• Dom. Abr 14th, 2024

Si hay un director que merece el calificativa de culto, está claro que ese es Wes Anderson. Aunque no tan taquillero como Villeneuve o Nolan, está claro que tiene un estilo único y plenamente reconocible. Tras haber estrenado su última película, Asteroid City, y a la espera de próximos proyectos, sus fans han recibido un aperitivo previo. La alianza del realizador con Netflix ha dado lugar al estreno de cuatro cortometrajes suyos a final del mes de septiembre. Pero, ¿a qué se debe esto? ¿De qué van estos cortos? Y lo más importante, ¿qué tal están?

Wes Anderson y amigos adaptan al Roald Dahl más desconocido

Los cuatro cortometrajes hechos por el director estadounidense son sendas adaptaciones de relatos breves y cuentos del escritor británico Roald Dahl. Para el que no lo ubique, hablamos de uno de los autores más adaptados de la historia. Más concretamente, el responsable de historias como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, Las brujas o James y el melocotón gigante.

En el casting de los cuatro cortos podemos encontrar a los mismos actores, que interpretan a algún personaje recurrente o cambian de papel. Gente como Benedict Cumberbatch, que protagoniza Veneno y que interpreta a Henry Sugar; Ralph Fiennes, que sale repetidamente como el propio Dahl y es el protagonista de El desratizador; Rupert Friend, quien lidera El cisne; o secundarios de calidad como Ben Kingsley, Richard Ayoade o Dev Patel.

Supone el segundo proyecto en que Wes Anderson adapta a Roald Dahl, siendo la primera su famosa película de animación Fantástico Mr. Fox (2009). En esta ocasión, sin embargo, los cuentos y relatos adaptados son más desconocidos. Así, estarían ubicados en colecciones más grandes y dirigidas a un público más adulto, con humor y crítica más negra que sus historias infantiles. De esta forma, los cortos van desde el humor negro hasta el costumbrismo siniestro, siempre con una capa de sátira. Con el final de sus cortometrajes, de manera acertada, se incluyen textos que explican de dónde vienen las historias originales, un acierto para fomentar la cultura y la lectura.

El primero, La maravillosa historia de Henry Sugar, se basa en un cuento de 1977, y junto con otra de las historias, El cisne, salió en la recopilación titulada Historias extraordinarias. Por otro lado, Veneno se basa en un cuento publicado por Dahl en los años 50 en la revista Collier’s, mientras que El desratizador fue publicado en los años 40 en la colección El perro de Claud. De manera más concreta, estos son los detalles y argumentos de las historias que adapta Wes Anderson.

La maravillosa historia de Henry Sugar

El primero en estrenarse, el 27 de septiembre, es el único de los cortos que tuvo un estreno oficial fuera de Netflix, en el Festival de Venecia. Es también el único con una duración distinta y mayor, 37 minutos, por lo que entraría en la categoría de mediometraje. El resto de cortos dura unos 17 minutos. Usando el recurso de contar historias dentro de otras, conoceremos qué ocurrió con el millonario Henry Sugar, quien descubrió un día el relato de un gurú de la India que le cambiaría su manera de ver la vida con una extraña habilidad.

El cisne

Estrenado el 28 de septiembre, este oscuro cuento aparentemente infantil sobre el bullying, en que dos abusones la toman con un niño amante de las aves, nos lleva a la Inglaterra profunda y rural. Esta historia de personajes siniestros y situaciones propias de la sátira nos hará reflexionar y nos dejará algo de mal cuerpo, entre el tenebrismo, el costumbrismo y el humor negro.

El desratizador

Desde el día 29 podemos opinar por nosotros mismos sobre un cuento sobre la condición humana tratando de ascender socialmente. Wes Anderson tuvo buen ojo para doblar personajes y elegir a Ralph Fiennes también para el papel del desratizador. Este pobre hombre trata de hacer su trabajo e impresionar a un reportero y un mecánico de un pequeño pueblo inglés a los que quiere vender sus servicios.

Veneno

Cuando una serpiente venenosa se queda dormida sobre el estómago de un hombre inglés en la India, su socio y un médico tratan de salvarlo. Pero el veneno de la serpiente no es el único que saldrá a relucir en este cuento adulto y crítico con el colonialismo. El último de los cortos de Wes Anderson llegó el día 30.

Lo bueno y lo malo de los cortos de Wes Anderson

Aunque con historias diferentes y uno de ellos con mayor duración que los demás, lo cierto es que los cuatro comparten vicios y virtudes. Específicamente, tienen lo mejor del cine de Wes Anderson, que se concentra en frascos pequeños. No obstante, también tiene defectos que se pueden apreciar en mayor o menor medida según los gustos personales y de manera subjetiva.

En la parte positiva está principalmente el aspecto formal. Filmados con buen ritmo y encuadres perfectos, destaca el diseño de los teatrales escenarios, aparentemente infantiles en contraste con las tramas oscuras. Los espacios están ocupados por completo con la presencia de los actores y realizados al estilo artesano, simétrico y colorido al que Wes Anderson nos tiene acostumbrados. En su búsqueda de inspiración para adaptar estos relatos, Anderson finalmente nos los muestra como obras de teatro dinámicas en las que continuamente cambian los decorados. Algo distinto a lo que actualmente se puede ver en cualquier adaptación, con predominio de las narraciones del propio escritor inglés y los actores contando de manera literal lo que hacen y dicen. El guion es el relato puro y duro escrito por Dahl. Por su parte, los intérpretes cumplen su cometido sin alardes gestuales y con entonación neutra, realizando actuaciones teatrales y mayormente memorísticas.

Siendo esto una virtud, el defecto de los cortos es al mismo tiempo lo que los hace diferentes: su excesiva fidelidad a la obra y su literalidad extrema. Acostumbrados al lenguaje visual, puede hacerse pesado de ver e incluso aburrido cuando estas escuchando a los protagonistas hablar sin parar y paradójicamente sin moverse, como si fueran narradores omniscientes y participantes al mismo tiempo. Decir que se hace pesado, cuando se trata de un cortometraje, es algo que puede volverse muy en contra de la adaptación. Literalmente, no hay un respiro para asimilar toda la información. Quizá podrían haber tenido una duración algo mayor que hubiera dado un mejor aprovechamiento a la fuente original.

Conclusión: Wes Anderson, no cambies nunca

A pesar de este problema de intentar abarcar mucho y de manera excesivamente fiel en su homenaje al gran autor británico, Wes Anderson sale triunfante con la llegada de estos cuentos oscuros a Netflix. Siempre leal a su estilo colorido y visual y manteniendo una recíproca lealtad con uno de sus referentes.

Pero como decía en esta crítica, el defecto que encontramos en estos cortos puede que no sean tales en función de gustos y opiniones. Dicho esto, os invitamos a descubrir a un cineasta único y a un escritor con muchos más cuentos de los típicos que todos conocemos. La maravillosa historia de Henry Sugar, El cisne, El desratizador y Veneno os esperan en Netflix.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Os gustaría ver más cortometrajes dirigidos por vuestros directores favoritos?

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