• Mar. Oct 6th, 2026

La segunda edición de San Diego Comic-Con Málaga, celebrada en el FYCMA (Palacio de Ferias y Congresos de Málaga), ha cerrado sus puertas después de cuatro jornadas en las que la ciudad se ha convertido en punto de encuentro para aficionados al cine, las series, el cómic, el anime, los videojuegos, la animación, el cosplay, el K-Pop y, en definitiva, para cualquiera que entienda la cultura pop como algo más que entretenimiento.

Y si hay una palabra que define esta edición, probablemente sea ambición.

Ambición por traer grandes nombres internacionales, por ofrecer paneles y actividades simultáneas, por convertir Málaga en una parada imprescindible dentro del circuito internacional de convenciones y por conseguir que una cita que apenas celebra su segunda edición tenga ya una dimensión que trasciende nuestras fronteras.

Tras todo lo visto durante estos días, la sensación es clara: SDCC Málaga todavía tiene margen de crecimiento, pero ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad. Y mira que no lo tenían nada fácil.

 

Un evento que se siente internacional

San Diego Comic-Con Málaga
                                                Stand de Panini Cómics. Foto: @danidiazfotografo

Aunque no tuve la oportunidad de acudir a la primera edición de San Diego Comic-Con Málaga, sí he podido escuchar durante meses las impresiones de muchos aficionados que estuvieron allí. Y, por lo que cuentan quienes pudieron comparar ambas experiencias, esta segunda edición ha supuesto un salto importante. Uno de los grandes cambios ha sido el espacio.

FYCMA ofrece una amplitud que se nota, que se ha aprovechado excelentemente, especialmente cuando hablamos de una convención que reúne a miles de personas y que necesita hacer convivir escenarios, exposiciones, puestos comerciales, artistas, firmas, actividades y zonas de descanso. La sensación general durante las jornadas ha sido la de encontrarse ante un evento con una dimensión verdaderamente internacional. Y no es únicamente una cuestión de metros cuadrados.

Lo internacional se percibe también en el cartel, en las personalidades que aparecen en los escenarios. En los artistas que llegan desde Estados Unidos, Japón o distintos puntos de Europa, hasta escuchar diferentes lenguas mientras uno atraviesa los pasillos. Durante cuatro días, Málaga ha hablado el idioma universal de ser fan de lo que uno sea.

Construir la experiencia

Uno de los detalles que más se agradecen desde el primer momento es algo que puede parecer menor, pero que ayuda a construir la experiencia: el Welcome Pack.

A la entrada, los asistentes recibían una bolsa-mochila con diferentes materiales de la convención, entre ellos un mapa, información, un llavero y un lanyard de Vengadores: Doomsday.

Además, el lanyard servía para identificar al público general mediante la denominación “attendance”, diferenciándolo de los utilizados por prensa, creadores de contenido, organización, staff, artistas y otros profesionales acreditados.

Puede parecer un detalle de protocolo, pero forma parte de esa sensación de encontrarse dentro de un evento grande, estructurado y profesional. Ser, en fin, uno más en ese océano de gente.

Y, sobre todo, ayuda a que el visitante tenga desde el primer minuto la sensación de que no ha acudido simplemente a una convención, sino a una experiencia con identidad propia definida, todo gracias a la organización de este año.

El espacio importa

San Diego Comic-Con Málaga
                                                                          Foto: @danidiazfotografo

Una de las ventajas más evidentes de esta edición ha sido precisamente la amplitud. En una convención de estas características, las colas son prácticamente inevitables. Sin embargo, disponer de más espacio permite distribuir mejor al público y evitar que cada actividad termine convirtiéndose en un embudo. La impresión general ha sido que las colas se han podido gestionar bastante mejor que el pasado año, algo especialmente importante teniendo en cuenta la cantidad de estrellas internacionales que han pasado por Málaga.

