• Mar. Sep 29th, 2026

«La Última Copa»: nostalgia dosmilera, recuerdos de infancia y canciones de amor

El 16 de septiembre llegó ‘Mereció la pena’, el primer adelanto del nuevo disco de La Última Copa. El dúo madrileño, formado por los hermanos Blanca y Guille, arranca esta nueva etapa con un sencillo que, en sus propias palabras, «nace como un llamamiento a quienes están cansadas de vivir condicionadas por los complejos, las expectativas o los caminos preestablecidos; a quienes prefieren arriesgarse, equivocarse y aprovechar al máximo el día a día rodeados de las personas que quieren».

Una carta de presentación que mantiene el ADN de la formación, pero avanza hacia donde se dirige su música, su historia y su identidad artística.

COMPLICIDAD ALIMENTADA

‘Mereció la pena’ está profundamente ligada a la propia trayectoria de los hermanos, cuyo proyecto nació de una complicidad alimentada a lo largo de su vida compartida. Con esta canción miran directamente a su infancia en Burgos y a esa manera de vivir que solo existe de niños, impregnada de pureza, inocencia y de una inconsciencia libre del miedo a equivocarse. La composición surge del poso emocional, del recuerdo de una época en la que todo parecía más grande, más intenso y más posible.

En el plano de la producción, ‘Mereció la pena’ cuenta con los mandos de Rafa Pachón (miembro de Veintiuno) junto con el propio Guille, mientras que la mezcla y la masterización ha corrido a cargo del prestigioso Felipe Guevara. Más que relatar una historia concreta, la letra funciona como una invitación a dejarse llevar, a perder el vértigo de las decisiones y a lanzarse sin complejos. Para ello, el amor se convierte en la analogía de esa forma de estar en el mundo: un impulso compartido, una aventura y un refugio frente al ruido exterior.

PARA CANTAR Y SALTAR

Musicalmente, el grupo persigue una energía muy clara: conservar la esencia pop y melódica, pero abriendo a un sonido actual, orgánico y con la pegada festivalera propia de la escena indie. Un corte pensado para cantar y saltar que dibuja con precisión la hoja de ruta de su nuevo repertorio.

ENTREVISTA A «LA ÚLTIMA COPA»

‘Mereció la pena’, el primer adelanto del nuevo disco de La Última Copa. ¿Qué cuenta esta canción y cómo ha sido el proceso de composición?

Blanca: Vamos a sacar ahora varias canciones y queríamos hacer de manera cronológica una autobiografía y eso poder traspasarlo a historias independientes de amor. Esta canción en concreto la ligamos mucho con nuestra etapa viviendo en Burgos, allí vivimos nuestra niñez. Entonces es esta cosa de vivir el amor de manera alocada sin miedo a las consecuencias con la inocencia propia de un niño pequeño.

¿Cómo se lleva esto de ser hermanos y tener un grupo juntos?

Guille: Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Las malas es que la confianza a veces da asco. Podemos estar ensayando, yo fallar una nota y que ella me lo replique como se replican las cosas a tu hermano y no a un compañero de banda (risas).

Blanca: Hay otra mala que se me está ocurriendo. Si Guille no me contesta a algo, es muy sencillo. Llamo a mi madre (más risas). No nos compartimos la ubicación de Apple de milagro.

Guille: Las buenas hay un montón. Empezando por la química que hay entre nosotros. Con una mirada nos entendemos. Tenemos formas muy parecidas de entender la vida, de disfrutarla.

Blanca: Conocernos más que nadie. Sabemos nuestras fragilidades, como ayudarnos. Es una confianza buena.

CONEXIÓN LATINA con LA ÚLTIMA COPA | VIVA RADIO

Este es primer adelanto del nuevo disco. Hablemos de este proyecto: cómo va a sonar, que referencias tenéis…

Guille: En este álbum queremos defender la nostalgia de los 2000. Algo con mucha felicidad, como algo muy realista. Las redes sociales no existían todavía. Podríamos hablar de La oreja de Van Gogh, del primer disco Coldplay. Queremos juntar esa parte con el panorama pop indie más actual que se ve en los festivales.

