• Mar. May 28th, 2024

Dragonkeeper: una gran coproducción entre España y China de animación con una historia ya contada.

El cine español de animación se encuentra en un momento dulce, o eso nos transmite el director de Dragonkeeper, Salvador Simó, en nuestra entrevista: “El talento en la animación española está ahí, el problema es el apoyo institucional, levantar los presupuestos de una película de animación aquí en España es muy complicado; cada año hay una, dos o tres, como mucho”.

Y es cierto, sin embargo, ese no es el tema que nos compete en este momento. El director catalán Salvador Simó nos presenta su segundo largometraje de animación tras su éxito Buñuel en el laberinto de las tortugas, la ganadora del premio a mejor película de animación en los Premios Goya (2020) y en los 32 Premios del Cine Europeo.

Tras la marcha del proyecto de Ignacio Ferreras, Salvador toma el control del timón, de la dirección del proyecto, para tratar de contarnos una historia que nos evoque al pasado: “les propuse intentar hacer una película que recuperara la forma de contar aventuras de los años 80 y 90, aquellos Goonies, ET y todas esas historias donde lo importante fuera la aventura, el viaje emocional,… salir un poco del tipo de películas de animación que se estaban haciendo hasta ahora que son humor, humor y humor”.

La primera parte de una gran historia

La primera parte de un proyecto, que el público decidirá si se convierte en trilogía, nos narra una historia a través de Ping, la protagonista, una niña esclava en la China imperial. Los hombres, llenos de codicia y envidia por el poder de los dragones que antaño fueron sus aliados, se dedican a perseguir y encerrar a estos seres mitológicos para su beneficio propio.

El último huevo de Dragón es secuestrado por un hechicero que juró venganza por no poder detener la muerte de su madre a causa de una enfermedad. Pero Ping, la elegida sin razón alguna, decide tomar cartas en el asunto y acompañará al postrero de los dragones en un camino repleto de aprendizaje y pruebas. Como una guardiana de dragones, deberá aprender a manejar su poderoso flujo vital, el Chi.

Dragonkeeper (Guardiana de dragones) | Festival de Málaga

Evitando el humor

La intención de evitar tanto humor y sobre explicación me parece acertada, puesto que es una película que como dice Salvador, trata con respeto al público infantil: “Muchas veces las películas se sobrecargan de información porque si no el público joven no lo va a entender, y no es verdad, los niños entienden las cosas mucho mejor incluso a veces que los mayores. Esto es algo que hemos intentado hacer en esta película, pero es verdad que lo hemos tenido que pelear porque a China esto, culturalmente, no les cuadraba, aunque hemos tenido que hacer concesiones.

Esa falta de información en ciertos puntos de la historia son un completo acierto, pero en ocasiones te privaba de empatizar con ciertos personajes que se vuelven planos, sin capas de profundidad. Pasamos sin ton ni son por la anciana que acoge a Ping, por el maltratador del amo, por un ratoncito utilizado a veces como Macguffin y otras veces para transmitir una falsa ternura; así con prácticamente la mayoría de personajes con los que se cruza Ping por su camino.

Mezcla de estilos

Como intento de futuro narrador, su anterior película en 2D con insertos del documental de Las Hurdes, tierra sin pan, me fascinó completamente, por lo que mi inquietud me llevó a preguntarle sobre que matices de Buñuel en el laberinto de las tortugas veía en Dragonkeeper:

Cuando hice Buñuel fue la primera vez que hice algo de autor, el productor Manuel Cristóbal me empujó a buscar mi propia voz y mi propio lenguaje como director, que de alguna manera era lo que le estaba ocurriendo a Buñuel en la película, por lo que fue un viaje que hicimos juntos. Aprendí mucho en esa película y evidentemente estuve muy influenciado y lo estaré toda la vida. En esta película veréis cosas como los fragmentos de sueño, que tiene una parte muy Buñueliana, y algunas cosas de realización que son detalles que ya forman parte de mi manera de contar una historia.”

El uso del lenguaje

Ese lenguaje del que habla es reconocible, no es una película de animación al uso en los tiempos que corren, por mucho que sea una historia con unos patrones reconocibles se nota la intención y el cariño puesto. Por añadidura, Salvador quiso contar con parte del equipo de Buñuel en el laberinto de las tortugas, por una sencilla razón: “Era un equipo que nos entendimos muy bien, no solamente con Juan Ferro, José Manuel Jiménez el editor, Arturo Cardelús con la música, Eli Castro en el equipo de arte… gente con un talento increíble que cuando te encuentras con ellos no debes soltarlos”.

Dragonkeeper pospone su fecha de estreno — Radix

El cine de animación patrio

El cine de animación de nuestro país tiene mucho futuro, solo hace falta ver la calidad técnica que nos trae esta producción de alto presupuesto. La ilustración, el propio diseño de los personajes y los ambientes, respaldados por parte del equipo chino, denotan esa sutileza del dibujo. Al igual que el sonido, dirigido por Juan Ferro, nominado a mejor sonido en los últimos Premios Goya por Cerrar los ojos, acompaña a la historia para crear un entorno envolvente e inmersivo. No obstante, no podemos limitarnos a lo técnico, debemos mantener el nivel narrativo de entregas como Robot Dreams, y olvidarnos de los arquetipos clásicos del cine infantil, más que explotados.

Dragonkeeper: una gran coproducción entre España y China de animación con una historia ya contada.

El 19 de abril el público dictará sentencia, además, uno nunca sabe si una segunda parte puede hacer resurgir de sus cenizas a un intento de saga, como es el caso de Dune; por eso pregunte a Salvador si dirigirá la siguiente entrega: “Si me lo ofrecen yo estaría encantado, lo que consideren los productores porque es un proyecto bonito. Ahora estoy preparando mis proyectos, intentando financiar y levantar Palabras de Caramelo, la adaptación de la novela de Gonzalo Moure, una película más tipo Buñuel, de animación tradicional y para todos los públicos. Me apetecía volver a las películas de autor.”

Para ir cerrando, quiero acercar un poco al público menos habituado a conocer el mundo de la animación, por eso le pregunté la diferencia entre la animación más tradicional —2D — y la animación en 3D:

La diferencia es que una técnica es hecha dibujo a dibujo y la otra es mediante marionetas digitales dentro de un ordenador que hay que moverlas fotograma a fotograma, pero te diría que la diferencia es relativamente poca, depende la historia que cuentas. En su momento cuando apareció Pixar con Toy Story, todo el mundo pensó… Es que claro es una película en 3D… pero es la historia lo que hizo que esa película triunfara. Aunque cada historia te pide una forma de ser contada”.

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