• Mié. Jul 29th, 2026

«La Primera Profecía». Lo prohibido tras la mirilla

Hay ciertos tipos de terror que llevan hacia lo prohibido. Hay películas con esa sensación de que estamos viendo algo que no deberíamos estar viendo. Desde hace mucho tiempo, una cinta de terror comercial y/o dirigida a las masas no me hacía sentir tanto terror del de verdad pero La Primera Profecía, debut en la dirección cinematográfica de Arkasha Stevenson lo ha conseguido con creces.

Esta crítica será con SPOILERS ya que podremos desgranar mejor todo lo que nos muestra (y lo que se intuye), hasta sus referencias fílmicas. Os adelantamos que es una de las películas de terror del año desde ya y quizá de lo mejor del género en mucho tiempo.

Un punto de confianza

La Primera Profecía

 

Ya sabemos que el fenómeno de las recuelas y precuelas es algo que no para, por ello más de uno al saber que la mítica cinta La Profecía dirigida por Richard Donner en 1976 tendría una precuela, enarcamos una ceja y con razón.

¿No quedaba ya claro desde el inicio que Damien Thorn (Harvey Stephens) era el Anticristo?

¿No explicaba ya el padre Brennan (Patrick Thoughton) las circunstancias del nacimiento del chiquillo?

Pues sí, pero había que darle un punto de confianza a la cineasta Arkasha Stevenson (Channel Zero: Butcher’s Block, Nuevo sabor a cereza) y, en vista de todo, ha superado todas las expectativas. La Primera Profecía tiene todo lo que tenía la original pero incluyendo los miedos de ser madre (del Anticristo, nada menos) y rozando eso que llaman «terror elevado» y se aleja de las formas que proponen cineastas como James Wan para dar la mano a las producciones de A24 (por ejemplo la maravillosa Saint Maud de Rose Glass) y otras (cómo olvidar aquella Gretel y Hansel de Oz Perkins que abrazaba el concepto empoderador y oscuro de La Bruja de Eggers).

Arkasha Stevenson, con Tim Smith y Keith Thomas (director del episodio El modelo de Pickman de la serie El Gabinete de Curiosidades, la última adaptación de Ojos de Fuego y la exquisita cinta The Vigil) al guion, podían haber hecho un producto que fuera a gustar a las masas, con muchos sustos y jumpscares, pero han preferido hacer una de esas historias que se meten bajo la piel. Las que realmente no te dejan dormir.

Bebiendo de diversas fuentes

La Primera Profecía

 

La Primera Profecía nos traslada a una Roma complicada, donde las revueltas estudiantiles inundan la ciudad y en las discotecas suena la gran Raffaella Carrà. Allí llegará la novicia Margaret (Nell Tiger Free) y se verá envuelta en toda una conspiración en el seno de la iglesia católica. Aquí se hace evidente la primera conexión de La Primera Profecía: Esa cámara que sobrevuela Roma es uno de los tantos homenajes al cine giallo, muy concretamente a Dario Argento. No queda ahí la conexión con el famoso cineasta, ya que en su tramo final no es difícil encontrar los ecos de Suspiria, incluso tiene un toque de la versión dirigida por Luca Guadagnino por la visión feminista de ambas cintas.

Con todo, Arkasha Stevenson no se corta y llega a ciertos extremos alucinantes en ella, con escenas sangrientas, explícitas (esa mano demoníaca y monstruosa saliendo de una vagina o las vísceras que salen del torso de Paolo, interpretado por Andrea Arcangeli) y con planos que rayan lo morboso y lo insano.

Por supuesto, hay muchas fuentes, con guiños a La semilla del diablo de Roman Polanski, pero también a las cintas de terror en monasterios y conventos como Marcelino, pan y vino de Ladislao Vajda (lo siento, para mí es terror), Madre Juana de los Ángeles de Jerzy Kawalerowicz, La Posesión de Andrzej Zulawski, Los Demonios de Ken Russell o las cintas de La Monja del universo Warren en cierta parte del film. Puedo notar en la coctelera trozos de El engendro del diablo de Michele Soavi y algo de material de las mismas canteras que toma el Álex de la Iglesia de la primera temporada de 30 Monedas.

Por cierto, me encanta el padre Brennan de Ralph Ineson y ese toque padre Karras.

Un terror de calidad

No es oro todo lo que reluce y se le puede achacar a La Primera Profecía ser vaga en su narrativa, que no da todo masticado al espectador pero a veces lía las cosas más de lo conveniente, igual una revisión de guion no hubiera venido nada mal. Los actores están impecables, desde los más veteranos como un Charles Dance que sale solo al inicio, Bill Nighy como el cardenal Lawrence que recuerda a Benedicto XVI, hasta una Sônia Braga terrorífica y una actriz española llamada María Caballero que realmente es sorprendente.

Quien vaya al cine buscando las muertes «a lo Destino Final» las va a encontrar, pero esta película va hacia otro lugar, quiere mostrarte lo prohibido tras la mirilla.

De cierta manera, hemos vuelto al «satanic panic» de los 80, aunque no se tenga ya como punto aquel libro que conmocionó a Estados Unidos (nos referimos al Michelle Remembers del psiquiatra Lawrence Pazder, que de alguna forma llevó a la pantalla Alejandro Amenábar en la muy infravalorada Regresión), pero tenemos a la vista películas como Late night with the devil de Cameron y Colin Cairnes o Inmaculate de Michael Mohan. El demonio está vivo así que Anton Szandor LaVey estaría orgulloso.

Realmente no sé si funcionará La Primera Profecía a nivel taquilla, ya que es un terror alejado de muchos espectadores y aunque conecta a las mil maravillas con la cinta original, su final deja abierto el tema de alguna secuela más. El tiempo y las personas lo dirán pero quien suscribe estas líneas tiene una cosa clara: Esta noche no apagará la luz.

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Christian Nieto Tavira

Amante de los cómics y del arte en general. Adora tanto Marvel como DC. Escribe también poesía y ha publicado algún que otro libro.

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