Todas las ventanas es el primer libro de la escritora Bárbara Sánchez, que nos transporta a un céntrico edificio en Madrid habitado por un grupo de vecinas que, tras conocerse, comenzarán una amistad y compartirán sus secretos gracias a un podcast que deciden crear.
Los personajes
Una novela es sus personajes. Y en este caso más que nunca, ya que son todas las mujeres del edificio las que van dando forma a la historia con sus divertidas anécdotas, su forma de ser y sus preocupaciones.
Amelia, Beatriz, Ana María, Mónica, Isabel y Agustina. Son las seis mujeres protagonistas que vamos conociendo poco a poco en este libro. Una comunidad de vecinas en la que, por diferentes situaciones, todas las viviendas están habitadas por mujeres. Y este es uno de los temas principales.
El libro, aunque nos habla de todas y cada una de ellas y sus situaciones, sigue el punto de vista de Amelia, que sirve de personaje central para reunir las historias de las demás. Ella, una periodista que acaba de quedarse en el paro, se muda a este bloque de pisos con su novio, al cual ascienden. Este será el punto de partida para la historia, donde nuestra protagonista debe quedarse en su piso afrontando la que es su nueva situación: no tiene trabajo, su novio se ha ido y tiene que encontrar nuevo trabajo pronto si quiere poder hacer frente a los pagos de la vivienda. Y en esta situación, será cuando Amelia empiece a conocer, poco a poco, al resto de las mujeres que habitan en el edificio.
Los temas que trata
Este libro habla de muchas cosas, pero una de ellas es de la espera. Muchos de los personajes descritos esperan algo e inevitablemente la historia te hace reflexionar de cómo las personas esperamos constantemente. Un mensaje, una noticia, la nota de un examen, … Siempre estamos esperando algo, sobre todo cuando esa espera tiene que ver con el uso de las redes sociales. La realidad es que hemos tomado esa espera como algo natural, cuando lo único que hace es llenarnos de miedos e inseguridades. Y esto se describe muy bien en el libro. Y es que para la protagonista hay una espera constante. Siempre mirando el móvil, esperando que la pantalla se ilumine con un mensaje o una llamada. Y es de las cosas que más me han gustado de la lectura, ver cómo esa relación algo tóxica que tenemos con las tecnologías y con nosotros mismos se iba contando página a página.
Además de este, otros temas relevantes son el paso del tiempo, la muerte y, sobre todo, las relaciones de pareja. Amelia, la protagonista, se enfrenta a una situación nueva para ella, tanto profesional como personalmente. Y es que al irse su pareja, debe aprender a vivir con ella misma y con esa espera que comentaba y que va a marcar su vida a partir de ese momento.
Conclusión
La historia consiguió engancharme desde el primer momento. Es muy amena y te dan ganas de seguir leyendo para saber qué es lo próximo que le va a ocurrir a la protagonista.
El tono cómico que utiliza es muy marcado y sirve para identificar fácilmente a los personajes aunque no te diga quién está hablando, lo que es un punto a favor.
Es un libro que merece la pena y que te va a lograr hacer reflexionar sobre muchos temas. Es muy bonito ver la relación que se va construyendo entre los personajes y cómo consiguen establecer una amistad.
¿Quién no querría vivir en una comunidad como esa?
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