Iñaki Godoy, Taz Skylar, Peter Gadiot, Winston Duke, Elijah Wood, Sean Astin, John Rhys-Davies, Deborah Ann Woll, Richard Dean Anderson, Karl Urban, Dan Fogler, Paul Bettany,…

Y eso solo hablando de algunos de los actores. A ellos se suman dibujantes, guionistas, directores, creadores de manga y anime, artistas de Marvel y DC, profesionales de efectos visuales, actores de doblaje, músicos, cosplayers y representantes de la industria del videojuego. Una programación semejante exige espacio y Málaga ha estado a la altura.

El calor, asignatura pendiente del Meet the Artist

No todo ha sido perfecto. Uno de los puntos que más se ha hecho notar durante las jornadas ha sido la ubicación del espacio Meet the Artist.

Que una parte de los encuentros con artistas se realizara al aire libre tenía ventajas evidentes desde el punto de vista del espacio disponible, pero también un inconveniente difícil de ignorar: el calor malagueño o la lluvia intempestiva del último día. Y si ya resulta complicado aguardar una cola durante bastante tiempo, hacerlo bajo temperaturas elevadas mientras se espera para conseguir una firma o una fotografía, que vale un dinero, añade un factor de incomodidad que podría mejorarse en futuras ediciones, especialmente cuando hablamos de jornadas completas y de asistentes que pueden pasar horas dentro de la convención.

La solución no tiene por qué pasar necesariamente por eliminar el espacio exterior, pero sí sería interesante estudiar zonas de sombra, sistemas de refrigeración o una distribución que permita hacer más llevaderas las esperas, una Comic-Con debe ser agotadora por la cantidad de cosas que ofrece, no debería serlo por las condiciones de espera.

El fenómeno One Piece toma el Hall M

San Diego Comic-Con Málaga
     Peter Gadiot, Lukas Ettlin, Taz Skylar e Iñaki Godoy. Foto: @danidiazfotografo

Si hubo un momento capaz de resumir la dimensión fan de esta edición, ese fue probablemente la llegada de parte del reparto de One Piece. Iñaki Godoy (Luffy), Taz Skylar (Sanji), Peter Gadiot (Shanks) y Lukas Ettlin (director de episodios de la serie) protagonizaron uno de los grandes momentos del viernes ante un Hall M completamente entregado.

El público recibió al reparto en pie y los cuatro actores respondieron con una enorme cercanía, entre bromas, abrazos y constantes referencias a la relación que mantienen con los seguidores de la serie. El fenómeno de One Piece no necesita demasiadas explicaciones. Llevar a acción real una obra de semejante magnitud supone enfrentarse a una comunidad de seguidores extremadamente fiel y a unas expectativas enormes, que ya han sobrepasado en sus dos temporadas en Netflix.

Durante el panel se habló precisamente de esa responsabilidad y del esfuerzo por mantener la esencia de los personajes. Iñaki Godoy, convertido en uno de los rostros más reconocibles de la serie gracias a su interpretación de Monkey D. Luffy, resumió su experiencia con una frase especialmente significativa:

“Creo que Luffy ha llegado a mi vida para recordarme que los sueños son bonitos y existen. Yo aún no me creo lo que me ha pasado”.

El resultado fue una de esas imágenes que justifican por sí mismas la existencia de una Comic-Con en nuestro país.

 

El cómic, parte imprescindible

San Diego Comic-Con Málaga
                                         Jorge Jiménez. Foto: @danidiazfotografo

El cómic, por supuesto, ha sido otro de los pilares fundamentales de esta edición. Bruno Redondo, Dan Mora, Dani Sampere, Jorge Jiménez y Rafa Sandoval compartieron espacio.

Cinco nombres vinculados a algunos de los personajes más importantes de DC reunidos en un mismo espacio. Los propios asistentes bautizaron el encuentro como la “Liga de la Justicia española”. Y no es una exageración.

