• Mar. Jul 28th, 2026

Valeria Castro acoge, abraza y calma con «el cuerpo después de todo»

Hoy no es un viernes cualquiera. Es el final de una de las semanas más especiales que este redactor que os escribe tiene la suerte de poder narrar. No exagero en decir que anhelaba y estaba deseando que se produjera este encuentro con Valeria Castro. Un momento para hablar con cariño y con cuidado con esta chiquita que saca disco, «el cuerpo después de todo«. Hemos podido escuchar el álbum antes que nadie, la hemos entrevistado y estuvimos en la presentación. Pero vayamos por partes.

el cuerpo después de todo

Estamos ante un disco que a su vez habla de la vida, el amor, el desamor, la ansiedad, la pérdida, la presión, la soledad, la tristeza, la alegría, la duda o la rabia. Temas que encierra «el cuerpo después de todo». Su autora se ha dejado la piel, el corazón para que este disco maduro, tierno y cercano agite y sane a partes iguales. Siempre fiel a su estilo escribiendo todo en minúscula. Y que nos recuerda a aquella frase de El Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos«. Esto es «el cuerpo después de todo», título del nuevo álbum de Valeria Castro.

La producción del álbum corre a cargo de Campi Campón, logrando un sonido que bebe mucho de México; al final parte se ha grabado allí. La mayoría de la canciones se han trabajado y diseñado con banda en directo, logrando un estilo más variado y rico, desde la cumbia de «sentimentalmente», hasta la marcha del tema que da nombre al álbum, pasando por el vals con Silvia Pérez Cruz y los aires del sur de «distinto».

Es la primera vez que Valeria Castro escribe sobre cosas que no había contado antes, temas muy íntimos, vulnerables, pero con empatía, con la dulzura y la verdad con la que envuelve todo lo que toca, logrando en el oyente una sanación, ahora compartida que acoge, abraza y calma. Dando cabida a todos los sentimientos que existen. Y reinventando el género de las canciones de amor, un género llamado ahora, en palabras de Itsaso Arana, REAMOR. La vulnerabilidad convertida en arma de creación y valentía.

Poniéndole el cuerpo a las canciones Valeria Castro alumbra un repertorio en el que, más que doblegarse ante la pena, madura y alumbra lo que pasa en el cuerpo de una mujer tras vivir varias situaciones que afectan directamente a la carne, al hueso y al corazón: desde la soledad, la ansiedad, la presión, una ruptura o la propia mirada cruel de una misma en el espejo; lo que queda después de todo eso es el cuerpo, que somatiza, tiembla quiere hacerse fuerte y aun no sabe cómo. Y ese es el espacio que habita «el cuerpo después de todo» álbum grabado con una madurez sonora imponente y que proyecta a la joven artista palmera como una de las voces más reflexivas y emocionales de su generación.

De esto y más hemos hablado con Valeria Castro en nuestra entrevista con ella. Una charla entre almas que se produjo el primer día de sol en dos semanas de lluvia. No es casualidad. Con ella nada lo es.

Puesta de largo en Galileo Galilei

Todo álbum necesita su presentación a la altura. Valeria decidió juntar a amigos, familia y a algunos periodistas en la renovada Sala Galileo. La pista estaba llena de mesas y sillas, modo café parisino. Programa de mano en mesa y en el escenario una banda al completo; vientos, cuerdas, teclados y la icónica percusión artesana y palmera que caracteriza a las producciones de Valeria.

Cris Regatero, locutora y periodista musical, ejerce de maestra de ceremonias para presentarnos un álbum que ella misma definió como un gran arco de transformación. Sólo añadir que esta presentación, en este lugar también resultó especial para nuestra presentadora pues el barrio en el que se sitúa Galileo, es su barrio de toda la vida, donde está su colegio, la casa de sus padres. Juntando así por una noche la Cristina que seguramente soñaba con dedicarse a esto con la Cris Regatero ya consolidada como una profesional reconocida y valorada por todos nosotros y por la industria musical. Casualidades mágicas que sólo podían pasar con el aura de Valeria Castro.

La cantante ya está lista pisa el escenario con emoción y risueña. «Estas canciones, este disco, este «cuerpo después de todo», hablan más que yo misma (…) ojalá que disfruten esto que me ha arrancado el corazón«.

La puesta en escena de Valeria nunca defrauda: cálida, abrazando con cada nota. Ella se muestra en todas sus facetas. Bailando, dirigiendo el escenario, riendo, dejándose llevar por la canción, alejándose del «suena a disco». Siempre digo que ver a Valeria Castro es una cosa que toda persona debe hacer una vez en su vida. He podido disfrutar de tres de sus conciertos y cuento los días para la siguiente, para ese Movistar Arena en el que la cantautora pondrá el broche de oro a la gira que arranca en unas semanas en Barcelona.

De los once temas que conforman el álbum pudimos escuchar seis. Un pequeño aperitivo de lo que a las 00:00 de la noche ya era nuestro, de «ustedes» como diría Valeria. Y ojalá os llegue como me ha llegado a mí. Creedme cuando os digo que es muy difícil encontrar a alguien con tanto talento y tanta emoción.

Desde aquí sólo queda dar las gracias. Gracias a Valeria por su tiempo, su cariño, su cuidado. A su equipo por hacer posible lo imposible. Y de nuevo gracias a Valeria por ser luz. Por ser siempre, por tener presente a esa chiquita que aprendió a tocar en un piano que no tenía patas y que escuchaba cantar a su padre «Palabras para Julia». Gracias.

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Alberto Oliver

Musicólogo, periodista cultural y escritor. Friki orgulloso. Hablo de cine, series, música y salud mental.

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