• Sáb. Feb 24th, 2024

El escritor italiano Sandrone Dazieri regresa con ‘No huyas’, un thriller sobre corrupción, justicia y el origen del mal

Sandrone Dazieri (Cremona, 1964), escritor de la trilogía de Colomba y Dante, ha regresado con su nueva novela No huyas, un thriller que explora la corrupción, la justicia y el origen del mal. Junto con su característico sombrero, de estilo ‘cowboy’ en esta ocasión, el autor nos concedió una entrevista para contarnos los entresijos de su nuevo libro.

Sandrone Dazieri es un escritor de suspense italiano. Es conocido por ser el creador del personaje del Gorila y de la pareja de investigadores Colomba Caselli y Dante Torre.​ Sus obras son editadas en español por la editorial Alfaguara.

Sinopsis

La historia de No Huyas comienza con el secuestro de una joven, Amala Cavalcante, que tras despertar se encuentra a sí misma encadenada de una forma horrible. Tiene atornillado en su propia carne un cable que la une a la pared y le permite desplazarse por una habitación.

Su tía, la célebre abogada Francesca Cavalcante, comienza a sospechar que su sobrina ha sido secuestrada por un asesino que hace treinta años cometió varios asesinatos en la zona. Ella misma se encargó de la defensa del hombre al que se le acusó y condenó por los crímenes y a quien siempre creyó inocente.

En la investigación por salvar a su sobrina, se unirá a Francesca un extravagante y misterioso turista israelí, Gerry, quien sacará a la luz muchas de las verdades que hace treinta años fueron ocultadas por una trama de corrupción policial y judicial.

P: ¿Cuáles son las claves para escribir un buen thriller como No Huyas?

R: Es una sola. Bueno, quizás más, pero principalmente hay que conocer el ‘giallo’ (término en italiano para denominar la novela policíaca) y manejar un poco la técnica. Conocer cómo funciona el golpe de efecto. El suspense, digamos. También es importante saber cómo gestionar la información para luego pasársela al lector.

Luego, si quieres escribir un buen thriller debes tener algo que decir. Están los sentimientos y las pesadillas del personaje y hay que saber poner en juego todo eso, sino no funciona.

P: La historia no está enteramente escrita de forma cronológica, sino que hay saltos en el tiempo y además está contada a través de distintos personajes. Cuando escribió el libro, ¿lo hizo de manera ordenada?

R: Desgraciadamente, no. Habría sido mucho más fácil para mí si lo hubiera hecho de esa forma. El libro lo escribí tal cual se ha publicado. Empecé primero contando algunas de las historias y luego fui moviendo algunas cosas, desplazando otras… Pero básicamente así lo escribí.

Al comienzo sí que me planteé: “Primero escribo todos los acontecimientos en pasado y luego me paso al presente”. Pero no funciona así, porque digamos que quería una historia donde el pasado encajara con el presente.

Por ejemplo, al principio de No Huyas la protagonista del pasado descubre que mandó a la cárcel a un inocente, pero antes de descubrir todo eso, vemos que otra persona inocente es secuestrada y encadenada en un sótano. Si lo hubiera hecho al revés, es decir, primero hubiese descrito a la persona que mandó a un inocente a la cárcel y luego me hubiese puesto a descubrir el secuestro de la otra chica, la estructura hubiera sido totalmente diferente. Lo que yo buscaba es que el lector se hiciera preguntas, como: “¿Cuál es la conexión entre este secuestro y aquel acontecimiento que pasó hace 30 años atrás?”.

No Huyas es un baile entre el pasado y el presente

Uno de los aspectos más destacados de la novela es su variación cronológica. La historia no se cuenta de manera ordenada, sino que hay saltos temporales para ir desvelando la trama poco a poco. En el libro, el presente está ligado al pasado, y los acontecimientos que sucedieron en un momento determinado, han desencadenado una reacción en el presente o están vinculados con el mismo.

Así, la trama comienza con el secuestro de Amala Cavalcante a manos de un asesino del que no sabemos prácticamente nada, salvo que se hace llamar Oreste. Con el regreso de su tía Francesca, una exitosa abogada, se reabre una investigación que parece fue tergiversada a propósito para el beneficio de unos altos cargos. Es posible que el asesino que hace 30 años cometió varios crímenes secuestrando y torturando a jóvenes no esté muerto ni desaparecido, y en su lugar fuera a la cárcel un joven inocente al que se le acusó de los asesinatos cometidos.

