Un spin-off que amplía el universo de John Wick
Ballerina llega como una pieza clave del universo cinematográfico de John Wick. Esta nueva entrega no es una secuela directa, sino un spin-off que se sitúa entre los acontecimientos de John Wick: Capítulo 3 y Capítulo 4. La cinta expande el mundo de asesinos regido por códigos de honor, organizaciones clandestinas y escenarios deslumbrantes. Esta vez, seguimos la historia de Eve, una joven bailarina convertida en asesina, interpretada por una inspirada Ana de Armas.
La película está dirigida por Len Wiseman, conocido por su labor en la saga Underworld, y escrita por Shay Hatten, guionista habitual en el universo Wick. Ambos ofrecen una narrativa potente, visualmente coherente con las entregas anteriores, pero con un tono más íntimo. La acción no se dispersa por múltiples ciudades: esta historia, aunque grande, se siente más contenida. Más personal. Más trágica.
Ana de Armas: la nueva reina de la acción en Ballerina
Ana de Armas toma el relevo de Keanu Reeves y lo hace con una seguridad asombrosa. La actriz, que ya dejó huella con su papel de Paloma en Sin tiempo para morir, demuestra aquí que puede liderar una película de acción de principio a fin. De Armas da vida a Eve, una asesina con una historia marcada por la pérdida y el entrenamiento brutal.
No estamos ante una figura invencible ni perfecta. Eve es humana. Comete errores, se cae, pero se levanta con más fuerza. Esta interpretación aleja al personaje de los clichés de la heroína «infalible» y la acerca a referentes como Sarah Connor o Ellen Ripley. Y eso es exactamente lo que necesitaba este spin-off.

Sinopsis: una historia de venganza en clave coreográfica
La historia sigue a Eve, una bailarina criada en el seno de la Ruska Roma, la organización criminal que ya conocimos en la tercera entrega de John Wick. Desde niña fue entrenada para matar, pero también para resistir, ocultar el dolor y ejecutar con precisión casi artística. Cuando su familia es asesinada, Eve inicia una caza implacable contra los responsables.
En su viaje, se cruza con personajes conocidos del universo Wick. Pero Ballerina no depende de ellos. La historia se sostiene por sí sola. La acción se traslada a un pequeño pueblo, alejado del bullicio urbano. Este nuevo entorno permite un enfoque más íntimo, casi teatral, sin renunciar a la espectacularidad. El conflicto se construye con precisión. Tiene un villano claro. Una evolución. Y un final cerrado que funciona perfectamente.
Acción brutal, elegante y con humor involuntario
Si te gusta el estilo John Wick, vas a disfrutar Ballerina desde el primer minuto. La película no intenta inventar la rueda, pero pule el diseño hasta que brilla. Las escenas de combate están coreografiadas con detalle quirúrgico. Cada golpe, cada disparo, cada caída está medida. La violencia es un arte.
El humor no surge de chistes forzados. Lo hace desde la propia acción. Desde la exageración de las situaciones. Desde la física imposible que homenajea al cine de acción de los años 90. Y sí, hay escenas que podrían firmar directores como John Woo o las Wachowski. Todo tiene ese aire de videojuego elegante, brutal, que tanto gusta a los fans del género.

Ana de Armas sostiene la película con una interpretación impecable
Ver a Ana de Armas como protagonista absoluta de una cinta de acción es una experiencia gratificante. Ya nos había sorprendido con su breve pero icónica aparición en 007. Aquí, demuestra que ese momento no fue casualidad. Tiene carisma. Tiene presencia. Y tiene técnica.
No necesita que John Wick la salve. No necesita que nadie le dé permiso para ser protagonista. Ballerina le pertenece. De principio a fin. Y aunque hay momentos donde aparece Keanu Reeves, su presencia es un complemento, no una muleta. De Armas ha llegado para quedarse en el cine de acción. Y esta cinta lo confirma.
Una historia de origen sencilla, y por eso efectiva
Lo mejor de Ballerina es que no pretende complicarse innecesariamente. Nos cuenta una historia de origen. Clara. Directa. Vemos a Eve desde niña. Cómo fue entrenada. Cómo fue moldeada por la violencia y el dolor. Pero también cómo elige usar esas herramientas para su propia causa.
Este enfoque permite que la película funcione de forma autónoma. Sí, está conectada con el universo John Wick, pero no exige haber visto las anteriores para comprenderla. Se puede disfrutar por sí sola. Tiene un arco completo. Una amenaza concreta. Y un desenlace que cierra la historia sin dejar cabos sueltos, aunque deja la puerta entreabierta a una secuela.

Una película alejada de etiquetas WOK
Antes de su estreno, algunos acusaron a Ballerina de tener una supuesta agenda WOK. Nada más lejos de la realidad. Eve no es perfecta. No es invencible. Aprende a través del dolor. Falla. Se levanta. Y sobre todo, no busca dar lecciones. Solo quiere justicia.
Comparar a Eve con personajes como Rey de Star Wars o Capitana Marvel no tiene sentido. Ana de Armas interpreta a una mujer entrenada, sí, pero también rota. Vulnerable. Humana. Si se la puede comparar con alguien, sería con Sarah Connor en Terminator o con Furiosa en Mad Max. Mujeres que pelean, pero no desde la superioridad moral, sino desde la supervivencia.
¿Aparece John Wick?
Sí, Keanu Reeves vuelve a ponerse el traje de John Wick. Pero no es su película. Su presencia está dosificada. Tiene un par de escenas importantes. Una de ellas, con combate incluido. Pero no eclipsa a Eve. Ni se enfrenta a ella para demostrar que él es «mejor». Tampoco está nerfeado.
Su aparición aporta continuidad al universo. Y lo hace sin robar el protagonismo. La relación entre ambos personajes es de respeto. Casi de parentesco simbólico. Wick es parte del paisaje, pero el foco está en ella. Y eso está bien.

Estética y puesta en escena: una coreografía visual
La estética de Ballerina mantiene las señas de identidad de la saga. Los neones azules de la noche. Los tonos cálidos, entre granates y ámbar, en interiores. La fotografía sigue siendo elegante, casi barroca, sin perder claridad.
Los planos recuerdan a un videojuego en tercera persona. El movimiento de cámara es fluido. Preciso. Se agradece que la acción sea siempre legible. Hay una secuencia donde se prueban nuevas armas que recuerda a los momentos más celebrados de las anteriores entregas. Una coreografía de muerte que es puro espectáculo visual.
Conclusión: Ballerina es un imprescindible del cine de acción
Ballerina es una película que respeta su universo, pero se atreve a proponer una historia nueva. Ana de Armas deslumbra con una actuación física, emocional y poderosa. Len Wiseman construye una cinta equilibrada, sin excesos, y con identidad propia.
Si te gusta el cine de acción bien hecho, no puedes perdértela. No necesitas haber visto las películas anteriores. Pero si lo has hecho, disfrutarás aún más. Es una historia cerrada, bien contada, con posibilidades de expandirse en futuras entregas. No hay escena post-créditos. Solo una gran historia. Un viaje de venganza. Y una protagonista que ha venido para quedarse.
Estreno: 6 de junio, solo en cines.
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