Llega al teatro Alcázar de Madrid, a los pies del metro Sevilla, la adaptación musical de la clásica obra de teatro Peter Pan del dramaturgo J. M. Barrie: PETER, EL MUSICAL.
El musical se divide en dos actos con una duración de dos horas aproximadamente.
Peter, el musical
El país de Nunca Jamás y la famosa historia de Peter Pan recobra vida en esta superproducción española.
Desde la recreación de una casa londinense de ensueño donde Wendy, John y Michael conocen por primera vez a Peter Pan hasta el prestigioso Jolly Roger el barco pirata del temido Capitán Garfio con toda su tripulación a bordo.
El campamento de los ingeniosos niños perdidos con sus instrumentos y atracciones de juegos sacarán las sonrisas de los más pequeños. Nos sumergiremos en el fondo del océano para conocer a las sirenas, y descubriremos los enigmas de los indios, sus secretos y habilidades de lucha.
Todo ello respaldado por la creatividad del equipo de Theatre Properties y la majestuosa construcción de Grupo Eventix.

Vuelta a Nunca Jamás
Peter, el musical, es una adaptación de la obra teatral. Es decir, si esperas la historia que viste en el clásico de Disney verás que hay varios cambios significativos, como el ataque de Garfio a Peter en el Árbol del ahorcado y el final. Aún siendo una adaptación de la obra teatral, también recortan muchos momentos que se ven en la obra original, cuestión lógica ya que el musical está adaptado a un público familiar y con las canciones, se alargaría demasiado.
Sin duda lo más impresionante de la puesta en escena son los decorados. La casa de los Darling es una maravilla visual de un tamaño increíble que te traslada a las casas coloniales londinenses de inmediato. Otros decorados destacables son el Jolly Roger, el cocodrilo y la laguna de las sirenas. Sin duda han hecho una gran inversión en decorado para sentirte inmerso en la obra y el resultado ha sido increíble.
Los efectos prácticos también han sido muy buenos, mezclando teatro clásico con los proyectores y efectos modernos; todo para transportarte dentro del mundo de Nunca Jamás.
Peter, Wendy y los actores
El trabajo actoral en general es muy bueno, sobre todo entendiendo que está pensado para un público familiar y niños. Para un adulto se puede hacer raro esas actuaciones empastadas con exageración en la cadencia de voz, que recuerda a doblajes clásicos como El Mago de Oz, pero para los niños es una forma de actuar hipnótica y necesaria para mantener su atención.
En la función a la que asistimos, había numerosas familias con niños que se mostraron completamente cautivados por el espectáculo, cantando las canciones y sumergiéndose por completo en la trama. Sin embargo, para los adultos que esperaban una representación más clásica de Peter Pan, es posible que experimentaran cierta decepción en ese sentido. No obstante, si logran dejarse llevar por la propuesta, al menos podrán disfrutarla en su conjunto.
Peter, interpretado por Laura Muriel, hace un papel muy bueno, con la energía desbordante que un Peter Pan necesita. Una cuestión que no me gustó del todo fue el cambio del «kakareo» característico de Peter por un «kikiriki». Desconozco si fue una cuestión del director o de la propia actriz.
También eché de menos un poco más de profundidad y dramatismo en la escena del beso y el dedal, jugando más con la ternura que con la comedia, como se hizo en esta adaptación.
Sin embargo, me encantaría destacar uno de los momentos más significativos de la obra: las escena de «Yo creo en las hadas». La actuación estuvo genial haciendo que el público entrara en acción y participase como es tradición. Otro aspecto muy positivo de la obra son las voces e interpretaciones del conjunto de los temas musicales.
Wendy y John
Mis favoritos sin duda fueron Wendy y John, Vanesa Fernández y Carlota Sájara. Su habilidad para transmitir y hacer que los espectadores más jóvenes entren en la historia es impresionante. Sin duda entre los dos destaca Wendy, que no sólo tiene un peso importante en la historia, si no que borda su papel, defendiéndose magistralmente en todas sus canciones y bailando como parte del elenco de piratas cuando fue necesario.
He de decir que su canción solista queda tristemente opacada por una danza contemporánea que hacen en primer plano mientras ella canta. En mi opinión esta subtrama de danza no concuerda en nada con la historia y sin duda confunde y marea al espectador que quiere centrarse en Wendy y no puede.
La coreografía resultó confusa, y la temática de una doble traición amorosa pareció fuera de lugar en una obra destinada a un público familiar. Además, la presencia de un bailarín desconectado, que seguía su propio ritmo en la coreografía, no contribuyó en absoluto. En resumen, la danza se percibió como innecesaria y poco clara.
Wendy en sí es fabulosa y cambia muy bien de tono.
No obstante, debo mencionar también a otros personajes como Garfio y Smith que destacaron notablemente, a pesar de tener una presencia breve en escena. Ambos actores desempeñaron sus roles de manera excelente, con una interpretación muy convincente y, en algunos casos, exagerada, lo cual puede ser especialmente atractivo para el público infantil. La caracterización de Garfio, en particular, resultó destacada. Además, el papel de Smith como alivio cómico fue acertadamente ejecutado. También considero que fue una decisión acertada el momento en que se incorporaron niños al escenario durante el cambio de decorado, lo cual añadió un toque especial a la producción.

Las actuaciones musicales
En general, las actuaciones musicales son bastante sólidas, con un estilo moderno que combina pop y rock. Es interesante destacar que en un momento se incluye incluso música de Chanel. La atmósfera musical me recuerda en gran medida a los espectáculos que se encuentran en parques temáticos como El Parque Warner, con una mezcla similar y canciones que se adaptan al estilo del musical.
Es importante señalar que este no es el típico musical al estilo de Lloyd Webber, ni pretende serlo. Sin embargo, no necesita presentarse de esa manera ni buscar esa comparación para destacar. Los intérpretes realizan un excelente trabajo, y las coreografías y la puesta en escena de las canciones están muy bien diseñadas, a excepción de la mencionada anteriormente.
Entre las canciones, algunas se destacan por sus coreografías y la dificultad técnica del baile, como la de las sirenas. «Yo creo en las hadas» destaca por su poder dentro de la trama. El tema de cierre también es memorable y anima al público a participar activamente.
Quiero hacer especial mención a las bailarinas y al actor que interpreta a Michael, cuya actuación cómica es muy acertada. Las bailarinas demuestran gran habilidad en sus movimientos, mientras que Michael agrega un toque de ternura con sus encantadores cierres de canción. En conjunto, contribuyen significativamente a la calidad de la actuación.
Peter, un musical familiar
Peter, el musical es una adaptación pensada para ir con niños. Si eres adulto también te vas a divertir, pero tienes que entender que la adaptación no está pensada para ti.
Las canciones son buenas y enganchan a los niños. Al salir de la obra, solo podía ver caras de ilusión y felicidad. Es una victoria de todo el equipo de Peter, el musical. Si tienes hijos o sobrinos, sin duda es un plan estupendo para ti. Si por el contrario estás buscando un musical como El Fantasma de la ópera o Los Miserables, puede que no te guste lo que encuentras.
Peter, el musical, es una gran obra familiar, una adaptación con un estilo y duración perfecta para el consumo familiar. Amino a ver este musical y al salir espero que os den ganas de leer la novela en la que se basó la obra de teatro original para saber más sobre la estupenda historia de Peter Pan.
Peter, el musical está en el teatro Alcázar de Madrid
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