En la noche madrileña, en esta escena teatral envidia de Europa, entre pequeñas salas y grandes teatros, las risas suelen resonar con fuerza. En especial, las que salen del Teatro Alcalá un miércoles que no es cualquier día. Tras haber asistido parte del equipo de Team Up a la nueva versión teatral de Un dios salvaje, os podemos decir que estáis tardando en sacar vuestras entradas. Pudimos observar un texto que, además de no dejar indiferente a nadie, invita tanto a la diversión a costa de la incomodidad ajena más reconocible entre padres y parejas que puedan verse identificadas, como a la reflexión acerca de estereotipos, máscaras y falsedades de una sociedad que cada vez las tiene más asimiladas. Con un elenco con tanta química y energía es imposible no salir con una sonrisa en los labios y algunas ideas rondando vuestra cabeza. ¿Qué harías vosotros en esa situación?
Un dios salvaje – de dónde y hacia dónde va esta obra
Un dios salvaje fue originalmente creada por la dramaturga francesa Yasmina Reza en 2007. La sinopsis, aparentemente sencilla, permite diseccionar como un bisturí afilado la fragilidad de la civilización y de la apariencia frente a la naturaleza humana. Dos parejas se reúnen para tratar un incidente en el que uno de sus hijos ha atacado al otro. Lo que comienza como una charla entre adultos para llevar las cosas a buen término acaba desvariando en la revelación de secretos, realidades y personalidades que las personas solemos ocultar en una sociedad que se dice civilizada. Hasta que el conflicto, la duda y violencia inherentes a la condición humana comienzan a asomar.
Desde su estreno, ha contado con numerosas versiones teatrales a lo largo y ancho de todo el mundo, generalmente con éxito de crítica y público. Incluida una versión cinematográfica de 2011 dirigida por Roman Polanski y con Kate Winslet, Jodie Foster, Christoph Waltz y John C. Reilly como protagonistas. Ganadora en Brodway en 2009 del premio Tony a Mejor Obra, había llegado a España en 2008. En aquella ocasión fueron Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Antonio Molero y Pere Ponce quienes dieron vida al conflicto. Ahora, un nuevo reparto toma el testigo de una nueva adaptación con igual brillo.

Un reparto reconocible y una delicia interpretativa
Esta versión de Un dios salvaje ha sido realizada por Jordi Galcerán y dirigida por Tamzin Townsend. A sus mandos, desfilan en escena Luis Merlo y Clara Sanchís por un bando y Natalia Millán y Juanan Lumbreras en el otro. Por si no es bastante atractivo ver reunidos en un mismo teatro a dos de los rostros más importantes de la mítica serie de El internado, la química entre todos los intérpretes te traslada directamente a su lucha. No sabiendo por quién tomar partido, ya que es muy fácil cambiar varias veces de opinión en un solo momento.
Con un guion irónico y punzante, repleto de críticas sociales y personales, el duelo actoral te mantiene enganchado hasta que baja el telón. Todos tienen más de una situación en la que destacan con intensidad. Realmente, decir quién lo hace mejor acaba siendo una cuestión subjetiva, más de gustos que de objetividad. La puesta en escena, aparentemente sencilla y sobria, incluye más de una graciosa sorpresa que no hará más que mejorar la experiencia completa. Una divertida y graciosa ejecución de un texto que puede ser muy dramático y que, no obstante, incrementa el humor y el surrealismo hasta la última escena.
Si todavía estáis leyendo esta reseña, terminad y acceded en este enlace para ver las próximas sesiones hasta el 28 de junio. Os aseguramos que de toda la oferta teatral que podréis encontrar en Madrid, Un dios salvaje os hará salir riendo y pensando del teatro. A día de hoy, es mucho más de lo que se puede pedir. Los problemas ajenos siempre son más entretenidos.
