• Mar. Jul 28th, 2026

Corredora – El deporte de sobrevivir al día a día

Con el Mundial de fútbol a las puertas y una programación interminable a todas horas, el deporte es un subgénero cinematográfico en sí mismo. Cada vez abundan más las series, reportajes y películas de todo tipo de disciplinas con sus héroes y villanos propios. Suelen ser ejemplos de valores y de superación capaces de inspirar a varias generaciones. Pero aunque la película Corredora pudiera parecer una de tantos relatos de gloria y derrota, lo cierto es que nada tiene que ver. Su diferencia es lo que marca la excelencia y su necesidad como obra cinematográfica única en su especie.

Detrás del oro y el éxito de los ganadores está lo que muchos vemos a diario pero nadie quiere reconocer, ni si quiera a uno mismo. La dedicación y el esfuerzo titánico arrastran mucho sacrificio, pero también incontables demonios. Si la salud mental de una persona normal puede verse afectada por traumas y sucesos inimaginables, imaginaos qué puede ocurrir ante la presión de la competición y de la autoexigencia. Corredora explora la salud mental de una persona que tiene en el atletismo a su condena y su vía de escape. Una cinta valiente, empática y más necesaria que nunca ante una de las epidemias más silenciosas y mortales que enfrentamos como sociedad. Por mucho que uno corra, al final tiene que afrontar lo que tiene dentro.

Corredora – Una compleja naturalidad

La ópera prima de Laura García Alonso es una de las propuestas narrativas más desafiantes y sobrias del cine español reciente por lo que plantea de una realidad tan cotidiana pero oculta a plena luz del día. Sin artificios ni estridencias interpretativas, con naturalidad, cercanía y rutina, Corredora consigue un relato contenido capaz de transmitir y tocar la fibra del espectador. Ya sea por prejuicio o incomodidad, nos vamos de bruces con la realidad de quien tiene que lidiar con problemas de salud mental sin nombre hasta que es tarde.

Corredora es la historia de Cris (Alba Sáez), una atleta de 800 metros cuya carrera se quiebra por completo tras sufrir un brote psicótico. Ante el intento de ayuda y de comprensión de su familia, intentará retomar su pasión por dos motivos: perseguir su sueño y tratar de controlar algo que siempre ha estado ahí aunque no pudiera verlo. Marina Salas y Alex Brendemühl completan el elenco principal. El despliegue físico y emocionalmente introspectivo de Alba Sáez, esperando el momento justo de estallar, se ve perfectamente complementado con una sensibilidad familiar confusa que en las pieles de Salas y Brendemühl desea hacer más de lo que sabe hacer.

A ritmo de supervivencia

La excepcionalidad de Corredora reside en que no trata el problema como un recurso efectista o de drama facilón para hacer llorar. Se trata de un desarrollo humano y cálido de personajes que se ven afectados por una trastocada salud mental. Problemas ante los que las personas que antes callaban ahora buscan ayuda. La cinta trata la enfermedad mental como una fractura íntima y devastadora que subyuga la vida a una búsqueda de soluciones personal e interna. Se agradece que no busque el impacto del espectador sino la reflexión sobre lo frágil que es la estructura personal de alguien.

Con una preparación física excepcional por parte de su protagonista, en pantalla el esfuerzo no se refleja de forma heroica o épica. Al contrario, los entrenamientos y las carreras se sienten opresivos ante un esfuerzo de superación que acaba siendo obsesivo y perturbador. El de una persona que ve cómo su vida se asoma al vacío cuando pierde lo único que tiene, lo que agrava su enfermedad. Los planos transmiten así el aislamiento y soledad de Cris frente a un guion que enfatiza la presión interna de quien es su propio enemigo. Como contrapeso emocional en el texto, una hermana y un padre que tratan de comprender a quien tanto quieren, aunque no sepan cómo hacerlo.

En definitiva, Corredora es una de esas películas que debería ser de obligado visionado en las aulas y gimnasios de este país. Una cinta que ayuda no solo a superarse y a luchar por lo que uno quiere y más desea. Una película que sobre todo enseña a conocerse a uno mismo, a buscar ayuda y a descubrir cuál es el ritmo que necesitamos para aprender a parar y a vivir. Este viernes 29 de mayo en vuestros cines. No os la perdáis. En algún momento puede que agradezcáis haberla visto.

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