Un soleado lunes por la tarde tendría lugar la firma de libros por parte del escritor, actor, pintor y músico Jordi Mollà, en la mítica librería madrileña de cine que se encuentra en el paseo de la fama español, Ocho y Medio, un entorno realmente mágico para cualquier persona que profese amor al séptimo arte.
Esa misma mañana, en ese mismo espacio, se hizo la presentación a la prensa de TÚ, su segundo libro tras publicar Las primeras veces allá por 1997. Mientras que aquella obra se centraba en relatos breves que exploraban con frescura y espontaneidad momentos clave de la vida, TÚ se presenta como un libro mucho más introspectivo y conceptual.
Este nuevo trabajo no se limita simplemente a narrar historias, sino que se adentra en un diálogo profundo con quien se zambulle en sus páginas sobre la soledad, el autoconocimiento y las conexiones humanas en un mundo marcado por la desconexión emocional. Es un verdadero testimonio del crecimiento personal y artístico del autor, un creador que no teme reinventarse y ofrecer al lector una experiencia completamente diferente.
Sobre Jordi Mollà
Jordi Mollà es un artista cuya versatilidad trasciende las fronteras del cine y las artes visuales, destacándose tanto en la actuación como en la pintura, la escultura y la escritura.
Nacido en Barcelona en 1963, su carrera cinematográfica le ha valido no solo el reconocimiento nacional, sino también internacional, con grandes papeles que destacan por su profundidad emocional y su capacidad de transmitir complejidad con una sutileza única, como en Belle Époque o El Cuerpo.
Su arte, sin embargo, va mucho más allá de la pantalla: sus obras pictóricas y escultóricas son capaces de fusionar el surrealismo y el simbolismo, creando piezas llenas de carga emocional y narrativa visual.
Cada trazo y cada escultura de Mollà invita a una reflexión sobre la identidad, el paso del tiempo y las emociones humanas, capturando la esencia de lo que significa ser humano a través de una estética contemporánea que desafía los límites tradicionales.
Su escritura es una extensión de su alma, reflejada en la escritura, la música y la pintura de la misma manera. Cada página de TÚ posee un mensaje, una reflexión, una cita…
Reflejada en una ilustración o una pieza musical del actor, quien buscó escribir un libro más allá de una historia, una completa experiencia. Quien se enfrente a sus páginas estoy seguro que vivirá un viaje lleno de sentimiento y valentía. Jordi quiso dejar claro que no es un libro de cine, pero el consumidor que lo desee puede encontrarlo en la librería Ocho y Medio.

LA ENTREVISTA
Team Up: Nada más comenzar la lectura podemos observar una reflexión acerca de la existencia de Dios, por ello quería saber un poco más acerca de esa faceta tuya.
Jordi Mollà: para mí Dios es casi, casi, casi lo único que realmente existe. Lo demás me parece una simulación.
Team Up: Es decir, que estás muy unido a Dios, o tienes una fe fuerte.
Jordi Mollà: Sí, muy fuerte, y desde siempre, desde siempre. Mi madre me educó así. Pues, a raíz de esta pregunta, normalmente la religión, Dios, nunca te abandona, está siempre contigo, pero, sin embargo, en este libro te das cuenta que llega un vacío y que no hay nada.
Team Up: Ahora hablemos sobre el neo existencialismo, algo primordial en tu libro ¿Cómo defines esta filosofía personal y cómo la podemos aplicar en nuestra vida cotidiana en esta sociedad?
Jordi Mollà: neo romanticismo creo que hablo también, y neo existencialismo. Está claro que el individuo tiene que encontrar otros caminos para existir, ¿no? O sea, buscar una neo existencia, ¿no? Que nunca es neo, siempre es algo que viene de atrás. Entonces es como traer lo de atrás aquí para convertirlo en nuevo. Una nueva manera de existir. Una nueva manera de existir tú como individuo, como persona, como ente vivo. Ser humano.
Y luego lo del neoromanticismo es… El romántico es aquel que siempre está donde no quiere estar, y desea estar en otro sitio. Cuando apareció Instagram, yo lo vi más claro al mes de yo tener mi cuenta, que no tenía la puntuación ni nada. Dije, esto es el neoromanticismo del milenio, del siglo XXI.
Todo está basado en cosas donde tú no estás. Ahí aparece FOMO, Fear Of Missing Out. Y ahí aparece una inmensa frustración del individuo en ese neo romanticismo, que es lo opuesto al clasicismo. Porque el clásico siempre está allí donde se encuentra. No echa de menos nada. Yo estoy en medio del clásico y del romántico.
