• Mié. Feb 8th, 2023

¿Qué les estamos enseñando a nuestros niños? Es la pregunta que todo el mundo debería hacerse, que todo padre debería plantearse antes de colocarles delante de los cuentos clásicos, que resultan cada vez menos clásicos y más antiguos. ¿Si no les pongo estas películas, qué puedo ponerles? Pues la respuesta está en obras como Princesa 2.0

Se dice que hasta los seis años, los niños son como esponjas, es decir, todo lo que ven se quedará en su subconsciente. Esto nos plantea la pregunta ¿cómo estamos educando a nuestros niños?

SINOPSIS

Había una vez una princesa con gafas de pasta que no vivía en un castillo rosa, ni tenía una larga melena rubia, ni tampoco le gustaba llevar zapatos de cristal. Ella quería ser una súper princesa, pero Míster Cuenta Cuentos no la dejaba ser la protagonista de su historia porque consideraba que no era una princesa normal.  Y es que… ¡Ser normal es un aburrimiento! Vera lleva zapatillas de deporte y capa de superheroína, ella quiere ser una Princesa 2.0, aunque… necesita que Míster Cuenta Cuentos la acepte y que los cuentos de siempre se modernicen, si no, su misión habrá fracasado.

Una infancia manchada

Recuerdo, ser pequeña, sentarme en un sofá que me parecía inmenso y ver una y otra vez películas como “La Sirenita” y “Blancanieves”, clásicos para pequeños cinéfilos que todo el mundo parece recomendar para las nuevas generaciones, pero, ¿qué nos están enseñado estas películas? Princesas que prefieren no tener voz por su príncipe, caballeros guapísimos y masculinos cuya única finalidad es ser valiente, historias donde sólo hay hombres y una princesa y, en caso de encontrarnos con otro personaje femenino, lo más probable es que esta sea la antagonista de la historia, las conocidas “madrastras” de las princesas. 

 Recuerdo estar en el patio del colegio, y jugar con mis amigas a que éramos princesas rubias y delgadas que vivían en enormes castillos. Recuerdo también ver a las niñas con el pelo oscuro y rizado intentar alisarlo y aclararlo, para ser mas “bellas”, hasta que un día se empezó a hablar del amor propio, de la autoestima, y todos nuestros padres parecían preocupados por la falta de este amor propio que realmente todas teníamos y, a su vez, sentirse confundidas, porque no entendían de donde venían estos complejos. 

 

Una historia… diferente

Esta obra habla de una princesa, la princesa Vera, que ni es rubia ni vive en un palacio enorme, si no que es una niña con gafas que vive en el centro de Madrid en un quinto sin ascensor. La princesa Vera tiene intereses mas allá de lo romántico, le gusta jugar, desordenar… tiene problemas como todos los niños, tiene intereses como todos los niños y habla como todos los niños.

La princesa Vera también tiene una madre que a veces la regaña, y vecinas que la reconocen y le piden que no corra por la escalera. La única antagonista de la historia es… bueno, no es nadie. No es una historia de protagonista buenos buenísimos y antagonistas malos malísimos, si no que todos los personajes tienen cosas buenas y algunas cosas no tan buenas. 

 Vemos un príncipe en esta historia, pero no es el clásico heredero al trono, guapo y alto que aparece en caballo elegantemente, si no que es un chico con asma al que le gusta cocinar y que tiene muchos sentimientos que expresar y que tiene intereses que, hasta hace un poco, se consideraban “femeninos”. Es un príncipe alegre que no sabe bailar y que incluso le pide ayuda a la princesa Vera para aprender a ser mejor. 

Se trata de una historia donde el género no importa, donde todos podemos tener los mismos intereses, donde todos tienen ganas de aprender, donde los personajes no son perfectos y donde todos tienen vidas normales, en casas normales y colegios normales. Son personajes imperfectos que les enseña a los niños que la bondad si que existe, que no solo es un atributo de princesas y príncipes, si no que es para todo el mundo. 

 

Risas musicales

La historia, además, está contada con muchísimas canciones que, al final del espectáculo, provocaron que los niños se levantaran a bailar delante del escenario. Formada por tan solo tres actores (Clara Martínez, Nicolás Colomer y Coque Sánchez) la obra cuenta con cerca de 5 personajes incluida “Inspiración”, una hada madrina que todos tenemos. La princesa y el príncipe, y el cuenta cuentos, personaje que abre la obra con una canción mientras baja hacia el escenario por las gradas del publico, aspecto con el que los niños se quedaron maravillados, mirando con la boca abierta mientras el cuenta cuentos comenzaba a relatar esta historia. Todos los actores participan en estas canciones, escuchando estrofas como “… me gustan los macarrones con atún”.

Personajes como tú y como yo 

Vemos escenas patosas, donde los personajes se tropiezan, tienes asma, sacan el ventolin, se les caen las gafas y ordenan su habitación. Al acabar la función, se formó una cola en la puerta del teatro para hacerse fotos con el elenco, donde todos los niños miraban maravillados a sus nuevos héroes. 

No debemos tener miedo a presentar personajes patosos y normales a los niños, porque la magia no se crea con los personajes, ni con la perfección absoluta, ni con castillos enormes ni con princesas guapísimas. La magia es algo que todos los niños son capaces de crear, y es mejor que la magia esté muy cerca de ellos, incluso en un quinto piso sin ascensor. 

PRINCESA 2.0

Princesa 2.0 es una obra teatral infantil, una comedia rebelde escrita por la actriz y dramaturga Irene Soler. Dirigida por Llorenç Miralles y por la propia Irene y producida por Zapatos de Papel. La dirección musical corre a cargo de Isabel Morán. Podéis disfrutar de Princesa 2.0 actualmente y hasta el 25 de febrero en el Teatro Quique San Francisco. La obra dura sesenta minutos y la edad mínima recomendada es de 4 años. Adquiere AQUÍ tus entradas. 

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