Cartas desde el desierto: En un futuro no muy lejano, La Mili vuelve a ser obligatoria para todos los jóvenes que cumplan dieciséis años. Hacerla implica muchas cosas, pero hay una a la que todos temen: El Desierto. El peor sitio al que te pueden mandar es un lugar tan árido y aislado que nadie sabe decir con exactitud dónde está. Allí envían a los jóvenes más conflictivos y repudiados, aquellos a los que el Estado considera parásitos del futuro.
Aitor tiene que hacer el Servicio Militar Obligatorio (Semo) en ese inhóspito lugar y es allí donde conoce a Oriol, un misterioso chico que le cambiará la vida para siempre. Juntos tendrán que hacer frente a las artimañas y torturas de El Desierto para desenterrar la terrible cara oculta de este campamento militar.
Utopía
En este futuro utópico, el Estado ejerce un control sobre los jóvenes, utilizando el servicio militar como una herramienta para mantener el orden, el destino se elige por sorteo, así que cuantos más delitos hayan cometido los jóvenes, más probabilidad tienen de que les toque el peor destino, El Desierto. En el caso de Aitor, su nombre está unas trescientas veces ya que siempre ha sido un mal alumno y un chico muy rebelde. Lo del sorteo me recordó mucho a Los Juegos del Hambre ya que también se eligen a los dos tributos de cada distrito por sorteo.
Desde el primer momento he podido conectar con Aitor ya que el autor ha sabido describir muy bien los sentimientos y conforme iba avanzando la historia estos eran más profundos. Una cosa que me ha gustado bastante para conectar con Aitor y con Oriol han sido las cartas que ambos escribían a sus familiares abriéndose y contando cómo se sentían.
El desarrollo de personajes
Uno de los puntos fuertes del libro es el desarrollo de los personajes. Cada uno de ellos está bien construido y resulta fácil empatizar con sus luchas y emociones. Si que es verdad que me hubiera gustado saber algo más de cada uno de los compañeros de Aitor, por ejemplo de Nando o Nerea.
Uno de mis personajes secundarios favoritos ha sido sin duda Nerea, he conectado con ella desde el primer momento, porque aunque todos sean jóvenes rebeldes, en Nerea siempre ha habido algo de dulzura y bondad que conseguía que te engancharas a la historia que tenía con Aitor y Oriol.
Una trama sencilla
La trama en sí no es nada complicada, pero la novela tiene muchos giros que te dejan con la boca abierta, aunque es cierto que algún que otro giro me lo esperaba, no sé si es porque he leído varias novelas del estilo. También veo importante el mensaje que se quiere transmitir, el amor libre, amar sin miedo al qué dirán y sin miedo a lo que pueda pasar.
Mis momentos favoritos han sido sin duda cuándo Aitor y Oriol empezaron a hablar por primera vez y Oriol le confesó su mayor secreto. Cuando ambos se protegían de los peligros, y sobre todo de Murillo, cuando este abusaba de su autoridad.
CARTAS DESDE EL DESIERTO
«Cartas desde el desierto» es una novela que captura la atención del lector desde el principio con su premisa intrigante y su desarrollo emotivo. La visión distópica de un futuro donde el Estado controla a los jóvenes a través de un servicio militar obligatorio es tanto fascinante como aterradora. La habilidad de Manu Carbajo para crear personajes realistas y profundos hace que la novela sea envolvente y fácil de conectar emocionalmente. La relación entre Aitor y Oriol es el corazón de la historia, y su lucha conjunta contra las injusticias de El Desierto es inspiradora. La revelación de los secretos oscuros del campamento militar añade un elemento de suspenso y mantiene al lector enganchado hasta el final.
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