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Esperando a Dalí: en su propio caos

David Pujol estrena su nueva película en la 26ª Edición del Festival de Cine de Málaga. Esperando a Dalí llegará a las salas de cine el 14 de julio de 2023 de la mano de Alfa Pictures, conocida por éxitos como Asombrosa Elisa y Toscana. La trama se desarrolla en una de las ubicaciones más queridas de Cataluña, Cadaqués. No hace falta decir que Esperando a Dalí da un especial protagonismo al surrealismo, pero también a la gastronomía y unas pinceladas a la historia postfranquista de Barcelona. En el estupendo reparto de actores encontramos a José García (Astérix y Obélix: El Reino Medio), Iván Massagué (Parot), Pol López (Suro), Paco Tous (Operación Camarón), Clara Ponsot, Nicolás Cazalé y Alberto Lozano, entre otros.

Al director le preocupaba que la combinación de actores franceses y españoles no saliera bien. Sin embargo, Pujol ha superado el desafío y el resultado habla por sí solo. El hecho de que hablen diferentes idiomas sin que se perciba es uno de los méritos de esta historia.

Iván Massagué (Fernando) y José Garciía (Jules) con un «Suquet»

Sinopsis de Esperando a Dalí

En 1974, Fernando, un joven chef, y su hermano revolucionario, Alberto, huyen de Barcelona y llegan a la Costa Brava, donde la cocina de Fernando revoluciona el mundo culinario gracias a la inspiradora Cadaqués de los años 70. Al mismo tiempo, Jules, el dueño extravagante del restaurante donde trabajan, ve la oportunidad de cumplir su sueño: que Salvador Dalí venga a cenar a su restaurante.

Barcelona, finales de los 70

Es aquí donde comienza Esperando a Dalí. El fin de la dictadura de Franco coincide con una generación joven desando poner en practica su libertad. Las principales evidencias son las manifestaciones ciudadanas y los folletos impresos clandestinamente. Pero también, una dura represión policial con numerosos heridos que siguió perpetuándose con los años de manera silenciosa. Dos de los afectados son Iván Massagué y Pol López, dos cocineros y los protagonistas de la historia. Junto a Nicolás Cazalé, un amigo francés que les convence para abandonar Barcelona temporalmente, hasta que las cosas se tranquilicen.

El destino es Cadaqués, un hermoso lugar en la Costa Brava donde su novia ayuda a su padre, Jules, en un restaurante totalmente ambientado y dedicado al príncipe del surrealismo: Salvador Dalí. No obstante, tienen competencia. Otro restaurante de Cadaqués luchará para que tanto Gala como el excéntrico pintor se sienten a su mesa. Y así, otorgar prestigio al local que escojan.

La película recoge numerosas anécdotas de los residentes y visitantes que forman parte del universo de Cadaqués.

El restaurante y el equipo

Para David Pujol, realizar Esperando a Dalí fue un paso natural, ya que había filmado anteriormente una serie documental con el cocinero Ferrán Adriá y todo el equipo del restaurante «El Bulli». A raíz de este primer proyecto y de haber trabajado con las personas que le enseñaron a hacer cine desde una cocina, la Fundación Dalí prestó atención a esos documentales. La directora del Departamento Artístico y de los Museos, Montse Aguer Teixedor, le encargó a Pujol una trilogía sobre la biografía de Dalí. A través de su estudio e investigación, llevó a cabo la película.

Por otro lado, siendo vecinos Ferrán Adriá y Salvador Dalí, con tan solo 12 kilómetros de distancia, era inevitable que surgiera una chispa. ¿Qué hubiera pasado si Dalí hubiera cenado en «El Bulli»?

El dueño del restaurante en la película, Jules, interpretado por José García, se asemeja tanto a Dalí, que se deja eclipsar completamente por el artista. En otras palabras, está obsesionado con que el artista visite su restaurante al puro estilo «daliniano». Pero, se olvida de lo más importante: estar en la cocina.

El Mediterráneo en Esperando a Dalí

No obstante, el resultado final no hubiera sido posible sin la cinematografía de Román Martínez de Bujo, quien ha sabido plasmar en imágenes la esencia mediterránea. La escena de una pequeña barca sobre un mar brillante y tranquilo. Con Jules y Fernando (Iván Massagué) llevando a Dalí una exquisita sopa «bullabesa», escena que resulta cómica e idílica.

Sin olvidar la parte de que una colonia hippie se ha asentado en el pueblo. El grupo aporta una imagen colorida y distintiva de los 70. No obstante, sus costumbres y la libertad como su dogma principal, hará hervir la sangre del sargento Garriga.

Conclusión de Esperando a Dalí

Esperando a Dalí es un relato humorístico ambientado en una época que finaliza, los años 70. Es una metáfora sobre los deseos que pueden convertirse en realidad en el momento menos esperado. Una excusa que pasa muy bien desapercibida para darle protagonismo a la deliciosa gastronomía mediterránea y al arte excéntrico y surrealista de Salvador Dalí. Todo ello enmarcado en un precioso escenario natural, que es Cadaqués.

Un trabajo de muchos años de esfuerzo que han sido premiados en el Festival de Cine de Málaga, también a orillas del mismo mar.

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Maria Francesc

Estudiante de periodismo de último curso, entusiasta, curiosa y motivada. Redactora y corresponsal de Team Up! Media, escribiendo críticas y artículos de ocio y cultura desde Barcelona. Me interesa el periodismo cultural y la locución en radio.

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