• Mié. Jul 29th, 2026

El 47: la historia de Manolo Vital, interpretado por un inmenso Eduard Fernández, símbolo de la batalla por la vivienda digna.

El 47, la nueva película de ficción de Marcel Barrena tras Mediterráneo (2022). Protagonizada de nuevo por Eduard Fernández, se trata de una historia inspirada en hechos reales sobre Manolo Vital, el conductor de autobús que quiso demostrar al ayuntamiento de la ciudad condal que el transporte público también podía llegar a los barrios de chabolas de la periferia, donde en los 60 y 70 se hacinaban los inmigrantes de origen andaluz y extremeño llegados en busca de empleo. La película llega a los cines el 6 de septiembre.

En palabras de Marcel Barrena:

El 47 “es un homenaje a la clase obrera y a los hombres y mujeres que construyeron nuestras ciudades no solo físicamente sino también culturalmente”.

Manolo Vital fue una de esas personas. Para Eduard Fernández interpretarlo es “una gran responsabilidad porque es alguien muy respetado entre sus vecinos y la demostración de que una sola persona puede cambiar muchas cosas”, y añade: “Me alegro mucho de estar haciendo una película sobre emigración y lucha social en un momento como el actual. Tenía ganas de hablar de las realidades de Barcelona, de trabajar en una historia en gran medida en catalán”. Completan el reparto Clara Segura, Zoe Bonafonte, Carlos Cuevas, David Verdaguer, Salva Reina, Aimar Vega y Vicente Romero, entre otros, y la película está producida por The Mediapro Studio

SINOPSIS

En los años 60 y 70, la periferia de Barcelona se ha formado y construido en su mayor parte por inmigrantes extremeños y andaluces que han levantado los barrios con sus propias manos, pero no están considerados como parte de la ciudad. Sus chabolas ni siquiera tienen agua corriente o electricidad. Harto de que el Ayuntamiento diga que el transporte público no puede llegar a la zona porque las calles son demasiado estrechas e inseguras, el conductor de autobús de la TMB Manolo Vital intentará demostrar, al volante de “El 47”, que las autoridades se equivocan.

La superación del ser humano

La lucha por la integridad del barrio y de su gente, la incansable perseverancia de un humilde conductor de autobuses. Esto es lo que se encontrará el espectador en la pantalla, un relato basado en hechos reales que no solo te entretendrá alrededor de dos horas, también te volverá a recordar las batallas por las que merece la pena luchar. Cuentos olvidados sobre un barrio escondido y desconocido, sucesos que deben ser transmitidos a las siguientes generaciones para que no olviden de donde proceden. Marcel Barrena, tras su último largometraje de ficción, Mediterráneo, firma su mejor película hasta el momento.

Relato de un acto de desobediencia pacífica que, en 1978, impulsó un movimiento vecinal clave para transformar Barcelona y sus suburbios. Manolo Vital, un conductor de autobús, decidió tomar el volante de la línea 47 para desmentir la afirmación del Ayuntamiento de que los autobuses no podían subir las inclinadas calles de Torre Baró. Este acto de desafío no solo desnudó una falsedad oficial, sino que también encendió la chispa de un cambio profundo, mostrando cómo la comunidad y la clase trabajadora, orgullosas de sus raíces, jugaron un papel crucial en la creación de la Barcelona moderna de los años 70. Verdaderamente, el film comienza en 1958, con la construcción de las casas del barrio antes del amanecer, llevada a cabo con sus propias manos. Una casa por noche, pues si antes del amanecer una estructura está techada, no será echada abajo.

El maltrato del más grande

Gentes del sur —Extremadura, Andalucía y Murcia— llegaron a las afueras de Barcelona huyendo del maltrato de los señoritos y las consecuencias del régimen franquista, buscando nuevas oportunidades en una metrópolis en expansión que ofrecía trabajos en el sector industrial. La marginación de un barrio que insistió en contar con servicios esenciales: una vivienda, agua, electricidad y transporte. Una asociación vecinal como muestra de identidad comunitaria. Un rojo, con más herencia que un reloj de su padre fusilado por la Falange, que se casa con una monja. Rebeldía y reivindicación contra el statu quo para exigir lo que es justo. Resistencia de la clase obrera. Barrios periféricos que llaman a la puerta de una capital y un ayuntamiento que hace oídos sordos.

Teaser en primicia de 'El 47', protagonizada por Eduard Fernández sobre el  autobús que transformó Barcelona

Factores

Muchos factores hacen de esta película un producto interesante. Comenzando por una ambientación, con un diseño de producción que te hace viajar. Creo que nunca se me olvidará la figura de David Verdaguer con ese traje azul de pantalones anchos. Sin duda, el arte, el vestuario y la peluquería subrayan cada detalle de un hecho que emociona a cualquiera que se deje. Alberto Marini, junto al barcelonés Marcel Barrena, escriben este eficaz guion que consigue lo que busca, evocar un torrente de emociones y acariciar el alma con la delicadeza de una canción, pero que no resalta entre otros a mi entender, pues se percibe una estructura clásica y común que cuenta con los elementos que no pueden faltar en este tipo de esquemas: un protagonista que con el paso del metraje es un hundido hasta el extremo en un pozo sin fondo, hasta que decide actuar.

Un antagonista que representa los valores de un sistema podrido y con falta de una mínima ética. Un personaje querido que es vilmente sacrificado por el camino. A pesar de la estructura narrativa escogida, que puede haber sido dictada por el propio suceso real, uno no deja de disfrutar de un guion correctísimo, repleto de matices, de una dirección excelente o una interpretación sublime.

Barcelona acoge el rodaje de 'El 47' (The Mediapro Studio)

El reparto y el equipo artístico

El nombre propio es Eduard Fernández, que con un simple gesto de gafas en la sala de espera del ayuntamiento te transmite la sencillez de un personaje atiborrado de humildad y de valentía. Clara Segura no se queda atrás, una maestra que acude al auxilio de la gente carente de conocimientos fruto de una sociedad que olvida a los más desfavorecidos. Zoe Bonafonte nos enseña su repertorio de talentos en su primer largometraje, dando sensación que su trayectoria pinta por lo poco exitosa. Salva Reina, Carlos Cuevas, David Verdaguer… Sería injusto si yo terminara esta crítica sin al menos nombrarles. Cuando alguien sabe rodearse de gente con talento.

La dirección de fotografía corre a cargo de Isaac Vila, quien fortifica la propuesta con una iluminación que incluso resalta las carencias del barrio de Torre Baró. Las propias composiciones de cuadro en ese aspect ratio en 4:3 hablan de la situación de cada escena. Volviendo al ayuntamiento, veremos como la figura del conductor de autobús se hace pequeñísima en una institución tan grande donde no dudan en ningunearlo. Cámara en mano en un inicio movido por la tensión ante la llegada del amanecer. Imágenes de archivo —eso creo, pues tengo mis dudas— que pasan desapercibido por una fotografía que intenta igualarlas, y lo consigue.

El 47: la historia de Manolo Vital, interpretado por un inmenso Eduard Fernández, símbolo de la batalla por la vivienda digna.

Pinta como otra película que el público general disfrutaría, pero que no lo hará, por esconderse en una cartelera infestada de contenido comercial fruto de los gustos de la sociedad de hoy en día. Espero equivocarme, pero parece que solo los cinéfilos como yo acudiremos al reclamo de otra de las cintas que podría colarse en la preselección de películas a representar a España en los Oscars 2025. Si me estás leyendo, deja a un lado tus prejuicios al cine español, no te unas a las modas y ve a disfrutar de una historia que te hará mejor persona.

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