• Vie. Feb 23rd, 2024

‘Saltburn’: un turbio y lujurioso romance que no termina de cuajar

En Una joven prometedora (2020), Emerald Fennell debutaba como directora y guionista de la manera más brillante y feroz posible. Tanto que le valió el Oscar a mejor guión. Era una cinta incómoda con giros deslumbrantes, algo que en el caso de Saltburn, no funcionan tan bien.

SINOPSIS

Oliver Quick (Barry Keoghan), un estudiante que lucha por encontrar su lugar en la Universidad de Oxford, se ve arrastrado al mundo del encantador y aristocrático Felix Catton (Jacob Elordi), que le invita a Saltburn, la extensa finca de su excéntrica familia, para pasar un verano inolvidable.

NO TODO VALE

Al nuevo largometraje de Fennell, que llega a la plataforma de Prime Video este viernes 22 de diciembre, le falta condimento. El argumento analiza la obsesión, la envidia, lo erótico, la lujuria y, en su justa medida, la violencia. Se trata de un thriller que tiene como protagonista a la alta sociedad inglesa, con toda su grandilocuencia y sus sin sentidos, pero no llega a realizar una crítica de clases. A pesar de estar ambientada en el año 2006, una tiene la sensación de haberse transportado al siglo XX.

GRANDES PERSONAJES MEJORES INTÉRPRETES 

Barry Keoghan (Almas en pena de Inisherin, Eternals) asume en Saltburn su primer papel protagónico y ya era hora. Interpreta a Oliver Quick, un joven que se muda desde Prescot, Merseyside, para estudiar en Oxford. La película funciona un poco a modo de documental, donde Oliver narra en primera persona lo sucedido durante aquellos años en los que conoció a Felix Catton, interpretado por Jacob Elordi (Euforia, Priscilla).

Desde el principio, Oliver queda maravillado con este estudiante aristocrático que aparentemente es perfecto. Felix tiene la habilidad de cortejar a un alto número de alumnas de Oxford por capricho, pero se hace amigo de Oliver después de que éste lo ayude cuando la rueda de su bicicleta pincha. Entre los dos se desarrolla una amistad desigual, pues no sabemos si Felix lo quiere como mascota, como un caso de caridad o simplemente porque le agrada lo real y sincero que es Oliver.

La situación comienza a complicarse y a ser más oscura cuando el joven aristócrata invita a Oliver a pasar el verano en la finca palaciega que posee su familia, llamada Saltburn. Rosamund Pike (Perdida, Madame Curie) está soberbia en su papel como madre del clan Catton y tiene varios de los mejores diálogos de la película. Por otra parte, aunque Carey Mulligan (Una joven prometedora, El gran Gatsby) aparece brevemente en esta parte de la cinta, su personaje (Pamela) es el broche cómico perfecto junto a Pike.

Rosamund Pike como Elsbeth Catton en ‘Saltburn’

LO QUE MANTIENE AL ESPECTADOR

Más allá de esto, todo el excentricismo que rodea a esta familia se vuelve superficial, igual que la propia historia. Lo que mantiene en vilo al espectador es la sensación de amenaza constante y la tensión erótica que Fennell desarrolla en las dos primeras partes del largometraje, pero que se disuelve en la última parte de la trama y ya no logra remontar. La cinta no tiene más remedio que decantarse por un final predecible y que resulta atropellado.

¿SALTBURN MERECE UNA OPORTUNIDAD?

Saltburn llegó a las pantallas precedida por cierto escándalo debido a su trasfondo erótico (que tampoco es para tanto) y con Jacob Elordi convertido en un icono digno de obsesión. Hay que admitir que la cinta se recrea en la belleza masculina del actor, de ahí que entendamos que Oliver se obsesione con él. ¿Quién no lo haría? Sin embargo, tampoco había necesidad de que el argumento pusiera en primer plano este detalle todo el rato.

Jacob Elordi como Felix Catton en ‘Saltburn’

A estas alturas te puedes preguntar: ¿merece la pena el escándalo? Lo cierto es que es una película muy entretenida y con actuaciones más que reseñables, así que sí. Aunque esta vez el ejercicio de guion no ha servido para que Fennell se luzca, presenta una historia creíble y que, por qué no decirlo, parece una versión light de Maurice (1987) realizada por Pasolini.

En general, al final da la sensación de que muchos de los temas que en un principio parecían los centrales de la trama, quedan cogidos con pinzas y no se desarrollan todo lo que deberían. La cinta propone un juego de trampas que no sale del todo bien, pero como dije antes, es entretenido. Saltburn pudo ser muchas cosas y, en vez de quedarte con lo que has visto, te deja pensando en todas esas que no fueron.

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Nerea

Periodista a tiempo parcial, cinéfila a tiempo completo. Nacida en la tierra de los limones, Murcia, y a mucha honra. Es friki por vocación y escritora por elección.

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