En la rueda de prensa celebrada con motivo del lanzamiento de Más allá de los escombros, Zerocalcare volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las voces más lúcidas y honestas del cómic europeo contemporáneo. Lejos de limitarse a hablar de su nueva novela gráfica, el autor italiano transformó el encuentro con los medios en una reflexión colectiva sobre identidad, comunidad, política, privilegio y el propio acto de narrarse a uno mismo.
Acompañado por una traductora que trasladaba sus palabras del italiano al español casi en tiempo real, Zerocalcare respondió a preguntas de distintos periodistas, abordando tanto aspectos formales de Más allá de los escombros como cuestiones éticas y sociales que atraviesan toda su obra.

Un mundo simbólico que dialoga con la realidad
Una de las primeras preguntas planteadas hacía referencia al universo fantástico que aparece en Más allá de los escombros, un entorno oscuro, casi postapocalíptico, que convive en paralelo con la vida cotidiana de los personajes. A diferencia de otras obras anteriores, donde los personajes imaginarios funcionaban como herramientas para verbalizar conflictos internos, aquí ese mundo adquiere entidad propia.
Zerocalcare explicó que esta decisión nace de una sensación compartida por muchas personas de su generación: la percepción de haber crecido en un sistema que prometía estabilidad y progreso, y que de repente se desmorona. Ese “marco” que parecía sólido (social, político, vital) se hunde, obligando a reconstruir la vida con los materiales que quedan, como náufragos en una isla improvisada.
El autor describió ese espacio simbólico como una metáfora del presente: un lugar donde no hay certezas, donde las reglas cambian constantemente y donde la supervivencia depende tanto de la adaptación individual como del apoyo colectivo. En Más allá de los escombros, ese mundo no es una evasión fantástica, sino una extensión emocional de la realidad.
Autobiografía, política y equilibrio imposible
Otro de los temas centrales de la rueda de prensa fue el equilibrio (o desequilibrio) entre lo autobiográfico, lo político y lo narrativo. Zerocalcare reconoció que nunca ha creído en una separación limpia entre estos elementos. Para él, contar su vida implica inevitablemente hablar del contexto social y político que la atraviesa.
El autor señaló que muchas veces se le exige coherencia absoluta, casi ejemplar, por tratar temas sociales o posicionarse políticamente. Sin embargo, defendió la contradicción como parte inherente de la experiencia humana. No se trata de ofrecer respuestas cerradas, sino de compartir dudas, miedos y errores.
Otras de las ideas que expresó el autor y que impactó a los periodistas fue que actualmente no hay lugar para el activismo. lo explicó con una metáfora visual muy interesante y sencilla.Años atrás la política presentaba sus decisiones
En este sentido, Más allá de los escombros no pretende ser un manifiesto ideológico, sino un retrato honesto de una generación que intenta hacer lo mejor posible con las cartas que le han tocado, aun sabiendo que esas cartas están marcadas por crisis sucesivas.

La importancia de la comunidad frente a la soledad
Uno de los momentos más claros y contundentes de la rueda de prensa llegó cuando se habló de la comunidad y los vínculos personales. Zerocalcare fue tajante: las personas que no tienen una comunidad son mucho más vulnerables.
Explicó que, en su experiencia, los amigos no son solo apoyo emocional, sino también una forma de cuidado colectivo. Son quienes te dicen cuando te estás desviando, quienes no te abandonan cuando fallas, quienes te ayudan a corregir el rumbo sin juzgarte.
Esta idea atraviesa Más allá de los escombros de forma constante. Frente a un mundo fragmentado y hostil, la comunidad aparece como el único refugio posible. No idealizado, no perfecto, pero necesario. Para Zerocalcare, cuidar de los vínculos es un acto político en sí mismo.
El proceso creativo: estructura antes que improvisación
En cuanto a su forma de trabajar, Zerocalcare explicó que, aunque el resultado pueda parecer espontáneo, sus historias suelen estar muy estructuradas desde el inicio. Parte siempre de una emoción o experiencia vivida que necesita transformar en relato.
A partir de ahí, construye el camino narrativo como una escalera: cada acontecimiento conduce al siguiente, hasta llegar a una conclusión clara. La improvisación existe, pero dentro de un marco previamente definido. El objetivo no es sorprenderse a sí mismo, sino ser fiel al núcleo emocional de la historia.
Este método se percibe claramente en Más allá de los escombros, donde cada episodio parece avanzar de forma orgánica, sin perder nunca de vista el punto de partida ni el destino final.
La pérdida de contexto y los límites de la traducción cultural
Uno de los momentos más interesantes de la rueda de prensa llegó cuando se abordó una cuestión que rara vez se trata con tanta franqueza: la pérdida de contexto que sufren las obras de Zerocalcare al ser traducidas fuera de Italia. El autor fue muy consciente de este problema y lo asumió sin dramatismos, pero con una claridad poco habitual.
Zerocalcare explicó que gran parte de su trabajo nace de un contexto social, político y lingüístico muy concreto: el barrio, la militancia, los códigos compartidos, incluso la forma de hablar. Al salir de ese entorno, muchas capas del relato se diluyen inevitablemente. No solo se trata de traducir palabras, sino de traducir referencias, ironías, silencios y posicionamientos políticos que no siempre tienen un equivalente directo en otros países.
Durante la conversación, reconoció que en ocasiones el lector internacional recibe una versión “simplificada” de su obra, no por falta de sensibilidad del traductor, sino porque el marco cultural original ya no está presente. En Más allá de los escombros, esta dificultad se acentúa, ya que el libro dialoga constantemente con un contexto político italiano muy específico, marcado por la precarización, el auge de la extrema derecha y el desgaste de los movimientos sociales.
Lejos de verlo como un fracaso, Zerocalcare asumió esta pérdida como parte del proceso natural de circulación de una obra. Para él, cada lectura fuera de Italia es una reinterpretación, una apropiación distinta, que puede perder matices, pero también generar nuevas lecturas inesperadas. Aun así, dejó claro que esta fractura de contexto es una de las grandes tensiones de su trabajo: escribir desde un lugar muy concreto sabiendo que será leído desde muchos otros.

