Arantxa Echevarría vuelve a la gran pantalla con una caótica comedia que no deja indiferente a nadie. Tras su éxito en los Goya 2025 con La Infiltrada, la directora bilbaína ha demostrado que no se le resiste ningún género con Cada día nace un listo, una película en la que la picaresca española, la ambición y la codicia se convierten en protagonistas junto a Hugo Silva, Susi Sánchez, Dafne Fernández, Jaime Olías, Ginés García Millán, Diego Anido, Markos Marín, Marina Ostolaza, Sofía Otero, Javier Tolosa y con la maravillosa colaboración de Belén Rueda, Pedro Casablanc y Gonzalo de Castro.
Sinopsis
Toni Lomas alcanzó la fama cuando participó en un exitoso talent show. Ahora no tiene donde caerse muerto. Su situación cambia cuando Malena, un amor del pasado, le pone en contacto con Junior, el hijo de un rico empresario, para que robe un valioso cuadro de la casa familiar. Para llevar a cabo el golpe, Toni buscará dos aliados: la Mari y el Gallego, formando un equipo en el que cada uno persigue sus propios intereses. Cada día nace un listo es una sátira ácida y mordaz de la condición humana y la sociedad de nuestros días.
Dos mundos diferentes con el mismo objetivo
Tal y como dicta su nombre, en Cada día nace un listo no hay nada más que listos que persiguen la misma codicia independientemente de su situación económica. Escondiéndose bajo un plan de robo caótico y desternillante como motor, la película hace un retrato magistral de la sociedad actual donde cada uno piensa únicamente en sí mismo y en cómo ganar lo máximo posible en poco tiempo. Ya sea manejando millones y trapicheando con cuadros para ampliar su fortuna, o robando atunes para llegar a fin de mes, la película encuentra en esta situación una incómoda y divertida radiografía de nuestro tiempo en la que no puedes parar de reír casi ni un solo segundo.

Aunque ambas partes persigan el mismo objetivo, los dos mundos están muy bien distinguidos. Gracias a un reparto maravilloso y a un trabajo de dirección impecable, ambos universos conservan su identidad propia, haciendo que choquen entre sí de manera explosiva. Así, nace esta comedia delirante en la que el contraste entre clases y la carrera por ser el más listo se convierte en una fuente inagotable de aventuras y circunstancias disparatadas.
La fuerza del reparto
Uno de los puntos más fuertes de la película es que cuenta con un elenco de muy alto nivel. En primer lugar tenemos como protagonista a Hugo Silva en la piel de Toni Lomas. Lejos de construir un personaje movido por la ambición desmedida como el resto, Hugo nos muestra esa sencillez humana de mente cortoplacista que acepta el robo como el que se deja llevar por la corriente. Esa cercanía y humanidad, unida a su forma despreocupada de tomarse la vida y a su tendencia de meterse en líos, hace que se convierta en un protagonista gracioso y encantador que acaba ganándose al espectador.

Además del trabajo de Hugo Silva, también destaca el trabajo de Jaime Olías y Dafne Fernández encarnando esa parte millonaria ambiciosa, el de Diego Anido como «El Gallego», pero sin duda, uno de los papeles que se lleva la palma es el de Susi Sánchez como «La Mari». Acostumbrada a ver a esta actriz en papeles más dramáticos o de thriller, Susi nos sorprende dando vida a una mujer callejera, curtida en mil batallas, que se busca la vida con ingenio al margen de la legalidad. Todo ello con una comicidad y autoridad que la convierten en uno de los personajes más interesantes y potentes de la película. También me gustaría hacer una mención especial al personaje de Belén Rueda, ya que, aunque al principio parezca desapercibido, puede llegar a sorprender.
El caos en un precioso escenario

Cada día nace un listo es una película entretenida en la que la normalidad no tiene cabida y en la que el caos, la codicia, el sexo, el dinero y las avestruces están a la orden del día. Es una comedia ágil que se hace bastante corta, ya que la mayor parte del metraje transcurre entre risas constantes y situaciones cada vez más alocada. Una excusa perfecta para retratar una sociedad marcada por la ambición y la picaresca. Un reparto sólido, con una dirección que sabe medir muy bien el ritmo entre el humor y el enredo sin perder frescura, dan como resultado una película ligera, divertida y muy bien ejecutada de principio a fin.
Todo ello ubicado en un escenario privilegiado como los rincones de San Sebastián y Biarritz, que muestran esa dualidad entre el aire sofisticado de la alta esfera y los rincones más oscuros de las zonas más humildes.
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