• Mié. Abr 17th, 2024

La Espera: un thriller rural con toques de terror y realismo mágico que pasa demasiado desapercibido

He de reconocer mi debilidad, no sólo cinéfila sino también literaria, por el suspense. Esa sensación única de ir desentrañando poco a poco el gran misterio que nos mantiene en tensión en las butacas, sin apartar la mirada. Esa lucha intelectual en la que se involucra el espectador con la obra, intentando atar cabos sueltos para vaticinar quién es el culpable. Esto es La Espera.

Quiero que estés atento…

Pero como dice la propia Ruth Díaz en esta entrevista con Team Up, hay que estar atentos porque esta película, aunque esté contada de una forma sencilla, cuenta con muchas capas. Así, aunque se disfruta al salir de una proyección al poder decir a tus allegados que te diste cuenta antes que nadie de lo que había acontecido, creyéndote el astuto Sherlock Holmes o el autodestructivo Pepe Carvalho, un buen guionista te lleva por donde quiere, especialmente en el primer acto, usando elementos tales como el famoso MacGuffin –una pista falsa–; y, en mi opinión, al terminar la película, no te deja con respuestas sino con preguntas en la cabeza.

Vuelta a casa

F. Javier Gutiérrez, director y guionista, vuelve a su tierra –Andalucía– con La Espera tras su última película Rings, producida en Estados Unidos por Paramount Pictures –entre otras productoras–, en la cual no contó con tanta libertad creativa, como el mismo dijo: “era una película mucho más de encargo y en la que tienes que trabajar con muy poco margen de creatividad, porque te lo da ya Paramount todo muy cerrado. Quería hacer algo un poco más libre, con mayor riesgo y para ello quería volver aquí con este proyecto”. Se vuelve a juntar con Víctor Clavijo, Antonio Pérez y parte de su equipo de 3 días para disfrutar de esa independencia: “es una reunión de gente que empezamos hace mucho tiempo y que creo que nos merecíamos hacer algo especial, salir todos de nuestro campo de oficio o de encargo, para hacer algo con el corazón”.

Viaje en el tiempo

Nos transporta en este, su tercer largometraje, a una finca andaluza en los años 70. Eladio, el guarda de la finca, vive con su mujer e hijo, dejados de la mano de Dios. Debido a la celebración de una montería que tendrá lugar en la finca, Eladio se encontrará con un dilema: aceptar o no un soborno por incrementar el número de puestos en dicha cacería. Cuando el mal te tienta es cuando empiezan los problemas, porque es ahí donde entra el libre albedrío para escoger, y si eliges pecar eso traerá consecuencias.

El protagonista y su familia se verán sometidos a un calvario psicológico y físico en su lucha contra el mal. El espectador será puesto a prueba, en una película angustiosa e incómoda que está cocinada a fuego lento, por lo que la paciencia debe reinar. Eladio recorrerá un descenso largo y cruel a los infiernos: “el personaje de Víctor, va a lo largo de la película perdiendo peso, va demacrándose, va oscureciéndose, tanto a nivel físico como emocional”.

Trailer de 'La espera', la película española de terror rural que ha deslumbrado en los festivales como uno de los mejores thrillers del año

Géneros mezclados

Realmente este film tiene pinceladas de distintos géneros –realismo mágico, terror, western crepuscular– dentro de ser considerado un thriller, lo que aporta riqueza a la obra, siempre y cuando el proyecto sea ejecutado bien. Ruth Díaz destacaba este hecho de la película: “transita por los diferentes géneros, no lo hace de una forma experimental sino porque esta historia para ser contada tiene que pasar por esos géneros: empieza con una tragedia familiar, luego pasa a un thriller muy angustioso por una historia de venganza, y luego tiene cierto realismo mágico, estando catalogada dentro del Folk Horror, el cual trata temas ancestrales, ideas o creencias precristianas.

