Estamos ante el broche de oro a lo que se conoce como su «trilogía familiar»- colección inaugurada por La buena voluntad y prolongada en Niñas de domingo- estas confesiones sirven al inmisericorde Bergman para desnudar tan literal como figuradamente, al personaje más carismático de la saga, su madre. Al hacerlo, entrega también la pieza del enigma que se nos había negado hasta ahora, el adulterio.
SOBRE EL «AUTOR»
Aquí tendríamos en su cierta medida, por un lado a Bergman que vivió las confesiones relatadas en este libro y por otro la editorial Fulgencio Pimentel quien las otorga de existencia escrita. El primero, creo que, no necesita presentación. Considerado uno de los directores de cine clave de la segunda mitad del siglo xx, Dirigiendo títulos como El séptimo sello o El manantial de la doncella.
En cuanto a Fulgencio Pimentel se trata de una editorial independiente enfocada en la edición de alta calidad de ficción, novela gráfica, poesía, libro de arte y libro ilustrado.
LA PREMISA DE LAS CONFESIONES
Anna lleva más de una década casada con el severo pastor Henrik Bergman cuando inicia una relación furtiva con un estudiante de teología mucho más joven que ella y que además es buen amigo de su marido. Un encuentro casual con su viejo confesor de la infancia acelera la cadena de los acontecimientos y es entonces cuando afloran de verdad la tensión y el rencor que han permanecido largo tiempo en el seno del matrimonio.
Armado de preguntas, con la ferocidad y la delicadeza a las que ya nos tiene acostumbrados en su feliz y fecunda última etapa literaria, Ingmar Bergman vuelve a adentrarse en la difícil relación con sus padres. Con Confesiones Privadas firma una especie de relato novelado lleno de sensibilidad, crudeza y elegancia abrumadoras, un acto de conciliación íntimo que es también el reflejo de un mundo ya desaparecido pero cuyos ecos siguen resonando aún hoy.

DE LIBRE LECTURA
Lo mejor que tiene este ejemplar es que su lectura no tiene que ser necesariamente continua, al final no deja de ser una especie de diario novelado como ocurría en Las palabras justas de Milena Busquets. Por lo que su lectura se puede interpretar también de esa manera, fragmentos de un diario que forman una imagen completa al final de sus páginas.
LECTURAS SIMILARES
Obviando su tratamiento epistolar, no deja de ser también una manera para conocer desde otro prisma a la gran figura que supuso Ingmar Bergman. Una acercamiento que ya pude experimentar con otras lecturas como El cine según Hitchcock de François Truffaut, libro archi recomendado en todas las escuelas de cine. Y la colección Conversaciones publicada por Confluencias Editorial, de la que leí los ejemplares dedicados a Luis Buñuel, Steve Jobs y Claude Monet.
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