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¿Por qué Hades es un juego tan adictivo?

Hades

Hades es un juego de acción trepidante y exploración de mazmorras creado por Supergiant Games.
En él,  encarnaremos a Zagreo, hijo de Hades, en su cruzada de escapar del Inframundo.

Con éste planteamiento que parece sencillo, nos encontramos ante un complejo juego procedural donde dos partidas nunca serán iguales.
Las mazmorras y los retos que encontraremos en ellas, así como las habilidades para mejorar al personaje, no se darán dos veces de la misma manera.
Pero aún hay más; Hades también tiene una narrativa procedural.
Cada jugador tendrá su propia experiencia, descubriendo la trama, desarrollando habilidades y conociendo a los personajes a ritmos diferentes. Sumándole a todo ésto una ambientación que envuelve al jugador desde el primer momento.

Desde su lanzamiento en 2020, Hades ha ganado muchos de los premios más importantes de la industria y continúa recibiéndolos ahora en 2021, siendo un juego enormemente alabado por la crítica.

Pero si algo podemos decir que realmente destaca en Hades, es que atrapa al jugador desde el primer momento y uno no puede dejar de jugar y rejugar sin descanso, hasta invertir una insana cantidad de horas.

Así pues, parece interesante analizar cuales son los elementos clave, los engranajes del juego, que están detrás de la tan deliciosa adicción de Hades.

El reto de lo desconocido

Muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de jugar en una antigua máquina de arcade.
En éstas máquinas, que establecieron las bases de los juegos actuales, echabas una moneda y jugabas hasta donde la habilidad te lo permitía.
Tras perder tu última vida, tu única opción para saber qué más había tras la siguiente pantalla, era echar otra moneda a la máquina y llegar allí para verlo.
¿Qué es aquello que llevaba a la gente a rascarse el bolsillo para echar una moneda más?
Sí amigos, el reto de lo desconocido.
La primera vez que Zagreo cruza la puerta a los dominios del infierno, nos encontramos ante un mundo desconocido por explorar, literalmente.
Cada sala, cada bendición, cada monstruo… es algo nuevo que nos separa o nos acerca de ese objetivo final que es salir del infierno.
En cada intento de huida, siempre hay una motivación de fondo: Ver qué hay detrás de la siguiente puerta. Si uno quiere ver que hay tras la ultima puerta del inframundo, tiene que llegar asta allí y verlo.

¿Irá nuestro fiel Cerbero a vigilar las puertas del Inframundo?

Alimentando la adrenalina

En éste tipo de juegos llamados roguelike el jugador generalmente va recolectando al azar una serie de power-ups (llamadas aquí bendiciones) que algunas veces terminan haciendo al personaje una mala bestia semi-invencible. Tras un golpe de suerte, el jugador experimenta el subidón de avanzar mucho de golpe (o incluso pasarse el juego) y sigue jugando una y otra vez sólo por el deseo de volver a vivir otra vez esa transfusión de adrenalina.

Es algo así como una ruleta de la fortuna, dónde seguimos apostando para ver si vuelve a tocar “premio”.
Algunos ejemplos de éste tipo de mecánica los encontramos también en juegos como The Blinding of Isaac, Crypt of the NecroDancer o Dead Cells.

Elegir bendiciones no será una tarea fácil.
Zagreo nunca dejará de sorprendernos con nuevas habilidades.

La sorpresa aguarda detrás de la esquina

Si algo puede despertar la curiosidad humana, es la posibilidad de que ocurra algo inesperado y nuevo.
Esto es algo que Hades sabe explotar muy bien a su favor, porque da igual las veces que intentes cruzar el Inframundo, el juego siempre tiene algo con lo que sorprenderte.
Sin duda uno de los grandes deleites de éste título, es ir viendo como el juego evoluciona a tu alrededor, jugando con las expectativas del jugador para sorprenderlo ahí donde ya se encontraba cómodo.

Adivina primo…adivina.

La personalización de la experiencia

Cuando preguntas a algún amigo  “Cuál es tu arma favorita en Hades?”, difícilmente habrá dos que coincidan en la misma respuesta.
Unos dicen que la Lanza Eterna es sin duda la mejor porque tiene un alcance largo, otros el Escudo del Caos, que pega duro y rebota en los enemigos, otros que el Cañon Adamantino…. (Mi favorita fue durante largo tiempo la Espada Estigia).
¿Por qué ninguno coincidimos en algo que nos parece que es una clara ventaja frente a las demás opciones?
La respuesta es curiosa; En realidad todas las armas están muy bien balanceadas y dependen de tu forma de jugar y de las primeras experiencias, para que te acabes decantando por una u otra. (recordemos que es un juego procedural donde encuentras power-ups (casi) aleatorios que transforman tus habilidades)

Armas para todos los gustos.

Y no solo la experiencia de juego es personal para cada jugador en el tema de armas y habilidades, también lo es en los personajes que encuentras, las narrativas que desarrollas, los secretos que desbloqueas. Hades tiene hasta 10 horas de diálogos (completamente doblados) entre la insana multitud de rutas por las que puedes elegir avanzar la narrativa.
Hasta la dificultad del propio juego cambia dependiendo de la habilidad del jugador. Al juego no le gusta que el jugador se acomode demasiado, así que conforme el personaje se vuelva más poderoso, los enemigos que ya creíamos conocer nos irán deparando algunas sorpresas. También se nos retará para jugar con handicaps auto-impuestos llegados a cierto punto. Pero tranquilos, para los jugadores menos hardcore también existe el juego “modo Dios” en el que el personaje se irá volviendo más resistente al daño cuantas más veces pierdas. Hay dificultad para todos los gustos!

Si tenemos suerte quizá Caronte nos traiga alguna mercancía de contrabando en su balsa.

Metas a medio plazo

Y por último pero no menos importante en éste juego siempre progresas.
Aunque presumiblemente no vayas a salir del Inframundo en tu primer intento, no todo se pierde (como podría pasar en otros juegos tipo rogue-like).
Hay mucho que desbloquear para conseguir de todo tipo de cosas que podrás usar en tus siguientes incursiones: Desde armas nuevas, habilidades para el personaje, narrativas especiales con los personajes, decoraciones y zonas nuevas de la morada, logros, invocaciones, y hasta canciones secretas.
El juego te da pistas de aquello que puedes conseguir o desbloquear, y es solo cuestión de seguir jugando para ir alcanzando esas pequeñas metas.

Quien no querría decorarle el puesto de guardia a Aquiles? Y ya de paso igual te cuenta algunos secretillos…

Conclusión: No pararás de jugar

Hades es un juego brillantemente pensado para deleitarnos, diseñado para estimular nuestras neuronas allí donde no quieran dejar de jugar.
Y… Ojo! Una vez que comiences la huida del Inframundo…  no querrás parar hasta que consigas escapar!

Sin escapatoria a dejar de jugar.

 

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Irenerys

Hago videojuegos y tomo grandes cantidades de café.

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