Tras el estreno de Superman el año pasado, Warner Bros. y DC Studios vuelven a la carga con una nueva película de su renovado universo cinematográfico. Bajo la supervisión de James Gunn y Peter Safran. Sin embargo, en lugar de recurrir a otro de los pesos pesados de la editorial como Batman, Wonder Woman, Flash o Aquaman, esta vez se optó por darle el papel protagónico a otro personaje muy importante de la mitología del Hombre de Acero. Su prima Kara Zor-El, mejor conocida como Supergirl.
Bajo la dirección de Craig Gillespie y con un guión escrito por Ana Nogueira, la película nos ofrece una nueva encarnación de la heroína que en esta ocasión es interpretada por Milly Alcock, actriz elegida personalmente por James Gunn gracias a su papel como Rhaenyra Targaryen en la serie de House of the Dragon. Tambien cuenta con las apariciones estelares de David Corenswet como Superman y Jason Momoa como el imponente cazarrecompensas Lobo.
Además, el argumento de la cinta está inspirado en el cómic Supergirl: Woman of Tomorrow, considerado por muchos como una de las mejores (si no la mejor) historias protagonizadas por el personaje. Con ello, la película busca demostrar que Kara Zor-El es mucho más que un simple gender swap de Clark Kent y que posee una identidad propia que puede aportar mucho para el futuro de este nuevo universo.
Sinopsis
El filme nos presenta a Supergirl, a quien ya habíamos visto brevemente en la escena postcréditos de Superman, como una joven rebelde y de armas tomar que viaja por el espacio en busca de soles rojos (una de las pocas cosas capaces de debilitar a los kriptonianos) para poder emborracharse y celebrar su cumpleaños.
Sin embargo, todo se sale de control cuando conoce a Ruthye (Eve Ridley), una niña que busca bajo cualquier costo vengar la muerte de su padre a manos de Krem de las Colinas Amarillas. La situación empeora y se vuelve personal cuando Krem (Matthias Schoenaerts) hiere de gravedad a Krypto, el revoltoso perro que conocimos también en la película de su primo, obligando a Kara a tener que cazarlo si quiere salvar la vida de su querida mascota.
Una adaptación muy fiel al cómic de Supergirl, aunque sin su sustancia y emotividad
Los fanáticos que disfrutan ver adaptaciones que son extremadamente fieles a las historias plasmadas en las historietas estarán felices de saber que, en líneas generales, la película respeta los principales acontecimientos del cómic. Más allá de los ajustes necesarios que se debieron hacer para que la historia se pudiera contar en una película de casi dos horas de duración, en sí la adaptación sigue casi al pie de la letra todos los sucesos de Woman of Tomorrow, además de presentarnos por primera vez la destrucción de Krypton en este nuevo universo.
Eso sí, tras haber revisado el material original, he de decir que la película carece de ese factor reflexivo y esos elementos tanto introspectivos como filosóficos que nos ofrece la obra escrita por Tom King para ofrecer algo más orientado a la macarrería y el cachondeo, casi que tratando de copiar el estilo de James Gunn en Guardianes de la Galaxia y The Suicide Squad. No llega al descaro que tuvo Taika Waititi en su momento con las películas de Thor, pero sí que es verdad que, en algunos momentos, se siente que es ‘muy James Gunn’ a pesar de no ser dirigida por este.
Esto no la vuelve una mala cinta de por sí, pero provoca que se sienta muy formulaica en un género que ahora mismo requiere de nuevas propuestas más creativas y arriesgadas, pero si buscas una película sencilla con sus buenas dosis de acción y comedia, te la pasarás bien, aunque quizás te cueste recordarla después de varias semanas.
Milly Alcock es genial y Jason Momoa aún mejor
Aunque la historia está lejos de alcanzar el nivel de su contraparte en papel, hay que reconocer que la elección de Milly Alcock como Supergirl fue un gran acierto. A pesar de las polémicas que rodearon a la actriz antes del estreno, su interpretación logra inyectarle al personaje una enorme dosis de carisma, pero también de vulnerabilidad y empatía que si DC Studios sabe desarrollar correctamente en futuras películas, no sería extraño verla convertirse en una de las favoritas del público.
Esta encarnación de Supergirl es muy distinta a la que vimos tanto en los cómics como en la película de 1984 protagonizada por Helen Slater. Es una chica que, a diferencia de Superman, cuenta con un carácter muy borde, impulsivo y temperamental, marcada profundamente por haber presenciado la destrucción de Krypton de primera mano. Alcock consigue proyectar el dolor de una persona que todavía no sabe cómo recuperar el control de su vida, pero que aun así intenta en la medida de lo posible ser alguien buena, lo cual ofrece un contraste muy interesante frente a Clark Kent.
Pero, sin lugar a dudas, la actuación de Jason Momoa como Lobo es la que se roba la película. Tanto el actor como muchos fans insistieron por años para que le dieran la oportunidad de interpretar al antihéroe y el resultado es casi cercano a la perfección. Su caracterización impone y divierte a partes iguales, lo que lo vuelve un gran añadido que nos deja expectantes por verlo nuevamente en el futuro, ya sea en una cinta en solitario o, como aquí, en un rol secundario pero memorable.
Supergirl es un paso en la dirección correcta para DC y Warner
No es exagerado afirmar que, luego de varios intentos fallidos en el pasado, esta es la mejor película e interpretación que hemos tenido de Supergirl hasta ahora. A pesar de que, a nivel argumental, es un filme que sigue mucho la fórmula y tono que ya hemos visto en otras películas de superhéroes, funciona como una sólida base para el futuro del personaje.
Gran parte de eso se debe al trabajo de Milly Alcock, quien demuestra tener el carisma y la presencia necesarios para convertir a Kara Zor-El en una pieza importante de esta franquicia. Con un mejor desarrollo y bajo la dirección adecuada, esta versión de Supergirl quizás nunca alcance la relevancia cultural de Superman, pero sí podría llegar al nivel de popularidad de otros personajes como Robin, Batgirl o Catwoman.
A su vez, la película deja claro que el rumbo que Warner Bros. y DC Studios están tomando con este nuevo universo cinematográfico parece ser el correcto. Aunque la franquicia todavía se encuentra en búsqueda su propia identidad, al menos ya transmite una sensación de planificación, dirección y objetivos claros a medio y largo plazo. Ahora queda por ver si esa visión logra convertirse en el éxito comercial y crítico que el estudio necesita con tanta urgencia.
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