España cuenta desde hace años con una presencia cada vez mayor dentro de las grandes editoriales estadounidenses y tener a tantos artistas de primer nivel juntos en Málaga constituye uno de los grandes atractivos para los aficionados al cómic.

Precisamente aquí aparece uno de los aspectos que, a mi juicio, merece más atención de cara al futuro. El Artist’s Alley es una de las zonas que más sentido tienen dentro de una Comic-Con.

Es el lugar donde descubrir artistas, hablar con ellos, comprar originales, encargar dibujos, conseguir una firma o simplemente conocer a profesionales que quizá todavía no tienen la notoriedad de una gran estrella internacional. Y en esta edición hubo mucho talento.

Pero la ubicación del Artist’s Alley podía hacer que algunos artistas, especialmente los más pequeños, quedaran algo escondidos para una parte del público. No sucedió, evidentemente, con aquellos nombres que ya arrastraban grandes colas.

Jorge Jiménez, John Romita Jr. o Pepe Larraz, entre otros, tuvieron una presencia muy visible precisamente porque sus propios seguidores se encargaron de generar esas colas. Pero una Comic-Con debería intentar que también el artista que todavía no tiene ese nombre. Debería ser el sitio donde encuentra a su próximo artista favorito.

 

PayPal o cash

San Diego Comic-Con Málaga
                                                        John Romita Jr. Foto: @danidiazfotografo

Otro detalle interesante de esta San Diego Comic-Con Málaga ha sido la libertad de cada artista para establecer sus propios precios y métodos de pago. Es una fórmula comprensible. Comprensible y con el sello USA: cada profesional gestiona su trabajo y sus condiciones. Pero también generó algún inconveniente.

Algunos artistas aceptaban únicamente efectivo, otros también PayPal, ahí apareció un problema sencillo, pero bastante real: muchos aficionados no llevaban dinero en metálico.

La existencia de una máquina en la entrada permitía retirar efectivo, pero obligaba a abandonar la zona, buscar el cajero y regresar. En un evento tan digitalizado, quizá sería conveniente avanzar hacia una solución más homogénea o, al menos, informar de manera más visible y anticipada sobre los métodos de pago de cada artista. Porque cuando alguien lleva media hora haciendo cola para conseguir una firma, descubrir al llegar que necesita efectivo, o hacerte una cuenta de PayPal ex profeso puede resultar frustrante.

 

Todo a la vez en todas partes

La sensación que tuve era como la de muchos con los que hablaba en las colas: Hay mucho que hacer en San Diego Comic-Con Málaga. Y eso es virtud y condena, a la vez.

Durante estos días era perfectamente posible encontrarse ante la necesidad de elegir entre experiencias que, individualmente, resultaban imprescindibles. ¿Cola para el Hall M si querías ver el panel de Disney? Entonces quizá no puedas acudir a la firma de Deborah Ann Woll.

¿Quieres fotografiarte con Elijah Wood y Sean Astin? Entonces quizá te pierdas otro panel.

¿Quieres que te firme un dibujante? Tienes que asumir que durante ese tiempo no podrás estar en otro escenario, consecuencia inevitable de una programación tan amplia. Pero también pone de manifiesto la importancia de la planificación.

Uno de los puntos que más críticas generó entre parte del público fue la necesidad de reservar determinadas charlas o ponencias, o exponerte a hacer cola y no encontrar sitio.

La medida puede ayudar a controlar el aforo y evitar situaciones de riesgo, pero también introduce una barrera para el visitante, porque una de las cosas más divertidas de una convención es precisamente poder caminar, descubrir un panel que no conocías y decidir espontáneamente entrar.

Es una cuestión que merece ser estudiada de cara a futuras ediciones, especialmente teniendo en cuenta que el objetivo debe ser encontrar un equilibrio entre seguridad, control de aforos y libertad de movimiento.

