• Mié. Jul 29th, 2026

Escape – El absurdo y el surrealismo vuelven a casa por Navidad

Nadie es profeta en su tierra. Esta frase, aunque muy manida, resume muy bien muchas carreras, con notables excepciones. La de Rodrigo Cortés no es una de ellas. El director gallego tuvo que labrarse una trayectoria fuera de nuestro país tras su debut con la película Concursante (2007). Lejos de que ello fuera un obstáculo, nos regaló interesantes propuestas de repartos estelares como Buried con Ryan Reynolds o Luces rojas con Cillian Murphy y Robert De Niro. Ahora, regresa al cine español con Escape, su nueva, audaz, extraña, crítica y reflexiva propuesta. Estrenada el 31 de octubre, no tardará en estrenarse en plataformas o en volver a los cines en la temporada de premios.

Escape es una cinta que importa desde fuera algo tan clásico de España como el absurdo costumbrista y el surrealismo, géneros que casan bien con el humor negro y las expresiones castizas y malsonantes. Ejemplos como los descritos hay muchos, desde los esperpentos de Valle Inclán, las obras de Buñuel o las películas de crítica social entre líneas del maestro Berlanga. Otras cosas no, pero desde luego a los españoles se nos da muy bien reflejar con precisión lo mal que va todo desde la más extrema exageración. Si a ello le sumas la mano en la producción de un tal Martin Scorsese y un reparto de caras tan fiables como polémicas en algunos casos, tenemos claro que Escape no dejará indiferente a nadie.

Sinopsis de Escape

N., interpretado por Mario Casas en Escape, es el protagonista, un hombre estropeado que siente que algo no va bien en su interior y que ni puede ni quiere tomar una sola decisión más, sólo dejar de existir sin tener que hacer nada más en su vida. El psicólogo a quien visita (Willy Toledo) no sabe cómo abordarlo, ni tampoco Abril (Anna Castillo), su hermana, que intenta apoyarlo y hacer que reaccione sin éxito. Obviando el suicidio, el cuál no es una opción, N. finalmente decide que sólo quiere vivir en la cárcel, viéndose obligado a hacer todo lo que sea necesario para conseguir su objetivo, a pesar de que incluso el juez (José Sacristán) se niega a meterlo en la cárcel por ser este su propósito deseado. N. verá que hay muchas formas de escapar y también muchas cosas de las que huir.

Scorsese y Hollywood en la forma, cine español en el fondo

Escape es en su primera mitad un thriller que se cocina a fuego lento con momentos de crítica y reflexión a través del humor absurdo, surrealista y negro. En su segunda parte, da paso más al drama en el viaje emocional y personal del protagonista, tan extraño como imprevisible. Rodrigo Cortés realiza en este caso una adaptación libre de la novela homónima de Enrique Rubio. Para ello, fiel a sus principios y con influencias del cine clásico, utiliza muchas secuencias largas, planos secuencia y amplios que buscan el impacto, al modo del cine carcelario de La leyenda del indomable de Paul Newman o Brubaker de Robert Redford, con un personaje incomprendido que lucha contra todo al estilo del Rebelde sin causa de James Dean.

Bajo esa forma claramente americana, en Escape destacan un guión arrollador y una dirección de actores marcadamente patrias en el contexto social actual de nuestro país, de desgaste y desánimo social y en el que todo puede admitirse por muy descabellado que sea. Así, unas veces con más sutileza y otras con brocha gorda, Escape nos presenta una reflexión sobre el ser humano, la depresión, las leyes, las normas sociales y las enfermedades mentales, dejando a la interpretación del espectador si la mejor forma de superar un trauma es la huida hacia adelante con tal de no sufrir, aunque ello implique desconectarse del mundo, o afrontar los miedos de frente, algo de lo que N. parece haberse cansado hace tiempo. Qué mejor forma de mostrar reflexiones tan debatibles y profundas que con grandes dosis de humor negro.

El reparto de Escape, esperando a los Goya

Parafraseando a Godot, lo cierto es que en Escape sí que es posible que aparezcan las nominaciones. Pese a la prensa e impresión inflada que siempre ha perseguido su carrera, lo cierto es que Mario Casas hace aquí uno de sus mejores papeles, quizá el más complejo y el que más matices presenta, pues muestra y transmite un drama humano desolador desde el punto de vista íntimo pero en forma de una comedia negra y surrealista. Un caramelo de personaje para cualquier intérprete al que Casas sabe sacarle reacciones inesperadas y de todo tipo, resultando oscuro e incómodo al espectador y haciéndole reflexionar.

No es el único que destaca en la escena de Escape. Todos tienen su momento de brillantez en este plantel coral de personajes arquetípicos, anclados en su rol, a los que el personaje de N. no hace sino ponerlos ante un espejo. Desde una sufridora hermana interpretada por Anna Castillo, la más normal y con la que es fácil empatizar como miembro de la sociedad, hasta engranajes de tortura del sistema que intentan no verse afectados por N. como el Alcaide de la prisión (Juanjo Puigcorbé), la psiquiatra del centro (Blanca Portillo) o el guardia (David Lorente), pasando por los propios presos de la cárcel, entre los que destaca un Albert Pla que, como siempre, da la nota en el buen sentido.

Conclusión de Escape

En conclusión, Escape es una rara avis en el cine español. Una película híbrida, dramática, carcelaria, surrealista, cómica, oscura, etc., tan extraña como difícil de describir y que no dejará indiferente a nadie, de esas cintas de amor u odio, de las que tu mente puede recordar y darle vuelta a determinados momentos y reflexiones. Ese es precisamente el gran mérito de Escape: hacer que sea difícil escapar de ella, para bien o para mal. Qué bueno que volviste, Rodrigo Cortés.

Te recomendamos nuestro canal de Youtube. 

No te pierdas en nuestro Instagram las últimas entrevistas y fotografías de los eventos que cubrimos.

Para más sobre cine puedes visitar nuestra sección dedicada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Are you human? Please solve:Captcha