Entonces tiene esa mezcla, una mezcla que yo la encuentra positiva.” Jugar en tantos terrenos tiene sus riesgos, en términos de verosimilitud de la historia que estás narrando, no en la verosimilitud relacionada con el mundo real de la que estaba en contra el propio Hitchcock. Las pinceladas que antes mencionaba se convierten en brochazos cuando entramos en las partes de terror, dando la sensación de que nos salimos del estilo de la pintura por unos momentos.

Crítica de 'La espera', la acertada unión de F. Javier Gutiérrez y Víctor Clavijo

Fotografía de confianza

El director junto al director de fotografía de su confianza, Miguel Ángel Mora, ejecutan un inteligente lenguaje lleno de recursos, repetidos a lo largo del metraje, para mostrar a través de las imágenes sin tener que recurrir a los diálogos. Planos a ras de suelo, primeros términos dando profundidad, reiteración de acciones en el mismo encuadre –desde planos generales a planos detalle cuando bebe o cuando corta el alambre–, planos detalles que dan hambre, etc.

El propio Víctor Clavijo utilizó en la entrevista un término que me llamó la atención: mirada cinematográfica. Un concepto que, coincidiendo con Víctor, creo que es difícil de encontrar en muchos directores actuales, ya que pocos cuentan con esa virtud. Dice el actor:

“tiene mucho de cine clásico, en el buen sentido de la palabra, hay mirada cinematográfica en esta película, cosa, que no es por echar tierra a otros directores, pero muchas veces en el cine actual te cuesta encontrar mirada cinematográfica porque hay un miedo a perder el interés de público”.

Por esta razón, creo que deberían haber seguido este camino y no haber tomado el rumbo del terror, porque se ve una mezcla entre el lenguaje cinematográfico antiguo y el actual que hubiera sido más que suficiente para transmitir esas emociones.

La espera: el terror se apodera de la pantalla en otoño

Víctor Clavijo a los mandos

El talento de Víctor Clavijo, otro sinónimo de seguridad para F. Javier, crece exponencialmente con respecto al paso de los minutos. Su expresividad, pero sobre todo su mirada, ayuda enormemente a profundizar en la psique de su personaje. No es fácil mantener el raccord emocional, aún más en el papel que encarna el actor, ubicado en un camino lleno de congoja. Pero el intérprete andaluz menciona que ciertas ayudas en la planificación le llevaron incluso a disfrutar de un proceso de descubrimiento:

“Rodar de manera cronológica el grueso de la película me hizo las cosas mucho más fáciles, porque te permite viajar al mismo tiempo que el personaje, ir descubriendo aspectos del personaje al mismo tiempo que se va desarrollando la película, y sobre todo en los momentos de intensidad dramática, que no estaban grabados, gracias a dios, al principio del rodaje”.

Ruth Díaz encarna a su esposa Marcia, interpretando su papel también a un gran nivel. Es una pena que no veamos más tiempo en pantalla a don Francisco, interpretado por Pedro Casablanc: este personaje desprende carisma hasta removiendo la cucharita de un café.

Sinceramente, es una pena que haya tenido tan poca repercusión en comparación con otros proyectos. No quiero decir que tenga el nivel del más excepcional cine español, pero no debería pasar desapercibida para el público general. Supongo que es normal al echar un vistazo a la cantidad de contenido que se crea en estos días.

F. Javier y Víctor, al preguntarles sobre esta cuestión, hicieron alusión a la financiación de la película:

“El problema está en alcanzar a ese público por el hecho de ser una película independiente al 100%, salvo una pequeña ayuda de Canal Sur, tenemos una falta de recursos en ese sentido. Confiamos que va a ser una película de largo recorrido, que se va a ir descubriendo, esperemos que ese momento sea ahora, que vaya la gente al cine ahora”.

Para más sobre cine os recomendamos nuestra sección dedicada 

No te pierdas en nuestro Instagram las últimas entrevistas y fotografías de los eventos que cubrimos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *