ARCO - Una curiosa mezcla entre Spielberg y Ghibli
¿Cuál fue la última película de animación que te sorprendió? Hasta hace no demasiados años, la obra de Hayao Miyazaki solía llevar consigo la promesa de ofrecer algo más que un rato entretenido y agradable, y nos regalaba un lugar a donde volver a perdernos siempre que quisiéramos. Ya fuera por sus personajes, sus temas o su estética, sus filmes son capaces de perdurar en el imaginario de muchas personas y generaciones.
Esta capacidad para trascender el mero entretenimiento es una que directores como Mamoru Hosoda o Makoto Shinkai, con títulos como Your Name, también parecen haber rozado. Si nos salimos del imaginario nipón, hace no tanto tuvimos la maravillosa (e infravalorada) The Wild Robot, que también encontraba fortaleza en alejarse de la animación tradicional. Sin embargo, hacía mucho que no llegaba a los cines una película tan particular como ARCO.
Esta cinta de animación francesa ha sorprendido al gran público con su apuesta por la mezcla entre la tradición europea y las evidentes referencias al mundo del anime. Dirigida por Ugo Bienvenu, ARCO se anuncia como la mezcla perfecta entre ET y el cine de Miyazaki y, curiosamente, es una descripción extremadamente certera de lo que podemos encontrar aquí; si te llaman la atención esos referentes, puede que encuentres aquí esa película de animación en la que refugiarte los próximos años.
Una mezcla de Spielberg con Ghibli
ARCO es el hijo pequeño de una familia que, con vistosos trajes de arcoiris, viajan a través del tiempo para encontrar recursos con los que seguir sobreviviendo. ARCO quiere poder acompañar a su familia en sus viajes, pero aún es demasiado joven… pero eso no lo va a detener.
Una noche, mientras su hermana descansa en su lecho de ingravidez, le quita su capa para así iniciar su propia aventura. Sin embargo, aún no estaba preparado, y acaba perdido y herido en una versión diferente de la humanidad. Por fortuna, lo rescatará Iris, una niña que encontrará en él algo que llevaba mucho tiempo esperando. Colaborando entre los dos, intentarán devolver a ARCO a su hogar.
Lo primero que impacta a nivel visual de ARCO es su aspecto visual. A pesar de que su banda sonora también es espectacular, es imposible no perderse en su particular dirección artística desde el primer minuto. Aunque toda la película está realizada con animación en 2D, hay dos estilos que conviven en ella; por un lado, sus personajes y ropajes presentan un aspecto muy reconocible de producciones europeas, mientras que sus escenarios y, especialmente, la naturaleza, beben de la escuela de Miyazaki.
La forma en la que ARCO se recrea en los detalles de su vegetación, del agua o del cielo nos llevan directamente a esa veneración por el entorno que nos conquistó en La Princesa Mononoke o El Tiempo Contigo (bellísima cinta de Shinkai).
Estas referencias a la animación japonesa no se quedan solo ahí, ya que incluso configura personajes enteros; el grupo de conspiranoicos que hacen la bis cómica de ARCO llevan unas gafas que no a pocos nos recordarán a las de Kamina de Tengen Toppa Gurren Lagann o a las de Squirtle. Este contraste entre los personajes y el mundo dan a ARCO un apartado visual muy interesante, chocante al principio, pero con mucha identidad.
Si bien los temas que trata la película son de sobra conocidos, la forma en la que los presenta, a través de dos culturas muy interesantes, hace que en todo momento tenga nuestra atención. Especialmente, el mundo en el que aterriza ARCO, con una especie humana totalmente deshumanizada y al borde de una extinción autoimpuesta, es especialmente estimulante en los tiempos que corren.
Es una pena que la película no se haya detenido más a explorar las particularidades de esta sociedad; al centrarse por completo en los niños, aunque tienen algunas escenas muy emotivas, da la sensación de que todo ocurre demasiado rápido, y que se está perdiendo discurso para dar espacio a una historia que nos resulta demasiado conocida. El tono de aventura familiar de Spielberg impregna la película, rememorando inevitablemente a ET, y ese es el espíritu con el que debemos acercarnos a ARCO.
ARCO es una película tierna y cálida que, aunque su fondo no pueda igualar a su excelencia estética, cuenta con un gran corazón. Tiene todos los ingredientes para poder convertirse en esa película capaz de maravillar la imaginación de un niño, y de acompañarle a través de su vida. Sin embargo, si eres capaz de ver más allá de ese mundo horrible, para sumergirte en el corazón de esos niños que están viviendo su primera gran aventura, ARCO te atrapará y emocionará como pocas cintas.