Compromiso político y contradicciones actuales
Una de las preguntas más complejas abordó el compromiso político del autor y las dificultades actuales para sostener ciertos principios. Zerocalcare reconoció que, en el pasado, había normas claras: no participar en espacios donde hubiera presencia neonazi, por ejemplo.
Sin embargo, explicó que el contexto italiano ha cambiado profundamente. Hoy en día, editoriales y eventos culturales vinculados a ideologías extremistas cuentan con respaldo institucional, lo que convierte decisiones antes sencillas en dilemas políticos constantes.
Esta complejidad atraviesa Más allá de los escombros, donde ya no hay respuestas fáciles ni posiciones cómodas. El autor no se sitúa como juez, sino como alguien que intenta orientarse en un terreno cada vez más inestable.
La incapacidad del activismo contemporáneo: cansancio, contradicción y bloqueo
Otro de los ejes más duros (y más honestos) de la rueda de prensa fue la reflexión sobre la incapacidad del activismo a día de hoy, un tema que atraviesa Más allá de los escombros de forma transversal. Zerocalcare no habló desde la superioridad moral ni desde la nostalgia, sino desde el agotamiento compartido.
El autor señaló que muchas de las herramientas del activismo tradicional han perdido eficacia en el contexto actual. No porque las luchas hayan dejado de ser necesarias, sino porque el sistema ha aprendido a absorberlas, neutralizarlas o diluirlas. Manifestaciones, discursos y posicionamientos que antes generaban impacto hoy conviven con una sensación de impotencia constante.
Zerocalcare fue especialmente crítico con la idea de la pureza ideológica. Reconoció que, en el pasado, existían reglas claras sobre con quién se podía colaborar y con quién no, pero que el escenario político actual ha convertido esas decisiones en dilemas irresolubles. La institucionalización de ciertos discursos extremistas ha desdibujado las líneas, haciendo que la coherencia absoluta sea casi imposible de sostener sin caer en el aislamiento.
En este sentido, Más allá de los escombros refleja una generación que sigue queriendo posicionarse, pero que ya no confía plenamente en los mecanismos clásicos del activismo. No hay épica, no hay victorias claras, solo la necesidad de seguir haciendo algo, aunque ese algo sea pequeño, contradictorio o insuficiente.
Zerocalcare habló también del peso de la culpa dentro del activismo contemporáneo: la sensación constante de no estar haciendo lo suficiente, de llegar siempre tarde, de no ser coherente del todo. Para él, ese sentimiento no debe paralizar, pero sí obliga a repensar las formas de compromiso. Quizá (sugirió) el activismo actual no pase por grandes gestos, sino por cuidar los vínculos, sostener a la comunidad y no desaparecer cuando todo se vuelve incómodo.
Privilegio, culpa y autoexplotación
Otro tema que surgió fue el del privilegio y la llamada “autoexplotación”. Zerocalcare habló abiertamente de la culpa que siente al recibir una remuneración elevada por su trabajo creativo, especialmente cuando se compara con personas que trabajan más horas en condiciones mucho más duras.
Para él, dedicar largas jornadas a firmas, encuentros y presentaciones no es una carga, sino una forma de compensar, aunque sea simbólicamente, ese desequilibrio. No lo vive como sacrificio, sino como responsabilidad.
Esta reflexión conecta directamente con el tono de Más allá de los escombros, una obra atravesada por la conciencia de clase, la incomodidad del éxito y la necesidad de no perder el contacto con la realidad de la que procede.

Un cómic para entender el presente
Más allá de su argumento concreto, Más allá de los escombros se consolida como una obra profundamente conectada con el momento histórico actual (pese a estar escrita en 2017). Zerocalcare no ofrece soluciones ni discursos tranquilizadores. Lo que propone es mirar de frente el caos, reconocer la fragilidad del sistema y apostar, pese a todo, por el cuidado mutuo.
La rueda de prensa dejó claro que el autor no concibe el cómic como un producto aislado, sino como una herramienta de diálogo. Una forma de compartir preguntas más que respuestas, y de construir, viñeta a viñeta, un espacio común desde el que pensar el mundo.
Con Más allá de los escombros, Zerocalcare vuelve a demostrar que el cómic puede ser un lugar desde el que resistir, comprender y, sobre todo, no sentirse solo entre las ruinas.
Para mas sobre Zerocalcare puedes visitar nuestra reseña sobre su cómic «Será todo para mi»
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Y a la de «No sleep till Shengal»
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