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El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes – Tatiana Tîbuleac

PorDiego Peláez

Mar 5, 2024
El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes - Portada del libro

Tatiana Tîbuleac nos regala, en su primera novela, una historia que te engancha desde la primera página y ya no quieres que te suelte nunca. Llena de emoción, crudeza y sentimiento, “El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes” está llena de momentos crueles que pretenden socavar en la mente del lector. Tatiana es capaz de hurgar en las heridas para sanarlas. Y cuando te quieres dar cuenta, adoras al personaje al que odiabas cuando empezaste el libro, porque comprendes su situación.

Sinopsis (sin spoilers)

 

Aleksy odia a su madre. Con toda su alma. Pero recuerda un verano de hace tiempo, en el que pasaron juntos las vacaciones en un pequeño pueblo francés. Y lo hace a regañadientes, por recomendación de su psiquiatra para superar un bloqueo creativo que sufre como pintor. Cuando se zambulle de lleno en sus recuerdos y revive ese verano, su trabajo y todo lo que rodea carece de importancia.

Las emociones que revive van a recordarle la rabia, el rencor y la tristeza que vez sintió durante su infancia, pero las experiencias de ese verano, crudas y maravillosas, van a ser un hilo conductor para la progresiva desaparición del rencor, la comprensión materno-filial, y finalmente, el perdón. Todo ello rodeado de los preciosos ojos verdes de su madre.

El lenguaje literario en El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes

La pluma es más fuerte que la espada, y de ello da constancia el lenguaje empleado en esta novela de amor-odio entre madre e hijo. Los comentarios de Aleksy remueven la conciencia del lector y le ponen en una situación incómoda. Es como una patada en la boca del estómago cuyo dolor te hace retroceder y recuperar el aliento.

No hay remilgos en el vocabulario, cuando quiere ser cruel, aparecen las peores expresiones que te puedas imaginar, y eso contrasta con la desbordante belleza narrativa que queda reflejada, sobre todo, en las descripciones de los ojos de la madre de Aleksy, expresando poéticas frases a las que les concede el honor de darles un capítulo entero para cada una de ellas: Los ojos de mi madre eran las ventanas de un submarino de esmeralda.

Tatiana Tîbuleac

Tatiana Tibuleac ©Stadler/Bwag (2023)

Escritora, periodista y traductora de Moldavia. Tras una carrera como periodista en su país natal, se trasladó a París, donde comenzó a escribir. Su primer libro fue publicado en 2014 bajo el título de “Fábulas modernas”; un conjunto de 50 relatos cortos basados en la migración.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes (2017) es su primera novela. Se ha traducido al francés y al español, y recibió grandes honores, como el Premio Cálamo en 2019. Con su segunda novela, Jardín de vidrio (2018), la escritora consiguió la aclamación de la crítica y fue galardonada, entre otros, con el Premio de Literatura de la Unión Europea.

Para sus impresiones en España, la Editorial Impedimenta se ha ocupado de su publicación, y Marian Ochoa de Eribe de su traducción. Finalmente, es de destacar la característica ilustración de la cubierta realizada por el artista ucraniano Denis Sarazhin.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes: Conclusión

Lo que parece comenzar como un relato simple de familia disfuncional, se va convirtiendo poco a poco en una compleja maraña de circunstancias. El lector comienza sutilmente a introducirse en ellas, para percatarse de dos aspectos: Primero, que cualquiera podemos llegar a situaciones extremas por circunstancias desafiantes, y segundo, cuando alguien actúa de un modo concreto, suele ser por las limitaciones de las opciones disponibles.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes nos lleva directamente a ese momento estival en el que, bajo un clima agradable, nos sumerge en la culpabilidad e incomodidad. Donde se aprende el valor de perdonar. Cuando empieces este libro, debes prepararte para la ola de sentimientos que golpearán tu mente sin piedad, pero también para no poder despegar los ojos de sus páginas.

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Diego Peláez

Musicólogo. Artista pictórico a ratos, lector empedernido, cinéfilo y seriéfilo. Maniático del orden y la ortografía. La música clásica es mi crush.

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