• Mar. Oct 20th, 2026

El mal hijo: un debut marcado por la crudeza y la emoción

Muchos artistas que comienzan su andadura audiovisual delante de la cámara acaban sintiendo la necesidad de cambiar de plano y explorar otro punto de vista. Esta vez, ha sido Jaime Lorente quien ha decidido pegar el salto para enfrentarse al reto de dirigir su primera película. Tras haberlo conocido como Denver en La casa de papel y haberlo visto en proyectos como El Cid o Disco, Ibiza, Locomía, el murciano debuta como director con El mal hijo, un drama familiar protagonizado por Hugo Arbués, Susi Sánchez y Miguel Ángel Puro. La película, que ya vio la luz en la sección de Nuevos Directores del Festival de Cine de San Sebastián, está disponible en la gran pantalla desde el 16 de octubre.

Sinopsis

Cuando el padre de Rubén, un niño de once años, desaparece misteriosamente, este se ve obligado a irse a vivir con su abuela a la que apenas conoce. En un entorno rural donde el tiempo parece haberse detenido, el niño aprenderá de la mano de su abuela cómo las heridas familiares se transmiten de generación en generación y luchará a medida que crece por intentar sanarlas.

Una familia rota, una abuela coraje

Partiendo del libro homónimo escrito por Salvador S.Molina, Lorente nos narra la cruda realidad que se esconde tras una familia desestructurada. Un padre adicto al caballo que comete robos para costearse sus vicios y una madre ausente e irresponsable hacen que Rubén sufra una gran carencia afectiva que tiene que suplir Pascuala, su abuela paterna. Pascuala se muestra como una mujer curtida por los golpes de la vida, que sobrevive como puede para poder llegar a fin de mes y mantener a su nieto.

Pascuala es la viva imagen de quienes, aún teniendo poco, encuentran en el amor y en el coraje la fuerza para seguir adelante. Sin importar su situación, acoge a su nieto sin pensarlo y lo colma del cariño que sus padres no han podido darle. Se desvive literalmente por él intentando darle la mejor educación posible para evitar que caiga en malas costumbres. Sin duda, este personaje interpretado de manera sublime por Susi Sánchez, es una fiel representación de todas esas abuelas reales que han tenido que llevar el peso de salvar a su familia.

Una relación recíproca

Lo más destacable de la relación abuela-nieto entre Pascuala y Rubén es que es una relación recíproca llena de amor. Con el paso del tiempo, los cuidados cambian de dirección y ambos se convierten en un refugio mutuo. Primero es ella quien carga con la responsabilidad de protegerlo y sacarlo adelante, pero cuando Rubén crece, es él quien se queda a su lado cuando ella más lo necesita. Así, le devuelve parte de todo lo que ha hecho por él durante su infancia de la manera más pura e incondicional. Este hecho retrata el paso de tiempo y cómo este vuelve vulnerables a quienes un día fueron nuestros héroes. También nos enseña la importancia de cuidar de ellos cuando las fuerzas empiezan a fallarles.

Jaime Lorente ha logrado plasmar esta bonita relación con escenas que estrujan el corazón. Emotivas, crudas, desgarradoras y cargadas de una verdad conmovedora que ha sido posible gracias al gran tándem que han construido Susi Sánchez y Hugo Arbués. Ambos han logrado crear una relación con una química que traspasa la pantalla y consigue que el dolor de los personajes se sienta como propio. Varias de las escenas incluso llegan a provocar en el espectador ese mismo agobio y ansiedad por el que pasan los personajes cuando no pueden más. Desde luego, que si ese era uno de los objetivos del director, ha cumplido su cometido con creces.

La condena de un mismo destino

No elegimos la familia en la que nacemos, ni las heridas que heredamos, ni los patrones que aprendemos a normalizar desde la infancia, pero todo ello acaba moldeando nuestra forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos, condenandonos muchas veces a repetir la historia de la que quisimos huir o de la que nos intentaron proteger. El mal hijo explora esta herencia emocional a través de Rubén y su padre, cuya historia refleja cómo los errores de una generación puede condicionar a la siguiente.

Esta espiral se retrata desde que Rubén es pequeño. A pesar de que su abuela intenta por todos sus medios que no caiga en el mismo círculo que su padre, aparece de niño juntándose con malas compañías, robando y cometiendo fechorías. Cuando es mayor, intenta ser un joven responsable para hacerse cargo de su abuela y del alquiler de la casa, pero la suerte parece no estar con él. El peso de su pasado le persigue hasta tal punto que se ve obligado a hacer cosas que van en contra de su ética.

Conclusión

Jaime Lorente debuta en la dirección con una ópera prima dramática que destila crudeza, verdad, emoción y amor incondicional a partes iguales. El mal hijo es un retrato honesto de las heridas familiares, pero también es un precioso homenaje a todas esas abuelas que han sacrificado su vida para sacar adelante a los suyos. La trama tiene un buen recorrido de principio y a fin y no se hace pesada, pero hay escenas sentimentalmente fuertes que pueden llegar a remover bastante, por lo que no es apta para un público que busque solo algo comercial con lo que entretenerse.

Todo esto es apoyado por esa gran interpretación por parte de Susi Sánchez, que consigue poner los pelos de punta, y por ese vínculo que ha logrado construir junto a Hugo Arbués con tanta complicidad. Un trabajo que pone en valor la sensibilidad de Jaime Lorente detrás de las cámaras y su capacidad para dirigir una historia tan humana.

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Estefania Barra

Actriz y periodista. Adicta al cine, a las series, a los libros y al café.

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