• Sáb. Sep 12th, 2026

The Last of Us Temporada 2 ¿Cumple con las expectativas?

El fenómeno de The Last of Us parece destinado a arrasar cada vez que la franquicia salta de un medio a otro. Nacida como obra maestra del videojuego en 2013, su llegada a la televisión ha vuelto a agitar tanto a la crítica como al público general.

En esta reseña exploraremos la serie de HBO en profundidad, analizando su valor como adaptación, su desarrollo a lo largo de dos temporadas y las perspectivas de futuro.

Siempre con la vista puesta en la compleja relación entre narración interactiva y relato audiovisual lineal que Neil Druckmann y Craig Mazin han tratado de armonizar. Esta serie no está pensada para contentar al espectador promedio, sino que pretende forzar la reflexión, el malestar emocional y, sobre todo, una comprensión madura del trauma.

Esta temporada no solo adapta The Last of Us Part II, el juego más controvertido de la saga, sino que lo hace sin suavizar sus aristas. Hay violencia emocional, pérdida irreversible, y una narrativa que deliberadamente quiebra la empatía inicial para reconfigurarla desde otro punto de vista.

Un ejercicio que en lo personal, me parece de las ideas más arriesgadas, valientes y mejor ejecutadas que yo he vivido en los últimos tiempos de la industria de videojuegos.

Antes de seguir. Advertirles que este artículo está lleno de spoilers de la serie. 

¿Quién está detrás?

La implicación conjunta de Neil Druckmann y Craig Mazin en la segunda temporada de The Last of Us es, uno de los pilares fundamentales que explican tanto la fidelidad emocional de la adaptación como su ambición narrativa.

Druckmann, como cocreador del videojuego original, aporta no solo el conocimiento íntimo del universo y sus personajes, sino también una visión autoral marcada por la complejidad moral, los silencios emocionales y el uso del trauma como motor narrativo. Su influencia se percibe en la estructura doble que sigue a Ellie y Abby, así como en los pequeños gestos que dotan de humanidad a cada decisión, por más destructiva que sea.

Por su parte, Craig Mazin —responsable del éxito de Chernobyl— añade a la serie una madurez audiovisual que la eleva por encima de la mera transposición lúdica. Mazin entiende que el lenguaje del videojuego y el de la televisión deben dialogar pero no mimetizarse, por lo que opta por un ritmo más pausado, una puesta en escena sobria y una tensión dramática que nunca recurre al exceso.

Juntos, Druckmann y Mazin construyen una obra que no busca complacer, sino confrontar al espectador con dilemas éticos reales. Su alianza es una de las más poderosas del panorama actual en cuanto a adaptaciones se refiere: una fusión perfecta entre la autenticidad del creador original y la mirada externa pero profundamente respetuosa del adaptador televisivo.

Mazin y Druckmann hablan de la serie. - The Last of Us

Muerte y ruptura

Uno de los momentos más chocantes y comentados es, sin duda, la brutal muerte de Joel a manos de Abby. Esta escena no solo pone fin abruptamente al personaje más querido por muchos, sino que lo hace con una violencia seca, sin grandes discursos ni heroísmo, eliminando cualquier posibilidad de redención o reconciliación. Esta escena es deliberadamente incómoda: no es épica, no hay música para mitigar el impacto emocional. Es cruda, casi clínica, como una puñalada emocional directa al espectador.

Desde una perspectiva narrativa, esta decisión tan temprana en la temporada es crucial: sienta las bases de toda la evolución de Ellie y explica la gravedad del conflicto que vendrá después. Es un punto de inflexión, un antes y un después, que interrumpe la dinámica emocional de la serie para reconstruirla desde el vacío. Esta es una de las jugadas que recuerda a esa crudeza que caraterizó tanto a Juego de Tronos, ya que niega deliberadamente el placer catártico del espectador, apelando en cambio a una experiencia emocional compleja, incluso molesta.

Ellie. La venganza y el vacío existencial

El recorrido de Ellie es el centro de esta temporada. En ella se representa la transformación más trágica: de adolescente rebelde y tierna a mujer rota, consumida por el dolor y la obsesión. Bella Ramsey logra un equilibrio interpretativo admirable: transmite rabia contenida, angustia muda, y una progresiva deshumanización que no necesita de palabras para calar. Ellie ya no lucha por sobrevivir, lucha por llenar un hueco imposible, por encontrar sentido en una pérdida sin reparación.

Esta no es una historia de redención, sino de deterioro. Cada paso que Ellie da hacia Seattle, cada pista que sigue para encontrar a Abby, es otro peldaño en su descenso emocional. Incluso cuando tiene la oportunidad de ir en la búsqueda de Tommy y regresar a salvo, no puede evitar ceder a esa fuerza destructiva, haciendo no solo que Abby posteriormente les encuentre y acabe con Jessie, si no teniendo uno de los momentos más dramáticos  de la temporada cuando se da cuenta de que Ellia acaba de asesinar a un no nato. No hay posibilidad para la esperanza. No hay redención posible. Ellie ha perdido algo más que a Joel; ha perdido su identidad.

The Last of Us: Confira o trailer do 5º episódio da segunda temporada

Abby. El otro lado del espejo

La gran apuesta de la temporada es invitar al espectador a empatizar con Abby, quien comienza como la asesina de Joel y terminará como un personaje profundamente humano. Interpretada por Kaitlyn Dever, Abby es introducida como el enemigo, pero la serie cambiará esa percepción al ofrecernos su punto de vista. Este recurso narrativo es arriesgado y brillante: obliga al público a revisar sus prejuicios, a entender que cada historia tiene más de una cara.

