• Mié. Jul 29th, 2026

Mamá está dormida: el viaje más largo hacia tu interior

Máximo Huerta firma una novela conmovedora para hablarnos de lo que callamos, de lo que olvidamos… y de lo que nunca se borra del todo: Mamá está dormida (Editorial Planeta).

Cuando Aurora comienza a perder la memoria le pregunta a su hijo: «Y tu hermano, ¿dónde está?». Una frase que podría ser cotidiana y trivial si no fuera porque ese hijo, de cincuenta y tres años, siempre había creído que era el único. ¿Será cierto o se trata de una alucinación? ¿Cómo podría cambiarle esto la vida? ¿Pesan más los recuerdos borrosos de su madre o las certezas que afloran entre las grietas de sus discusiones? Para descifrar la verdad, ambos iniciarán un viaje en autocaravana junto con su vieja perrita hasta Vera de Bidasoa, un pueblo entre montañas donde Aurora vivió de joven.

«Un día las madres dejan de ser un seguro de vida. Se da la vuelta al contrato y tú lo eres para ellas«, reza la undécima novela de Máximo Huerta, una historia que refleja parte de la vida personal del escritor y periodista valenciano.

Una road movie hecha novela (para huir del presente)

Si tuviéramos que comparar esta novela con otra rama del séptimo arte sería sin duda con lo cinematográfico. Mamá está dormida es una road movie en toda regla hecha novela. Máximo Huerta nos presenta a estos dos personajes, a esta madre y su hijo (y su perra) que sienten la imperiosa necesidad de huir de su presente doloroso y emprenden un viaje que no sólo es por carretera sino también en su interior. Gracias a su eficaz y cercano discurso te sentirás uno más en esa autocaravana. Y creedme cuando os digo que lo más poderoso que tiene esta novela es la cercanía que desprende.

Tintes de novela costumbrista

Más allá de la intimidad, de lo propio también percibimos tintes y trazos de la novela costumbrista, de la España costumbrista que tanto nos identifica. Es absolutamente imposible leer esta obra de Máximo Huerta y no sentir como te pellizcan ciertos recuerdos de la infancia, de la adolescencia.

La figura del hombre cuidador

Si por desgracia, al igual que yo, has tenido que ejercer de cuidador, de un padre o de una madre sabrás que son momentos tremendamente difíciles. Son instantes que te cambian la vida. Sin embargo hay algo en esta novela que es particularmente interesante. Cuando al que cuidas es un hombre, lo primero que se pierde es la fortaleza, la independencia y en algunos casos sus aires coquetos. Pero cuando se trata de una madre, Máximo Huerta nos recuerda que esa persona antes que madre es mujer y ese pudor se percibe en cada instante. Pero aún con todo Mamá está dormida logra algo muy importante que es encontrar la belleza en lo amargo pues como cantaba Serrat: «Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio«. 

Un apego feroz

Como si se tratase de la novela de Vivian Gornick, Máximo huerta habla también desde lo que no siempre se cuenta. De lo complicado, de lo incómodo que es a veces el apego. Cuando ofrecemos esa entrega total que muchas veces no es correspondida. Desde aquí dar las gracias a Máximo siempre, por su preciosa literatura, por su cercanía, por su sacrificio y valentía para convertir parte de su vida real en una historia ficcionada que no puede ser más veraz.

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Mamá está dormida: el viaje más largo hacia tu interior

Mamá está dormida, publicada por Editorial Planeta y escrita por Máximo Huerta, es una novela íntima y conmovedora que explora la fragilidad de la memoria, los silencios familiares y las verdades que nunca terminan de desaparecer. La historia arranca cuando Aurora, que comienza a perder recuerdos, pregunta a su hijo por un supuesto hermano que él desconocía. Esta revelación siembra una duda que lo cambia todo y empuja a madre e hijo a emprender un viaje en autocaravana hasta Vera de Bidasoa, el pueblo donde ella vivió su juventud. Ese recorrido físico se convierte también en un viaje interior, una huida del presente doloroso y una búsqueda de respuestas entre recuerdos borrosos y emociones enquistadas.

Con un tono cercano y profundamente humano, la novela adopta la estructura de una road movie literaria para reflexionar sobre el paso del tiempo y la inversión de los roles entre padres e hijos. Huerta retrata con sensibilidad la figura del hijo cuidador y reivindica la identidad de la madre más allá de su papel materno, mostrando su pudor, su pasado y su condición de mujer. Entre tintes costumbristas y evocaciones de la memoria compartida, el autor aborda también el apego, incluso en su dimensión más incómoda, y logra encontrar belleza en lo amargo, en una historia que bebe de su propia experiencia vital y que destaca por su honestidad y cercanía emocional.

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Alberto Oliver

Musicólogo, periodista cultural y escritor. Friki orgulloso. Hablo de cine, series, música y salud mental.

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