Más de quince millones de oyentes mensuales, cuatro álbumes de estudio, cuatro EP’s y España como su segundo hogar. El artista argentino Duki vuelve a nuestro país con su Ameri World Tour que acumula nada menos que 60 fechas. Una gira de locura que ya ha pasado este verano por varios de nuestros festivales, y ahora regresa para culminar con el sold out en la Cartuja de Sevilla, el Coliseum de A Coruña, el Palau Sant Jordi de Barcelona y tres fechas consecutivas en el Movistar Arena de Madrid.
De tocar para 30 personas a llenar estadios
No estoy aquí para contarte la vida y carrera de Duki. Todos aquellos que le lleven siguiendo unos años sabrán de dónde viene. Y más aún la importancia que tuvo El Quinto Escalón en la popularización y desarrollo de muchos de los artistas de la escena musical argentina. De hecho, si quieres escuchar de primera mano su historia, recientemente ha sacado su propio documental en Netflix, Rockstar: Duki desde el fin del mundo. Pero de lo que sí quiero hablar es de la forma en que ha manejado su relato. Cómo ha sabido atrapar a todo tipo de público. Los cambios en su música, justo en los momentos adecuados. Cómo ha manejado las críticas, la fama, la presión, y su establecimiento en el mainstream.
Y es que ya por 2017, su tierra natal había reconocido su talento. No solo para los aficionados a las batallas de gallos, sino también para un sector de público juvenil más amplio, el nombre de Duki comenzaba a sonar a menudo. Pero con los sencillos She don’t give a fo y Rockstar que lanzó a finales de ese año, afianzó su llegada a la industria y su posicionamiento en las listas. Este fue un momento clave porque Duki comenzó a darle forma a la imagen que quería proyectar como artista. Llegó su primer álbum de estudio, sus primeras giras por Latinoamérica y España, y la presentación de Modo diablo. Estos tres elementos, en apenas dos años, consiguieron que Duki pasara de ser un artista emergente a una estrella nominada a los Grammy Latino. Se echó sobre los hombros el peso del trap argentino y lo exportó al resto de países.
El contraste entre la dureza y la melodía
Lo cierto es que desde el principio, al igual que los tatuajes de sus mejillas, Duki ha bailado siempre entre contrastes. Tiene bases muy pesadas, con un bajo distorsionado y potente que marca el ritmo y crea cuerpo en la canción. A lo que le añade un uso exagerado, a propósito, del Auto-Tune para jugar con la voz. Pero al mismo tiempo también usa melodías muy melosas, suaves y con distintos instrumentos. Gracias a que sabe desenvolverse perfectamente en ambos estilos, para finales de 2021 decidió comenzar la temporada de reggaeton. Esto podría haber hecho que todos aquellos que le seguían desde el principio pudieran haber perdido el interés. Al final es un género mucho más suave y comercial destinado a llegar a un público más amplio. Sin embargo, eso no sucedió. Sus fans más fieles siguieron ahí disfrutando de su nueva etapa, y a ellos se sumaron muchísimos más. Además, en mi opinión, lo hizo en el momento perfecto.
Era post pandemia, la gente quería salir de nuevo. Ir a fiestas, conciertos, festivales, en definitiva cualquier jarana para desfogar y divertirse. Y Duki no paró de sacar un tema tras otro, bailable y pegadizo. Hizo colaboraciones, entrevistas, e incluso comenzó a llevarse con algunos streamers de Twitch, que en ese momento era la plataforma que estaba en su peak. Actuó dos veces consecutivas en la Velada del Año de Ibai, sacó su sesión con Bizarrap y se recorrió todos los festivales que pudo. No sé cuántas de todas estas decisiones fueron planificadas, y cuántas simplemente surgieron por el camino de manera orgánica, pero desde luego fueron un acierto. Porque la temporada de reggaeton llevó a Duki al éxito comercial. Y teniendo ya un nombre en el mainstream, decidió dar llevarse a todo su público de nuevo al trap con Givenchy.
Ameri World Tour
Esta posición asentada en la industria le permitió experimentar un poco más con su sonido. Su tercer álbum, y preámbulo del que vendría después, estaba pensado para ser escuchado de inicio a fin. Como una sola obra que tiene sentido en conjunto. Esto es algo a destacar ya que la inmediatez de la industria musical actual, la premiación de los single y las cifras antes que la música en sí, ha hecho que se pierdan estos conceptos. Y su cuarto álbum de estudio, Ameri, y su consiguiente gira mundial es el culmen de lo que ha ido trabajando durante toda su carrera. Ya ha ganado batallas de gallos, ha tenido canciones pegadas y listas para perrear, ha llenado estadios, y ahora es momento de girar por todo lo alto.
Hasta ahora, Ameri acumula más de 541 millones de reproducciones en Spotify. Un proyecto que recoge y te hace entender toda la trayectoria de Duki a lo largo de todos estos años. Y en España, que le ha acogido desde el principio y le ha visto crecer como artista, Duki siempre tendrá su segunda casa. Cerrará el tour por nuestro país los días 27, 28 y 29 de Octubre en el Movistar Arena (antiguo WiZink Center) en Madrid. Aún quedan unas pocas entradas disponibles, así que te animo a que vengas a disfrutar de lo que, seguro, será un espectáculo fantástico. Tal y como ya nos tiene acostumbrados.
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