• Vie. Mar 1st, 2024

Ellas hablan: ¿Cómo te sentirías si no tuvieras voz?

De esa pregunta parte la película Ellas hablan, dirigida por Sarah Polley y protagonizada por Rooney Mara, Claire Foy y Frances McDormand. Actualmente en cines.

Todas pertenecen a un grupo de mujeres que conviven en una colonia religiosa y que en algún punto de su vida han sufrido abusos sexuales por parte de los hombres de la comunidad. 

Una película que muestra cómo tratan de acallar sus voces haciéndoles creer que las marcas con las que se levantan son fruto de algún ente paranormal. El filme te acaba transportando inevitablemente a la situación actual, donde se utiliza la expresión “llamar la atención” como forma de explicar todo lo que ocurre. Claro está, solo con las mujeres. 

El perdón a los hombres

“Es nuestro destino perdonar”, dice una de ellas durante la película. En gran parte, todo gira en torno a ello. Y es que si deciden quedarse tendrá que ser tras el perdón a sus agresores. Algo que se plantea y resulta perturbador. Quedarse y huir son las opciones que ponen sobre la mesa en los primeros minutos de la película y que servirán para desarrollar todo el argumento. Ambas son opciones en las que ellas pierden, lo que sirve, una vez más, para comprobar cómo la víctima es la que tiene que dejar todo atrás para seguir con su vida cuando no ha hecho nada. 

Los hombres y sus abusos son el foco principal de las conversaciones de estas mujeres a las que no han escuchado pero tienen mucho que decir. Así, durante prácticamente toda la duración del filme, se nos hace partícipes de una conversación con el objetivo de decidir en un futuro muy inmediato. 

Personajes

Aunque es de ellos de los que se habla, solo vemos a tres a lo largo de las casi dos horas de película. El maestro de la escuela es el que más peso tiene, ya que está presente durante toda la conversación y representa la esperanza, gracias a la promesa de educar a los niños para que se conviertan en buenas personas. 

Además, aparece uno de los maridos, al que se describe como un maltratador. Sin embargo, su rostro no aparece. Un simbolismo que también podemos vincular a la actualidad, donde se suele proteger la identidad de los violadores mientras que la víctima siempre acaba saliendo. En la película no es de otra manera, ya que mientras que ellos no aparecen, vemos escenas inmediatas a los abusos que han cometido, así como las secuelas que a las mujeres les quedan a causa de estos. 

Respecto a ellas es interesante ver la escena de las votaciones. Es así porque se muestra cómo las jóvenes son más proclives a cambios, mientras que las mayores están más reacias. De hecho, el personaje que interpreta Frances McDormand no tiene mucho protagonismo más allá de representar, precisamente, a esas mujeres que permanecen en lo que conocen por miedo a los cambios. 

Pero sin duda, Claire Foy es la que destaca en este filme. Quizás porque es la que vemos cómo planta cara de forma directa o por ese discurso con su hija de cuatro años como protagonista. Y es que tienen a Dios como referente e incluso hablan de perdonar para algún día llegar a él. Y aún así, ella se atreve a desafiarlo por la seguridad de los suyos. En cualquier caso, es la que más consigue traspasar la pantalla y llegar con sus palabras al espectador. 

Y antes de terminar me gustaría destacar el personaje de Melvin. Y es que en la película, aunque de forma sutil, también tratan el tema de la transexualidad. Así, se nos presenta a este personaje del que se dice que siempre se sintió un hombre. Y una de las frases que más conmueve de la película es cuando Melvin agradece a otra de las mujeres llamarle por su nombre. 

Conclusión

Pese a que es una película con un ritmo un poco lento, el mensaje que nos transmite es muy necesario. Y es que lo que se cuenta se puede vincular a lo que las mujeres seguimos viviendo a día de hoy.

Desde cómo las drogan para abusar de ellas hasta cómo entre ellos se protegen y no evitan nuevos abusos. Todo ello pasando por imágenes que no son específicas pero que dan a entender lo necesario y por lo que ha pasado cada una de ellas. Por eso es una película que merece la pena ver.

En un momento se lanza una pregunta que logra dejarte pensando: ¿El perdón por obligación es auténtico perdón? Tras acabar la película todas podemos responder: no, no lo es. 

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Paula Carlos Rojo

Nacida en Madrid y graduada en Periodismo, siempre ha sido una gran apasionada de la literatura, el cine, la escritura y la música. Su sueño es vivir escribiendo sobre las cosas que le gustan.

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