Llegados a este punto, el escritor ya ha conseguido una de las claves de un buen thriller: mantener al lector enganchado al suspense. Con su relato, despierta también varias preguntas sin resolver. Si el asesino anda suelto, ¿quién fue a la cárcel en su lugar? ¿Qué pinta un turista israelí en todo esto y por qué conoce tantos detalles del caso? ¿Quién es el asesino de Amala? ¿Qué ocurrió exactamente hace 30 años? Desde luego, el escritor sabe jugar bien sus cartas y en cada página proporciona un mínimo de información para que no pierdas el interés, pero que tampoco te desvele toda la trama al principio.

El hecho de que No Huyas esté narrada desde el punto de vista de distintos personajes y contenga continuos saltos al pasado hace que la lectura sea más atractiva y menos monótona. Aguantar la atención del lector a lo largo de casi 500 páginas es complicado, pero Dazieri lo logra con éxito.

P: Entonces buscaba que No Huyas tuviese un efecto en el lector…

R: Sí, y para entender ese efecto que hubiese tenido en el lector, primero tenía que ver el efecto que tenía sobre mí. La mía es una forma de escritura lenta y, de hecho, he tardado muchísimo tiempo. Primero debía tener presentes todos los capítulos como si fuese un puzle. Por eso es que tardé dos años en escribir la novela.

Esto también tuvo unos efectos físicos en mí, porque había cogido 20 kilos. Y tras terminar la novela, he tardado bastante tiempo en recuperarme.

P: En este sentido, ¿cree que se había convertido en una obsesión?

R: Sí. Yo planifico y estudio todo lo que escribo, porque si no es una obsesión, quién me obliga a mí a estar ahí todos los días y pensar cómo se va desarrollando la historia.

P: ¿La historia de qué personaje le resultó más complicada de desarrollar?

R: Sabía la historia que quería escribir, pero no cómo. Los personajes no me costaron nada realmente. Digamos que Gerry es el personaje que más lejos se encuentra de mí, es decir, hay más distancia entre él y yo. Para poder meterme en el papel de Gerry estuve durante un año, por ejemplo, comiendo la comida que comería él, comida israelí. Además, leí y estudié la Torá y la Cabalá.

Evidentemente, de todo esto no hablo en la novela, pero sí que me servía a mí para entenderle a él. Aunque sí que hay una conexión entre Gerry y yo. Para poder escribir un personaje así tengo que conocerlo realmente, así que construí el personaje en torno a un elemento que nos une, en este caso, la infancia.

P: Casi en la recta final del libro, Renato dice “Fiat iustitia et pereat mundus” (“Hágase justicia, aunque el mundo perezca”). ¿Cómo entiende usted la justicia?

R: Bueno, considero que la justicia viene antes que todo. Y cuando hablo de justicia no me estoy refiriendo a las leyes, sino a la justicia moral. Que no hay que ir matando a personas por ahí, por ejemplo. Cada cual tiene un deber que tiene que llevar a cabo. Y, por tanto, si para hacer justicias hay que montar un follón, pues bien venga el follón.

Cuando me doy cuenta de que alguien se ha equivocado o ha hecho algo mal, aunque sea la persona más rica o importante del mundo, ya se puede ir a tomar por saco. El ‘star system’ o ‘show business’ está formado por personas que creen estar por encima de los demás. Conmigo eso no funciona, es la razón por la cual no me he hecho rico. Todo eso no es porque ellos lo hayan conseguido y yo no, sencillamente porque funciona de otra forma.

Si considero que alguien se ha equivocado, soy bastante rígido en ese aspecto. Todo el mundo se equivoca, por supuesto, pero intento ser intransigente en lo que se refiere a esta justicia moral.

Personajes complejos y con fuerza narrativa

La mayor fortaleza de la novela son sus personajes. El escritor italiano ha construido una serie de personajes que parecen sacados de la mejor consulta psiquiátrica. Cada uno es más complejo que el anterior y tienen una visión de la justicia moral muy distinta entre sí. Esta es la parte que considero más interesante de la novela, el espectro entre qué está bien y mal, y cómo cada personaje se mueve en él con su propio concepto de justicia. En este sentido, quiero citar uno de los diálogos entre Francesca, una abogada y tía de Amala, y Renato, un periodista que aconteció los asesinatos ocurridos hace 30 años. Durante el diálogo, Francesca le recrimina a Renato que no haya denunciado a Gerry, quien se está tomando la justicia por su mano y cometiendo actos punibles a ojos de la ley.

Francesca: ¡Usted no lo ha hecho porque está de acuerdo con él! ¡Porque cree que lo que está haciendo es justo!

