• Mié. Jul 29th, 2026

La trama fenicia: cuando Wes Anderson se pone dramático sin dejar de ser precioso

La trama fenicia

Con La trama fenicia, Wes Anderson da un paso audaz hacia territorios inexplorados dentro de su particular universo estético y narrativo. Ambientada en la Europa de posguerra, esta película marca una evolución en su filmografía, sumergiéndose en la figura del magnate amoral con tintes casi míticos y regalándonos una historia de poder, ambición y, sobre todo, redención familiar. Lejos de repetir fórmulas, Anderson construye aquí una fábula empresarial con corazón, donde el neobarroquismo visual se combina con una mirada melancólica al vínculo entre un padre y su hija.

¿De que trata La trama Fenicia?

En 1950, Anatole “Zsa-zsa” Korda (Benicio del Toro), un escurridizo y legendario empresario europeo, sobrevive a su sexto accidente aéreo. Acosado por rivales, gobiernos y sicarios, Korda pone en marcha la última fase de su gigantesco Plan Fenicio: una ambiciosa red de infraestructuras para explotar una región con un potencial económico inmenso. Ante la creciente amenaza sobre su vida y su fortuna, decide reencontrarse con su hija Liesl (Mia Threapleton), una joven monja con la que apenas tiene relación, para convertirla en su heredera. Acompañados por el metódico tutor Bjorn (Michael Cera), padre e hija emprenden un viaje por la Gran Fenicia Independiente Moderna para cerrar alianzas y saldar un abismo financiero conocido como “el Agujero”.

Como es habitual en el cine de Anderson, la trama se despliega de forma enrevesada, plagada de detalles, giros inesperados y un tono entre extravagante y humano. La película caricaturiza la realidad hasta ser absurda, uno de los sellos más característicos del director.

Unos personajes bien desarrollados; como siempre, icónicos

Wes Anderson escribió el personaje de Zsa-zsa pensando exclusivamente en Benicio del Toro, con quien comenzó a trabajar desde las primeras páginas del guion, destacando que sin él no habría habido alternativa en el panorama actual. Del Toro, atribuye el éxito del personaje al guion, los ensayos, la dirección precisa de Anderson y el esfuerzo colectivo. Michael Cera interpreta a Bjorn, un entomólogo noruego, también escrito específicamente para él, aportando su acento y gestos desde el inicio. Mia Threapleton (hija de Kate Winslet), en uno de sus primeros papeles protagonistas, fue elegida por su combinación de fortaleza y estoicismo, convirtiéndose en la Liesl perfecta según Anderson.

El equipo ensayó dos semanas en Studio Babelsberg, fomentando la relación entre los actores, quienes compartían comidas al aire libre. A lo largo de la película, los protagonistas viajan por la Gran Fenicia Independiente Moderna en busca de aliados financieros representados por actores recurrentes en el cine de Anderson, como Riz Ahmed, Tom Hanks, Bryan Cranston, Jeffrey Wright y Scarlett Johansson, cada uno encarnando figuras inspiradas en referentes históricos y culturales. La aparición final del temido tío Nubar (Benedict Cumberbatch), representa el cierre de un conflicto familiar.

La dirección de arte mas espectacular

La fascinación por el trabajo de dirección de arte de Wes Anderson en esta película radica en su meticuloso y singular enfoque para crear mundos a través de localizaciones históricas, diseño de producción impecable, vestuario detallado y música cuidadosamente seleccionada. La trama fenicia fue rodada mayormente en el legendario Studio Babelsberg, el estudio cinematográfico más antiguo del mundo, Anderson y su equipo, liderado por el diseñador de producción Adam Stockhausen y la diseñadora de vestuario Milena Canonero, lograron construir espacios que, aunque inspirados en referencias reales como la casa parisina de Calouste Gulbenkian o palacios venecianos, son principalmente creaciones diseñadas para encajar a la perfección con la narrativa y personalidad de los personajes. La colaboración con el director de fotografía Bruno Delbonnel aportó una iluminación con una atmósfera más oscura y profunda, complementando la historia sin perder la esencia visual característica de Anderson.

Destaca la integración de obras de arte auténticas de colecciones privadas que aportaron un aura especial al set y ayudaron a los actores a sumergirse en sus papeles. Escenas icónicas como la bañera de Zsa-zsa, rodadas con cámara cenital y a cámara lenta, reflejan la influencia de maestros como Brian De Palma en el manejo de la cámara para transmitir con precisión el entorno y la psicología del personaje. Los efectos especiales prácticos, las miniaturas robustas que sostienen actores y los detalles en accesorios exclusivos, como piezas de Cartier y prendas de Prada, refuerzan la maravilla del universo de Anderson.

La trama fenicia

Una banda sonora que se convierte en otro personaje

Finalmente, la música de Alexandre Desplat y la selección de piezas de Igor Stravinsky y leyendas del jazz no solo acompañan, sino que elevan la emoción y la epicidad de la historia, haciendo que el diseño de arte no sea solo un fondo, sino un protagonista más, mostrando la obsesión de Anderson por la perfección y la cohesión total entre todos los elementos artísticos. Esta es precisamente la razón de mi fascinación por los trabajos del director, y es una verdadera suerte poder verla en pantalla grande para apreciar cada minúsculo y cuidado detalle de atrezzo; en la película se reconocen referencias a elementos recurrentes en su filmografía, como cartas postales, cajas y trenes, y en esta ocasión destaca una calavera que siempre acompaña al protagonista en la mesa, un sutil guiño a cómo la muerte le persigue en cada momento.

¿Recomendaría La trama fenicia?

Es una historia un poco más oscura de lo habitual en la filmografía de Wes Anderson, aunque el trasfondo sigue siendo el amor, esta vez en su forma paterno-filial. La dirección de fotografía y de arte son impecables hasta el extremo, creando un universo visual único y fascinante. Sin embargo, es cierto que la trama puede sentirse algo lenta y pesada hacia la mitad de la película. Aun así, la experiencia vale totalmente la pena por la fantasía visual que ofrece, donde cada detalle, desde el atrezzo hasta la iluminación, invita a sumergirse en el mundo minuciosamente construido por el director.

Para otras críticas de Wes Anderson puedes leer nuestras críticas sobre Asteroid City y los cortos que hizo para Netflix.

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Rut Domene

Fotógrafa y directora de foto con ojo clínico para la estética. En Team Up reseño pelis, cómics y libros infantiles, con debilidad por el arte, la fotografía y los temas sociales. También me gustan los gatetes, claro! 🐱

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