 

Llegó Marvel

San Diego Comic-Con Málaga
                           Anthony Mackie, David Harbour y Winston Duke. Foto: @danidiazfotografo

 

Y si hubo una jornada especialmente marcada por la expectación, fue la tercera. Marvel, Disney Animation, Pixar y 20th Century Studios pusieron sobre la mesa algunos de sus grandes proyectos.

Entre ellos, Vengadores: Doomsday, VisionQuest y Whalefall, además de clips exclusivos de Hechizo: Bienvenidos a Hexe, Ice Age: En ebullición y Gatto. Pero lo que nadie esperaba era la cantidad de invitados sorpresa.

A Paul Bettany se sumaron Anthony Mackie, David Harbour, Josh Brolin y Austin Abrams, además del director, guionista y productor Brian Duffield. El público recibió a Sam Wilson, Alexei y M’Baku con una energía descomunal.

Y entonces llegó otro de los grandes regalos: un montaje preparado específicamente para San Diego Comic-Con Málaga. La película Vengadores: Doomsday llegará finalmente a los cines españoles el 17 de diciembre, un día antes con la venta de entradas arrancando este 6 de octubre.

 

Una segunda edición que confirma el proyecto. ¿Estuvo a la altura?

La última jornada llegó con lluvia, pero ni siquiera el tiempo pudo apagar el ambiente. Elijah Wood y Sean Astin volvieron a encontrarse con sus seguidores. El reparto de Starship Troopers completó otra de las grandes reuniones nostálgicas. Yōichi Takahashi volvió a demostrar que Captain Tsubasa o, para nosotros, Oliver y Benji, continúa teniendo un enorme poder intergeneracional. Kristian Nairn recordó su experiencia como Hodor en Juego de Tronos. Dan Fogler habló sobre el futuro de Animales Fantásticos y su deseo de interpretar algún día a un villano. Y LOS40 puso la música para cerrar la fiesta de la manera más adecuada.

La pregunta inevitable después de una experiencia así es sencilla: ¿Está San Diego Comic-Con Málaga a la altura de lo que promete?

La respuesta, desde mi experiencia, es sí. No porque sea perfecta. Precisamente porque todavía tiene cosas que mejorar, los cimientos son excelentes, el espacio es mucho más grande y permite respirar mejor, la organización se siente profesional. Hay anime, videojuegos, cine, televisión, cosplay, K-Pop, doblaje, música, juegos de mesa y tecnología. Y, sobre todo, hay una sensación de que esto no es simplemente una convención que utiliza el nombre de San Diego Comic-Con. Es la San Diego Comic-Con que se celebra en Málaga. Y se puede decir bien alto. Y eso, para una segunda edición, tiene muchísimo mérito.

 

Los fans, el verdadero corazón

Quizá el mayor acierto de estos cuatro días haya sido recordar que, por encima de las grandes estrellas, los funkos o portadas exclusivas, las marcas y los escenarios, una Comic-Con pertenece a sus fans. A la persona que se ha levantado temprano para conseguir una firma o quien lleva meses preparando su cosplay, al dibujante que viaja con sus originales o quien guarda durante años una cómic para conseguir que un autor se lo firme. También al niño que viaja con sus padres a conocer al que quizá será su futuro ídolo, al adulto que vuelve a sentirse como aquel niño o quien, como mi caso y tantos otros, hace cientos de kilómetros para encontrarse con alguien a quien lleva años admirando.

A quien se emocionó viendo aparecer a Frodo y Sam, a Éomer, a McGyver o al Luffy de Netflix, a quien reconoce una voz antes incluso de reconocer al actor. O al que piensa, quizá: “Qué cantidad de gente a la que le gustan las mismas cosas que a mí”.

Ese sentimiento es difícil de medir en cifras. Pero es probablemente el indicador más importante de todos. Que el camino no ha hecho más que empezar. La dirección es la correcta, toca descansar y seguir avanzando.

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Christian Nieto Tavira

Amante de los cómics y del arte en general. Adora tanto Marvel como DC. Escribe también poesía y ha publicado algún que otro libro.

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