• Mié. Abr 17th, 2024

El amor no estaba en el aire. 20 aniversario de Love Actually

Cuando se habla de comedias románticas siempre hay un título que invocan tanto los cinéfilos como los espectadores más genéricos que van al cine una vez al mes. Esa película es Love Actually. La cual ha cumplido en estas navidades la friolera de veinte años. Un momento tan bueno como cualquier otro para preguntarnos si la obra de Richard Curtis es tan buena como algunos la recuerdan, si es ese título intocable que los amantes del cine romántico navideño defenderían hasta el último negativo.

UNA PELÍCULA TRAMPOSA

El comienzo del filme no puede ser más embaucador. La escena de los reencuentros por Navidad en el aeropuerto de Heathrow es una puñalada al corazón narrada por el mismísimo Hugh Grant que haría llorar a cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad. Y digo que es tramposa porque es una imagen que la industria audiovisual lleva empleando para sus anuncios cada vez que las calles empiezan a estar iluminadas con luces de colores. Pero no seré yo quien le quite a Richard Curtis la iniciativa de usar imágenes reales robadas en un aeropuerto de tránsito internacional.

EL AMOR NUNCA ESTUVO EN EL AIRE

¿Pero es realmente Love Actually una película de amor? Siendo honestos lo que tenemos es un (ahora) clásico relato de historias entre cruzadas que tienen de todo menos amor. Un desfile de estrellas de Hollywood que o bien ya lo eran o estaban a punto de triunfar en sus carreras. Pero amor, verdadero y sano, hay poco. La única historia que podríamos defender es la protagonizada por Liam Neeson y su hijo. La idea de que el padre que acaba de perder a su mujer ayude a su hijo con el primer amor, persecución por el aeropuerto incluida me parece de lo más tierna y sincera. Pero el resto, permíteme que lo ponga en duda.

Infidelidades, historias vacías, amor tóxico, obsesiones, obscenidades y traumas infantiles. Eso es lo que nos queda en Love Actually. Más allá de la historia de Liam Neeson y Thomas Brodie-Sangster. Y lo peor es que la tercera es la imagen referente con la que se ha quedado esta película veinte años después de su estreno. Porque claro, la historia del mejor amigo del novio que se declara a su esposa el día de Navidad con unos carteles en un vago intento de ser igual que John Cusack en Un gran amor, nos parece a todos bien.

Pero quizá el problema de Love Actually nunca fue Love Actually. Sino más bien el recuerdo que tenemos de ella y del momento en el que la vimos por primera vez. Quizá la culpa fue de nuestras versiones adolescentes desesperados por encontrar la versión del amor romántico que el cine no paraba de vendernos.

Una versión que resultó ser como la cara B de un vinilo que una vez cumplidos los 30 nos dimos cuenta que siempre estuvo rallado. Sólo que no queríamos desprendernos del disco ni del recuerdo del mercadillo de segunda mano en el que lo compramos en una tarde lluviosa de invierno. El instante en el que entró en nuestro imaginario colectivo como la gran película romántica navideña no porque lo fuese sino porque era lo que necesitábamos que fuera.

Desmontando 'Love Actually', la peor película que puedes volver a ver esta Navidad

HAY VIDA MÁS ALLÁ DE LOVE ACTUALLY

Entiendo que quien esté leyendo este artículo pensará que soy todo un Grinch de la Navidad y del amor. No, no lo soy. Al menos no del todo. Por ello si queréis embarcaros en películas románticas navideñas que no estén llenas de red flags os recomendaría títulos como The Holidays, Serendipity, About Time (también de Richard Curtis) o cualquiera de las pelis de tarde que Netflix añade a su catálogo cada invierno. Pero bueno no seré yo quien te impida volver a ver Love Actually y para que veas que no le guardo rencor a la película, os revelaré la segunda motivación de este artículo y es que van a reponer Love Actually en la gran pantalla por Navidad, puedes hacerte con tus entradas aquí.

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Alberto Oliver

Musicólogo, periodista cultural y escritor. Friki orgulloso. Hablo de cine, series, música y salud mental.

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