La lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en España nunca ha sido un camino de rosas. Todos los derechos que se han conseguido hasta ahora han sido gracias a la ardua lucha de mujeres que desafiaron los límites impuestos de su época. En el franquismo, el papel de la mujer se limitaba al ámbito doméstico, relegándolas a un segundo plano en la vida pública y vetándolas de todo lo que se consideraba exclusivamente masculino como el deporte, donde su práctica se consideraba algo impropio hasta que un día un grupo de mujeres alzaron los balones y la voz para romper esos moldes, convirtiéndose en la primera selección femenina de fútbol: las pioneras.
A partir de ahora, todo el mundo podrá conocer esta historia tan necesaria gracias a Pioneras: solo querían jugar, una película creada por Marta Díaz de Lope Díaz y protagonizada por Sofía de Iznájar, Bruna Luccadammo, Aixa Villagrán y Daniel Ibañez en la que se retrata la historia de estas mujeres que dieron inicio a una gran revolución en el mundo del fútbol femenino.
Contexto histórico
Mari Carmen Arce «Kubalita», Virginia Cuñat, Mari Jo, Mari Carmen García, Amparo Herrera, Ana Seijo, Mari Ángeles Pérez ‘Quilla’, Vázquez, Virginia Parra, Francisca Cruz, Concepción Sánchez ‘Conchi Amancio’, Laura Luchsinger, Crespo y Marisa Conde son los nombres de las pioneras reales que hicieron historia. Jugando entre bambalinas y con la sociedad franquista y la Federación Española de Fútbol en contra, todas ellas rompieron barreras el 21 de febrero de 1971 jugando su primer partido contra Portugal en el estadio de la Condomina de Murcia, empatando 3-3.
Marta Díaz de Lope Díaz ha querido sacar a la luz esta historia y darle la visibilidad que se merece de principio a fin. Desde que Rafael Puga fichó a las pioneras y decidió apostar por ellas, pasando por todas las adversidades que encontraron por el camino hasta llegar a la victoria, que no era ganar un partido, sino conseguir abrir camino a las futuras mujeres futbolistas.
Sinopsis
En la España de principios de los años 70, con el franquismo aún firmemente arraigado en la sociedad, un grupo de chicas muy jóvenes decide jugar al fútbol en un país que no contempla su lugar en el deporte. En el camino encuentran a un aliado inesperado: un promotor deportivo tan audaz como visionario. Juntos, y contra todo pronóstico, desafiarán al sistema y pondrán la primera piedra de una lucha que cambiará para siempre la historia del fútbol femenino en España.
Fiel a la historia real
Cuando una película está basada en hechos reales hay que ser muy minucioso para poder serle fiel a la realidad lo máximo posible, y Marta Díaz de Lope Díaz lo ha conseguido. Además de que las actrices llegan a parecerse bastante cada una a las pioneras reales, la historia está muy bien narrada y se asemeja bastante a la realidad, obviamente con el toque de ficción necesario para hacer una película. Reconstruye con detalle cada uno de los obstáculos que tuvieron que tuvieron que superar aquellas futbolistas desde que Javier Poga (el ficticio Rafael Puga) las reclutara como el desplante de la Federación Española de Fútbol, los intentos de la sección femenina por denunciar la situación y el rechazo que muchas de ellas encontraron dentro de sus propias familias.

Lejos de romantizar el camino, esta cinta muestra sin pelos en la lengua la crudeza de las dificultades de esa generación de mujeres que tuvo que desafiar las normas de su tiempo para abrirse camino en el deporte, culminando con el histórico encuentro frente a Portugal, que se convierte en un emocionante broche final.
Despojadas del escudo, unidas por la lucha
Dentro de toda la trama y de los numerosos momentos destacables, me gustaría resaltar el momento más poderoso de toda la película. Ese momento en el que cuando parecía que todo estaba perdido y vuelven a unirse, cuando deciden jugar el partido a pesar de las consecuencias y reciben la llamada de la Federación en la que les informan de que no pueden salir a jugar representando a España. Ese mismo instante en el que las pioneras arrancan el escudo de España y lo tiran al suelo. Un gesto en el que lejos de simbolizar un rechazo a su país, representa todo lo contrario: la reivindicación de su derecho a representarlo.
Despojadas del emblema que les niegan portar, saltan igualmente al campo, demostrando que la identidad y el compromiso no dependen de un escudo cosido a una camiseta, sino de la determinación de quienes luchan por abrir camino.
Maratón: la primera mujer periodista deportiva
Pioneras no solo narra la historia de las primeras mujeres futbolistas en representar a España, sino también la historia de Maratón, una de las primeras periodistas deportivas que rompió también los moldes de su profesión. Su presencia en esta película destaca también la lucha por la igualdad que se libraba también en los medios de comunicación, en una época donde las mujeres intentaban abrirse camino para poder contar historias en un terreno donde hasta entonces vivían escondidas mientras los hombres se llevaban el mérito.

Gracias a Edelmira, Pioneras amplía su mirada más allá, rescatando a una figura que fue fundamental para el auge de la participación femenina en el mundo del deporte. Aixa Villagrán hace un gran trabajo dando vida a este personaje que sirve de puente entre las protagonistas y una sociedad que estaba lejos de estar preparada para aceptarlas. Además de mantener la esencia de la figura real, cuenta con un giro ficticio con un potente simbolismo lleno de liberación y reivindicación que refuerza el mensaje de la película sobre la visibilidad de las mujeres y su derecho a ocupar su propio espacio sin ocultarse.
Un reparto con un gran peso emocional
Gran parte de que Pioneras funcione es gracias a la elección de un elenco muy bien elegido que ha sabido sostener ese gran peso emocional durante toda la película. Las protagonistas han sabido construir unos personajes con una mezcla de rigor, sensibilidad y respeto absoluto, añadiendo la exigencia física que lleva encarnar a unas futbolistas. En esa misma línea sigue Aixa Villagrán, que tal y como he mencionado antes aporta una interpretación fidedigna y sólida mientras que Daniel Ibáñez refuerza con su papel el contexto institucional y las tensiones que surgieron a raíz de apostar por el equipo.

Por otro lado tenemos a los personajes más odiados de la película. Por una parte, me gustaría destacar los papeles de Elena Irureta y Jordi Sánchez, que interpretan a la responsable de la Sección Femenina y al jefe de la federación. Resulta impactante ver a estos dos actores en estos roles, pero lo hacen tan bien que consiguen una incomodidad que hace que los odies. Esa incomodidad es precisamente la que aporta verosimilitud a las figuras que representan, siendo los obstáculos principales de las protagonistas.
Pioneras, historia y altavoz
Pioneras es una película muy necesaria que narra una lucha en la que todavía estamos inmersas. Una batalla por la igualdad que ha avanzado enormemente gracias a mujeres como las que se representan en este filme, aunque todavía no hayamos alcanzado nuestra línea de meta. Con un reparto comprometido, una reconstrucción histórica cuidada, mezclada con ficción para darle ese dramatismo necesario, y un mensaje que sigue resonando en la actualidad, nos recuerda la valentía de quienes se negaron a quedarse al margen y jugaron cuando nadie quería que lo hicieran. Ojalá existiesen más películas así para dar voz a las que un día quisieron mantener calladas. Pioneras sin duda pasará a la historia como un gran homenaje a aquellas que nos abrieron camino en el mundo del deporte, del periodismo y en la vida en general.
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