Team Up: ¿Cómo te encuentras artísticamente hablando? Has escrito, has actuado, has hecho música ¿Qué disciplina artística disfrutas más en este momento?
Jordi Mollà: Disfruto… El picoteo. Yo de niño era muy mal cómodo. Mi madre tenía que hacer unas virguerías para que yo comiera… El avioncito… Olvídate, aquella era una tontería conmigo. Ya había que hacer un despliegue salvaje, para que yo me dignara abrir mi santa boca. Era un emperador. Y entonces, mi padre decía: “pero es que, a este chico, un bistec… A este chico, para empezar, no le interesa comer, o sea, lo que le interesa es crear”.
Jugar. Yo me pasaba el día jugando, jugando con arquimos, con juegos que estimularan mi creatividad. Con lo cual, a la que oía el blin, blin, blin: “¡venga, Jordi! ¡A la mesa! ¡A la mesa!”. Si estoy aquí con una locura de creatividad, de juegos instructivos y tal… Bueno, muy mal comedor. Todo lo cual, un día mi padre dijo: “es que a este niño lo que le gusta es picar”. Y es una realidad como un templo. A mí mi padre me decía: “¡Venga, vámonos que vamos a aprender un poquito de esto!”. ¡Joder! Me lo comía todo.
De ahí yo creo que viene que empiece yo a tocar la batería a los 16 años. Porque la batería es un ejemplo perfecto de mi personalidad. De hecho, hay un volumen 3 de la música que sólo todo es batería y percusión, lo que pasa que es un volumen de 14 tracks, sólo batería y percusión, pero ya está todo procesado, mezclado, masterizado, pero que te lleva desde la percusión más antigua que te puedas imaginar a jazz. Entonces, yo de niño, la batería era un instrumento que me voló la cabeza. Y la verdad que nunca tuve mi propia batería hasta el año 2020. Tengo un pedazo de batería. Yo la llamo la rubia. Definitivamente, el tocar la batería con 16 años, a partir de los 16 años, es algo que tiene que ver mucho con mi personalidad.
Team Up: ¿Qué esperas que sienta el lector tras acabar TÚ?
Jordi Mollà: Que se sienta mejor. Que se sienta mejor con él mismo, con ella misma. Que diga, ay, coño, pues mira, es verdad. Mira, aquí yo no me apetecía mucho ir. La verdad. Entonces voy a llamar y voy a decir que no voy. Pero ¿por qué? Que es curioso, ¿no? Pero ¿por qué? ¿qué tienes que hacer? Nada. Lo que me dé la gana. Pero ¿tú qué haces cuando llegas a tu casa? Y yo digo, manda huevos un poco con la preguntita, ¿no? ¿A ti qué te importa? A veces una camiseta que ponga, ¿y a ti qué te importa? Pues eso, que la gente diga, oye, ¿sabes qué? Me voy a quedar aquí. Conmigo. Que no voy a ir a esto, que a aquello tampoco voy a ir. Joder, pero Jordi, que te estás volviendo un poco asocial.
No, ¿asocial yo? O sea, una persona conocida, célebre, conoce en su vida cien mil veces más personas que una persona normal. Yo tengo la necesidad de desaparecer, de estar conmigo, de estar contigo. La fama es una cosa muy loca. Es normal que yo la llevo muy bien medida, pero ser famoso, famoso… tienes que saber cómo estar ahí, no sé. En un estado pandémico, continuo. No puedes salir de casa. Es una locura.
Team Up: ¿Por qué decidió usar piezas musicales para este libro?
Jordi Mollà: Es una cosa que pasó, porque yo estaba haciendo, bueno, de hecho, el 20 de diciembre sale el volumen 2, que no tiene nada que ver con el 1, que ya es, ahí tienes de todo, pop, funk, tienes de todo ahí, ¿no? Y estaba escribiendo TÚ. De repente, pues pensé, hostia, es una banda sonora buena para este libro. Bueno, yo hago películas, hago de todo un poco, pues entonces dije, y se lo dije a la agencia de comunicación, no quiero vender este libro como un libro, es una cosa muy aburrida, ¿sabes? Quiero venderlo como un cóctel molotov.
Y desde el punto de vista más dinámico, más abierto, más joven, más plural. Entonces es un libro que tiene literatura, que tiene dibujo, pintura, porque yo me dediqué también a pintar, y que tiene música. Y todas esas tres cosas, es una actividad, ¿no? Es como, literalmente, si le das y te pones la música. Bueno, otra vez me llamó una amiga y me dijo, ya había llorado tres veces ya. Le digo, Patricia, este libro no es para que llores, el contrario es para que sonrías. Te inspira a llorar y a pensar, es verdad, es muy introspectivo.
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