¿Cómo os lleváis con las redes sociales, el algoritmo de spotify…?

Blanca: Honestamente ha llegado un punto que para lo bueno y para lo malo las redes sociales son un altavoz. Pero también somos un poco esclavos de eso. Por otro lado creo que es importante, no sólo que la gente conozca tu música sino que te ponga cara. Que te conozcan a nivel personal, que te comprendan y así entenderán mejor lo que quieres contar a nivel musical.

Guille: Yo lo sufro un poco más. Al final Blanca ha estudiado artes escénicas y tiene una visión mucho más guay y creativa a la hora de hacer vídeos, de hacer promoción. A mí me pesa.

Blanca: Soy un poco Paquita Salas. La amamos

Musicalmente, el grupo persigue una energía muy clara: conservar la esencia pop y melódica, pero abriendo a un sonido actual, orgánico y con la pegada festivalera propia de la escena indie. ¿Cómo mantenéis vuestra esencia en un momento en el que hay tanto género, tanto artista…etc?

Guille: Buena pregunta. Aunque tenemos influencias hemos compuesto todo con mucho corazón. Tiramos de lo que somos, de lo que nos gusta. La banda lleva ya 6-7 años an activo y tenemos claro cual es nuestro estilo y marcamos nuestro propio camino.

De China a los escenarios. La historia de Blanca y Guille y «La última copa» tiene capítulos singulares, como el haber pasado su infancia en China. Allí se sumergieron de lleno en la cultura e hicieron del chino su lengua materna.

Guille: No vamos a cantar una canción en chino. Pero igual en algún concierto…

Blanca: No es que haya una canción que hable de China sino que hay una canción que está inspirada en esa etapa. Sobre cómo nos sentíamos.

Guille: Hay una canción del disco, no es single, pero le tenemos cariño especial. Es la primera vez que lo decimos. Es una canción que habla de Extremadura, de la sensación fugaz de vivir en esa casa de pueblo. Fue de cuando teníamos tres años. Son destellos muy emocionales.

Blanca: Son destellos que no puedes explicar porque te hacen sentir tan bien. Es nostalgia bonita. Te diría que la parte de China más que una canción, más que cantar en chino es lo que va a marcar el proyecto a nivel estético, a nivel visual. Y así contar la historia a la gente.

Habéis actuado en grandes escenarios como Los 40 Córdoba Pop, la Sala Sol y la Sala del Movistar Arena (Festival Ultreia), además de participar en distintos eventos y festivales. ¿Qué es lo que más os gusta de actuar? ¿Sois mas de salas o festivales?

Guille: Las dos cosas nos gustan mucho. Festivales hemos hecho menos. Las salas es algo espectacular.

Blanca: El calor de la gente en la sala es guay porque han comprado la entrada para verte a ti. Pero por ejemplo cuando tocamos en El jardín de las delicias, al volver a casa leíamos unos mensajes tan bonitos. Qué importante es que haya gente que vaya a festivales a descubrir bandas nuevas y qué importante es dentro de la industria musical.

Próximos pasos

Blanca: Ahora sacamos canción por mes hasta febrero que anunciaremos cosas importantes.

La Última Copa presenta ‘Mereció la pena’

SOBRE «LA ÚLTIMA COPA»

La Última Copa es un dúo formado por dos hermanos con un sueño por delante. Blanca y Guille decidieron desde muy jóvenes que su camino estaba en la música y, desde pequeños, comenzaron a interesarse por los instrumentos y las canciones, diciendo a la par: «¡Mamá, quiero ser artista!». Hoy, varios años después, están a punto de presentar su nuevo trabajo en el que hacen un recorrido por su historia, y que nos irán desvelando en los próximos meses.

