• Mar. Jul 28th, 2026

Donde la madurez se convierte en rock: Entrevista a Rubén Pozo

A sus cincuenta años recién cumplidos, Rubén Pozo lanza “50town”, un disco que transforma la palabra “cincuentón” en un territorio imaginario donde la edad madura se convierte en motor creativo. Lejos de la solemnidad, Pozo reivindica este momento vital con lucidez, humor y energía rock, firmando un trabajo breve, directo y lleno de vitalidad.

Reivindicando el rock en castellano

Producido por Ricky Falkner y grabado en los estudios Casa Murada (Tarragona), “50town reúne diez canciones concebidas y tocadas casi en directo, con la urgencia y la electricidad propias de una grabación de este tipo. Lo acompañan Loza a la batería, Sergio Valdehita en teclas, Falkner al bajo y coros, junto a las colaboraciones de Angie Sánchez y su hijo Leo. La mezcla estuvo a cargo de Jordi Mora, también técnico durante la grabación.

Musicalmente, el álbum se enmarca en el rock en castellano, el lenguaje natural de Rubén. Alterna piezas intensas y eléctricas con momentos más íntimos, en un sonido que incorpora teclas y algún sintetizador puntual, pero que conserva la esencia de siempre: un músico cantando con su guitarra acompañado de una banda clásica. En lo lírico, el disco retrata la llegada a la cincuentena como una etapa inesperada, vivida con frescura y autenticidad, sin renunciar al humor ni a la mirada crítica.

Un amplio abanico de emociones

Las canciones ofrecen un amplio abanico de emociones. El propio arranque, “50town”, es un himno generacional que crece desde la sencillez acústica hasta un estribillo contagioso y vitalista. “Efímero” destaca como uno de los cortes más potentes: riff cavernícola, voz grave, letra afilada y un mensaje claro: la vida pasa volando, pero las canciones permanecen.

“Cantar” recupera la alegría de hacer música por puro placer, nacida de una clase de canto que le recordó por qué empezó todo: cantar para ser feliz. “Fuera de quicio” suena como un cuento medieval eléctrico, mientras que “Garabato” se convierte en una declaración de amor sin estribillos, directa y sincera. En “El puto amo”, Rubén descarga rabia e ironía con actitud rapera sobre una base de distorsión rockera, en una pieza liberadora y feroz.

Una carta de amor a la guitarra como compañera de viaje.

No faltan momentos de introspección: “Dispárame” es intensa y luminosa, un combate contra los demonios interiores disfrazado de estribillo catártico, además de ser uno de los singles que mejor reflejan la vitalidad del disco. “Los que ya no están” rinde homenaje a los grandes guitarristas desaparecidos, pero presentes en sus discos, a la vez que se convierte en una carta de amor a la guitarra como compañera de viaje.

En el penúltimo tramo aparece “Estamos como queremos”, otra de las canciones adelantadas: pura energía con alma de directo, guitarras con cuerpo y un estribillo que pide ser gritado, en un reencuentro de Rubén con la urgencia creativa que lo acompaña desde los inicios. El cierre llega con “La última canción”, surgida como un susurro tras un comentario cruel en redes y convertida en una despedida transformada en renacimiento, de esas piezas que aparecen sin avisar y terminan abriendo un nuevo ciclo.

Con apenas treinta minutos de duración, “50town” condensa la esencia de Rubén Pozo: un artista que se mantiene fiel a su autenticidad, que mira la madurez con ironía y emoción, y que sigue encontrando en el rock el mejor lugar donde vivir.

Rubén Pozo y los chicos de la curva - Gira 50TOWN 25-26 - La Rambleta

LA ENTREVISTA

Un disco que transforma la palabra “cincuentón” en un territorio imaginario donde la edad madura se convierte en motor creativo. Lejos de la solemnidad, Pozo reivindica este momento vital con un disco muy vitalista, con lucidez, humor y energía rock, firmando un trabajo breve, directo y lleno de vitalidad. ¿Cómo llegas a esta idea creativa?

