Tres días consecutivos, más de 30 canciones y hora y media de espectáculo. Duki finaliza su gira por España con un concierto memorable que hizo temblar el Movistar Arena. Así que, sin muchos preámbulos, te contamos cómo fue su última noche en Madrid.
Una nueva era
Hacer tres conciertos seguidos se dice pronto, pero el esfuerzo y la resistencia que requiere es algo a valorar. Y aún siendo el tercer día, Duki lo dio todo. Comenzó con New Era apareciendo él, sus seis bailarines enmascarados y las llamaradas. Todo rodeado de una iluminación roja que acompañó todo el bloque de Ameri, y que además es el color que representa el tour. A partir de aquí comenzó a enlazar un tema tras otro sin descanso. Acompañado de unos visuales en las pantallas muy acorde a su estética y los videoclips que han acompañado este nuevo álbum. Por ejemplo en Imperio resaltó el protagonismo de la parte de Judeline, quien aparecía en la pantalla como si se tratase de un holograma de Blade Runner. Para que Duki, a continuación, hilara el final con el principio de Cine y se sentara de espaldas al público en un sillón.
Cada canción tenía su vibra, y lo ha sabido transmitir a la perfección. Guiando al público entre melodías lentas y ritmos duros. Este disco es muy armónico, así que aprovechó para demostrar que no solo es bueno rimando, sino que también sabe entonar y tiene una bonita voz. Esto lo convierte cada vez más en un artista muy polifacético, ya que puede moverse perfectamente entre distintos géneros y hacerlos todos bien. Y a diferencia de muchos artistas de música urbana que se bastan con una base para hacer su música, Duki está siempre acompañado de un conjunto de guitarras eléctricas y batería. Lo cual hace que la música se sienta mucho más redonda y vibrante. Apareció Lia Kali como invitada para cantar juntos Constelación y cerró esta primera parte con Ameri.
No sin antes agradecer al público por estar ahí, por apoyarlo y por los mensajes que recibe de sus fans. Destacó que estaba ya agotado, pero aún así quiso recalcar:
Cada vez me siento más en casa, como el primer día. Pero es lindo para mi saber que todavía me queda mucho más de carrera, y que tengo un montón de gente que me elige día a día. Así que gracias por elegirme como público, como persona. Gracias por invitarme a compartir el día a día con ustedes. (…) Vamos a disfrutar de esta noche. Pero la vamos a disfrutar no como la última, sino como una única y especial.
Todo un rockstar
Rondando las diez de la noche, los bailarines se quitaron sus máscaras y comenzó el trap más puro. La energía del público, que ya estaba por las nubes, se multiplicó. Comenzaron los pogos, temblaba el suelo y el fuego llegaba a lo más alto del escenario. Honestamente, no se cómo Duki aún conserva las cejas con tanta llamarada. Pero lo que está claro es que el calor no le impidió hacer saltar y cantar a más de quince mil personas. Esta parte quizá no fue la más larga, pero cantó una sucesión de temas con una potencia desbordante. Hasta que llegó Si te sentís sola para darnos un respiro y prepararnos para sus éxitos más icónicos.
Lo cierto es que el setlist fue de lo más completo. Y aunque para los más fanáticos siempre les faltará alguna canción, el concierto estuvo redondo. Goteo inició esta parte final dejando claro lo que estaba por venir. Malbec, She don´t give a fo, su sesión con Bizarrap, Givenchy con público en el escenario… Una tras otra Duki continuó in crescendo hacia el colofón final con Hello Cotto. Consiguió un aura difícil de describir que solo se genera en esos conciertos en los que todo el mundo está implicado. Y así como empezó, terminó con New Era. Agotado, agradecido y, desde luego, orgulloso de haber logrado dar tan tremendo espectáculo. Y a mi, personalmente, me pareció un directo bárbaro.
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