Estoy seguro de que la tercera temporada no será solo para saber cómo ha acabado ese cliffhanger final, sino que también humanizará aún más a Abby. La que pasará de ser una figura de fuerza física inquebrantable a mostrar vulnerabilidad, ternura y una necesidad de redención. Algo que puede generar controversia, como ya lo hizo en el juego, pero personalmente creo que hay que aplaudir el valor de invertir tanto tiempo en reconstruir emocionalmente a alguien que, en cualquier otra historia, hubiera sido solo un antagonista.

¿Y por qué digo que lo hubiera sido? ¿Acaso no lo es? Pues lo cierto es que no. Aunque estoy seguro de que mucho aún no lo ven,  cuando terminemos la tercera temporada se darán cuenta de que Ellie y Abby están en puntos opuestos de la misma carretera. Ambas recorren el mismo camino, pero en direcciones opuestas. Ellie viene de haber encontrado un padre, de haber entendido lo que es que alguien se preocupe genuinamente por ti y como una pérdida puede hacerte descender a los infiernos. Abby, en cambio, la conocemos en lo más profundo de la oscuridad. En un pozo sin fondo, sin ningún tipo de esperanza o luz y esta ahí por culpa de Joel. Ambas, recorrerán esa senda hasta convertirse en el reflejo opuesto de la otra. Hasta cruzar al otro lado del espejo.

El 'secreto' tras la ira de Kaitlyn Dever, que interpreta a Abby en la temporada 2 de The Last of Us, en la escena más cruel de la serie

Dirección, producción y escenografía

La dirección apuesta por una estética sobria pero profundamente expresiva, usando la cámara como un observador casi silencioso que se limita a capturar las emociones sin manipularlas. Los planos largos, los silencios pesados, los encuadres que enmarcan a los personajes como si estuvieran atrapados en su entorno, construyen una atmósfera opresiva donde el drama puede hervir a fuego lento. Es aquí donde la serie abandona por completo el lenguaje de los videojuegos y comprende que tiene que ser un producto, en cierto modo, despegado del material original. Los videojuegos, siempre son mucho más inmersvios pues eres tú quien maneja el control. Esto la serie no puede hacerlo, por eso escoge una dirección donde te obligan a observar lo que esta ocurriendo desde un punto de vista casi subjetivo, haciendo que no solo sufras por lo que esta ocurriendo en pantalla, si no porque no puedes hacer nada para impedirlo.

En cuanto a la escenografía, se destaca la minuciosa recreación del Seattle postapocalíptico, con sus zonas anegadas, edificios cubiertos de vegetación y espacios interiores donde se respira la soledad. No obstante, al haber eliminado partes del videojuego como Hillcrest o los trayectos en barca de Ellie, hay que reconocer que se pierde ligeramente la esencia de The Last of Us por algo más genérico de una serie de infectados cualquiera.

La paleta cromática, dominada por verdes desvaídos, grises fríos y tonos terrosos, acentúa la sensación de decadencia sin caer en lo caricaturesco. Además, la música de Gustavo Santaolalla vuelve a ser un personaje en sí mismo: sus cuerdas melancólicas no subrayan la emoción, sino que la prolongan, la hacen durar en el espectador más allá de la escena.

El tráiler de The Last of Us temporada 2 adelanta una nueva variante de infectados y la ruptura entre Joel y Ellie

El ciclo de la violencia

Uno de los puntos más potentes es la reflexión sobre el subtexto moral de la serie.  The Last of Us no pretende ofrecer soluciones, sino retratar las consecuencias. El ciclo de violencia que arranca con la decisión de Joel al final de la temporada 1 se intensifica aquí, y el espectador queda atrapado entre dos líneas de fuego que no dejan espacio para héroes o finales felices. La venganza no libera a Ellie ni a Abby; ambas quedan marcadas por una espiral de destrucción que solo termina cuando ya no queda nada que perder.

En lugar de ser una historia sobre justicia o castigo, la serie presenta una tragedia humana. Sin entrar en spoilers sobre lo que ocurrirá en el futuro, ambas pierden algo tan valioso que prácticamente podemos decir que se pierden a ellas mismas en el camino. Este contraste entre ruina y resurgimiento, entre pérdida total y mínima redención, constituye el verdadero mensaje de la temporada: nadie gana, solo algunos sobreviven con cicatrices más visibles que otros.

El final

La segunda temporada de The Last of Us no es una experiencia fácil ni amable, pero sí profundamente valiosa. Es una serie que no tiene miedo de desafiar al espectador, que obliga a cuestionar las nociones de venganza, justicia y redención, y que deja un poso emocional duradero. A diferencia de tantas otras producciones que buscan la aprobación fácil, aquí se prioriza la verdad emocional, aunque duela. Y esa verdad es que a veces la pérdida no se supera; solo se aprende a vivir con ella.

Todo es cuestión de perspectiva

No obstante, parte de esa experiencia puede ser distinta en función de la persona, pues yo tras haberme jugado varias veces los videojuegos soy consciente de que esta temporada funciona como una pieza de un puzle mucho más grande que de momento no alcanzan a ver quienes no saben lo que viene a continuación.  Por lo que la duda esta en, sin haber jugado el juego sabiendo que esta temporada se hace apresurada e inconexa, con la muerte del aparentemente protagonista… ¿merecerá la pena la espera de dos años para poder entenderlo?

Aun así, The Last of Us se consolida como una de las mejores series del panorama actual, no solo por su factura técnica o su fidelidad al material de origen, sino por su ambición narrativa. La segunda temporada es,una obra que no busca ser popular, sino necesaria. Y en esa necesidad, radica su grandeza.

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YoSoyJarvis

Friki y a mucha honra. Me muevo por historias que contar. Cinéfilo, seriefilo, lector y escritor. Un anillo para gobernarlos a todos.

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