No es premeditado. Ha salido así. He tratado que estuviera equilibrado. El humor, la mala leche con el buen rollo. Yo hago canciones y simplemente salen. Un día me sale una cosa, otro día otra. Tampoco es un disco conceptual. Hay cosas que me estoy dando cuenta ahora, que me va a descubrir el hablar con gente como tú, lo tengo muy cercano.

Hay gente que en la crisis de los 50 se compra un Lamborghini, pero yo he hecho un disco

Ha tardado su tiempo pero por el proceso de sacarlo. Desde enero de 2025 en Casa Murada, era la primera vez que trabajaba allí. Una banda nueva. Todo ha sido un poco nuevo. De alguna manera he dado un giro a la manera que venía haciendo los discos. En cuanto a la forma de grabar y a la gente que participaba en ellos. Compuse como 40 canciones en casi un año y mi productor me dijo que lo dejara en 10. Está bien, es media hora de música, un trayecto normal de casa al trabajo.

De hecho, en las letras de este nuevo disco el rockero asegura estar «en mitad de la partida» de su vida. Y es que el artista de 50 años espera llegar a los «103 años» como su abuela.

«A mitad de la partida y aún con vida» es un gesto de optimismo. Es más de la mitad. Mi abuela llegó a 103, yo no creo pero si que es optimista decirlo por mi parte.

Diez canciones concebidas y tocadas casi en directo. Explícame esto.

Cuando haces una canción y la instrumentas puedes pensar en todo lo que quieres meter pero sin pasarte. Es como el punto de sal, hay que saber parar. La primera base musical si que la tocamos todos juntos. Y ellos que son músicos de primer nivel me pillaban a la primera. Tampoco quería hacer muchas tomas. En 6 días estaba todo grabado. Creo que el pop y el rock deben tener esa frescura.

El 15 de enero, concierto en La sala y antes de eso enorme gira por toda España ¿De qué tienes más ganas?

Empezamos ahora en Gijón y bueno suma y sigue hasta abril. Madrid en la sala pequeña del Wizink como la llamo yo. Tengo ganas de que salga el disco, de que la gente lo escuche. Tengo muchas ganas de tocar con la banda. He dado conciertos puntuales pero me quería tomar mi tiempo para componer este disco, acostumbrarme a una banda nueva. Tengo muchas ganas la verdad.

“50town”: donde la madurez se convierte en rock

Rubén Pozo, con la serenidad rebelde de quien ha cruzado el umbral de los cincuenta sin perder el alma rockera, nos entrega 50town, un disco breve pero lleno de vida, que transforma la palabra «cincuentón» en un territorio creativo donde la madurez no es un peso, sino un trampolín hacia nuevas formas de expresión. Grabado casi en directo, con la urgencia del momento y la complicidad de una banda nueva, este trabajo se nutre de la energía del presente y del amor de siempre por la guitarra.

Canciones que transitan entre la rabia y la ternura, entre el riff visceral y el susurro íntimo, componen un mosaico sonoro que no reniega de nada: ni del humor, ni de la nostalgia, ni de las cicatrices del tiempo. En este viaje musical donde Rubén se reconoce «a mitad de la partida y aún con vida», el artista se permite celebrar la alegría de seguir cantando, componiendo y compartiendo —como en “Cantar” o “Los que ya no están”— sin pretensiones, pero con toda el alma.

Es un disco que huele a carretera, a sala pequeña con aforo lleno, a trayecto cotidiano desde casa al trabajo con buena música de fondo. Y al terminar la entrevista, Rubén me confesó que le había parecido amena e interesante, no sólo por la charla, sino porque en ella descubrió cosas nuevas sobre su propio disco —como si hablarlo, como si pensarlo en voz alta, le hubiera permitido mirarse desde otro ángulo, uno que quizá no se ve ni siquiera en el espejo de los años.

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Alberto Oliver

Musicólogo, periodista cultural y escritor. Friki orgulloso. Hablo de cine, series, música y salud mental.

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