Una mirada hacia la nostalgia

Pero ¿cómo suena La Última Copa? Su música es esencia pop muy marcada que camina hacia un sonido orgánico, enérgico y cercano al indie y al pop-rock actual. Entre sus principales referencias hay mucha nostalgia dosmilera, una época musical de su infancia a la que miran con nostalgia. Con este nuevo disco, la formación lleva todo ese imaginario a un lenguaje más contemporáneo, buscando un punto de encuentro donde una guitarra acústica, una batería o un bajo convivan con sintetizadores y pianos sin perder protagonismo “En este disco hemos querido ampliar nuestro sonido y llevarlo hacia un terreno más enérgico, orgánico y pensado también desde el directo”

De China a los escenarios La historia de Blanca y Guille tiene capítulos singulares, como el haber pasado su infancia en China. Allí se sumergieron de lleno en la cultura e hicieron del chino su lengua materna, al punto de que Guille cursó prácticamente toda la educación primaria en un colegio local, completamente adaptado al sistema educativo del país. Con el tiempo, aquella vivencia se ha convertido en una parte esencial de su identidad como hermanos y de su historia personal. De vuelta en España, cambiaron este idioma —especialmente melódico y cantarín— por la música y empezaron a componer sus propias canciones.

Los primeros pasos

Tras dar sus primeros pasos, el grupo comenzó a crecer y ha actuado en grandes escenarios como Los 40 Córdoba Pop, la Sala Sol y la Sala del Movistar Arena (Festival Ultreia), además de participar en distintos eventos y festivales. Su tema ‘Todas tus mentiras’, en colaboración con Orión, ha superado el millón de reproducciones en Spotify, mientras que ‘Cara bonita’ se acerca ya al medio millón de escuchas. Por otra parte, con el single No es tarde, lanzado con el sello independiente Ruidoblanco, consiguieron entrar en Pop 100% y Novedades Viernes en Spotify.

«La Última Copa»: nostalgia dosmilera, recuerdos de infancia y canciones de amor

Blanca y Guille son hermanos, músicos y cómplices. También son dos personas que se conocen demasiado bien como para no echarse en cara una nota desafinada durante un ensayo o, si hace falta, llamar a mamá cuando uno de los dos no contesta al teléfono. Entre risas, La Última Copa habla de esa complicidad que nació mucho antes de la música y que hoy se ha convertido en una de las señas de identidad del proyecto. ‘Mereció la pena’, su nuevo single, es precisamente un viaje a esa infancia compartida: Burgos, China, los recuerdos que aparecen como pequeños destellos y esa manera de vivir el amor y la vida con la inconsciencia, la ilusión y la valentía de cuando todavía no tenías miedo a equivocarte.

Su nuevo disco seguirá ese recorrido por su propia historia, pero mirando al presente. La banda quiere recuperar la nostalgia musical de los 2000 —con referencias como La Oreja de Van Gogh o los primeros Coldplay— y mezclarla con el pop indie actual y la energía de los festivales. Todo ello sin renunciar a su esencia ni a las historias personales que han marcado su camino. China tendrá también su espacio, no necesariamente en forma de canciones en chino, sino como parte del imaginario visual y emocional del proyecto.

Y mientras preparan una canción nueva cada mes hasta febrero, Blanca y Guille siguen aprendiendo a convivir con el algoritmo, las redes sociales y esa obligación moderna de convertirse también en creadores de contenido. Ella, con su vena más artística y un poquito de Paquita Salas; él, reconociendo que lo lleva bastante peor. Entre bromas, recuerdos y mucha música, La Última Copa afronta una nueva etapa que, como su propio nombre indica, parece hecha para brindar por todo lo vivido y lanzarse a lo que venga.

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Alberto Oliver

Musicólogo, periodista cultural y escritor. Friki orgulloso. Hablo de cine, series, música y salud mental.

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