• Mar. May 28th, 2024

Libertad de tinta: desentrañando la censura literaria en los libros clásicos

cesura literaria Charlie y la fábrica de chocolate

Los gordos y los enanos dejan de existir en las obras de Roald Dahl. Matilda solo leerá a autoras femeninas y los niños nacidos a partir de 2023 solo encontrarán versiones endulzadas de algunos títulos literarios clásicos. ¿Qué finalidad tiene la censura literaria y que repercusiones sociales desencadena?

El debate de la censura literaria no hizo más que empezar

En febrero la supresión de contenidos considerados potencialmente ofensivos de las obras del novelista británico Roald Dahl ha provocaron un intenso debate. En la última edición de su obra, que comprende el icónico «Charlie y la fábrica de chocolate«, se han eliminado o alterado referencias relacionadas con el género, la apariencia y el peso de los personajes. Los editores de Dahl argumentaron que estas modificaciones buscan actualizar las novelas para adaptarlas mejor al público contemporáneo.

censura literaria Matilda

¿Sobreprotección o necesaria preocupación?

La censura literaria dirigida a un público juvenil nos hace reflexionar sobre los límites de la expresión artística y la protección de los lectores más jóvenes. Este fenómeno se basa en la preocupación de los adultos sobre el contenido al que están expuestos los adolescentes y la influencia que ciertos temas pueden tener en la formación de los valores y actitudes de los jóvenes. Algunos consideran inapropiados o perjudiciales para la mente en desarrollo de los adolescentes temas como la violencia, el sexo, las drogas o la rebeldía. Sin embargo, esta actitud protectora plantea preguntas sobre la capacidad de los jóvenes para discernir y contextualizar la información que encuentran en las páginas de un libro.

La censura en obras juveniles a menudo refleja las normas culturales y sociales prevalentes en una determinada época o comunidad. Los temas que desafían las normas establecidas o presentan perspectivas alternativas pueden ser suprimidos para mantener la cohesión social y la estabilidad moral. Este fenómeno plantea la cuestión de si la censura está realmente protegiendo a los jóvenes o limitando su acceso a la diversidad de ideas y experiencias. la censura en obras juveniles puede derivarse de consideraciones religiosas o políticas, donde ciertos valores o narrativas son percibidos como amenazas a la ideología dominante. Esto plantea la cuestión crucial de cómo equilibrar el respeto por la diversidad de creencias con la promoción de la tolerancia y la apertura mental entre los jóvenes lectores. ¿Quién y cómo se decide qué es lo moralmente correcto?

La censura literaria en definitiva es censura

En el contexto de la censura literaria, resulta imperativo reflexionar sobre su verdadera naturaleza como un acto de coacción que limita el acceso a la información y restringe la libertad individual. Si bien los defensores de la censura argumentan que su propósito es preservar valores morales o proteger a determinados grupos, la esencia misma de este acto radica en la imposición de una perspectiva particular sobre lo que es apto y lo que no lo es.

La coacción inherente a la censura se manifiesta en la imposición de límites a la exploración de ideas y perspectivas diversas. Establecer un control sobre la información que los individuos pueden acceder se logra al dictaminar qué obras pueden llegar a manos del público y cuáles deben ser suprimidas o modificadas. Este acto de filtrar selectivamente el contenido literario es, en esencia, una intervención en el proceso de formación de opiniones y la toma de decisiones personales.

censura literaria oompa loompa

Maquillaje sobre trasfondos crudos

Concluyendo con el debate, no debemos olvidar que pese a todos los ajustes superficiales que puedan realizarse en las obras, lo desagradable y la crueldad coexisten con la fantasía en el núcleo de la obra de Dahl. A pesar de los ajustes cosméticos, en la reedición de «Matilda» la historia sigue abordando el injusto desprecio de algunos adultos hacia los niños y así con el resto de las obras. Por lo tanto, pese a que personalmente la censura literaria (o cualquier otro tipo de censura) me parece ridícula y pretenciosamente peligrosa, afortunadamente el mensaje de las obras se mantienen en las mismas y será el juicio particular de cada persona quien realmente deba decidir lo que está bien o lo que está mal sin necesidad de que un grupo social dominante lo decida por ellos previamente.

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Rut Domene

Fotógrafa y entusiasta de la literatura infantil. Friki de Disney y de los gatitos.

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