Renato: Feat iustitia et pereat mundus (Hágase justicia, aunque el mundo perezca). Una camarilla de hijos de puta encubrió durante años a un asesino en serie y no los tocó nunca nadie. De hecho, los muertos se labraron una espléndida carrera, con la excepción del carcelero. Si hubiera habido otra forma de castigarlos por lo que hicieron, estaría de acuerdo con usted. Lo cierto es que Gerry nunca me pidió mi opinión.

Francesca: Usted es tan responsable como él. Quizá no desde el punto de vista legal, pero moralmente sí.

Este tipo de observaciones cuestionan también la justicia moral del lector, el cual durante toda la novela hace su propio ejercicio de juzgar qué es justo y qué no.

Por destacar dos de los personajes con más fuerza narrativa, nombraría a Gerry e Itala. Esta última es la comisaria de policía que investigó el caso del asesino que secuestró a varias chicas y que luego fueron encontradas a las orillas de un río hace 30 años. Es quien lleva la voz cantante en los capítulos que hacen un salto al pasado. Además, es protagonista (y quizás víctima) de las actividades corruptas del cuerpo de policía italiano y el poder judicial. Diría también que son los dos personajes más complejos de la novela, tanto a nivel narrativo como emocional y psíquico.

P: ¿Cómo concibe la novela?

R: Para mí No Huyas tiene forma de embudo. En escribir las primeras diez páginas tardo un mes, porque en cada línea me doy cuenta de que tengo que estudiar algo, es decir, tengo que documentarme. No es que primero escriba y luego me documente, es al revés, porque si no sería un aburrimiento. Me documento, leo, voy escribiendo… Es algo que va en paralelo. La cosa se va haciendo cada vez más sencilla y puedo concentrarme exclusivamente en la escritura.

P: ¿Qué es lo que más disfruta de escribir?

R: Lo que más satisfacción me da es aprender cosas nuevas. Porque claro, si aprendo algo nuevo y luego lo pongo ahí (en una novela), pienso “qué bonito es”, porque hay más personas que pueden aprender de ello.

P: ¿En qué está trabajando ahora?

R: Estoy escribiendo una nueva novela con dos personajes con los que ya he trabajado bastante y que forman parte de la trilogía anterior (Colomba y Dante), porque he encontrado ahí un tema que me encaja perfectamente. Así que los he recuperado.

Eso sí, no me considero un escritor serial, cada novela mía es distinta a la anterior. Y, por lo tanto, le pido un esfuerzo distinto a mis lectores. Entonces, si les pido algo más a ellos, también espero darles algo más.

El origen del mal

Uno de los hilos conductores de la trama es el origen del mal y la búsqueda del monstruo. ¿Por qué alguien haría eso? ¿Qué lo motiva a comportarse así?  Y lo más importante, ¿qué es lo que convierte a ese personaje en lo que es? ¿Qué ha desencadenado que sea malo? Dazieri subraya que “hay que ver cómo los cambios transforman a las personas”. El propio escritor señala además la idea de que la conversión del monstruo llega de la mano de sus acontecimientos y el contexto en el que éste crece y se desarrolla.

En la novela se exploran distintas formas por las que una persona podría convertirse en mala o cometer actos encasillados como malos. Está las manos del lector clasificar esos actos y bien justificarlos o tacharlos de inexcusables.

En una reciente entrevista con el escritor para Team Up, contaba que dentro de la novela “el personaje más puro que hay es Amala”. Según él, todos los personajes han hecho cosas buenas, pero también cosas malas. “A mí lo que realmente me interesa es entender el por qué, es decir, qué les ha llevado a portarse de esa forma tan mala”, plantea Dazieri.

No Huyas: Un thriller de los que se devoran

A pesar de su extensión, la historia de No Huyas atrapa hasta tal punto que en dos tardes de piscina se puede devorar fácilmente. Creo que el truco está en que el escritor siempre se guarda pequeños detalles que va desvelando con cuentagotas.

A quienes les guste la novela policial les resultará entretenida y disfrutarán tratando de resolver el misterio del asesino, que en mi opinión está en segundo plano. Lo mejor de la novela son todas las reflexiones que el autor deja para el lector. Quizá lo interesante de la lectura no es explorar la justicia moral de los personajes ficticios, sino el ejercicio de introspección para conocer la nuestra.

Para más sobre literatura no te pierdas nuestra sección dedicada.

NO HUYAS ha sido publicado por la editorial ALFAGUARA

Nerea

Periodista a tiempo parcial, cinéfila a tiempo completo. Nacida en la tierra de los limones, Murcia, y a mucha honra. Es friki por vocación y escritora por elección.

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