CrossRoads de Elvira Gutiérrez es un urban fantasy tremendamente inesperado. Cuando supe de su existencia, me llamó mucho la atención la premisa junto con las imágenes promocionales. Todo ese rollito cruce de caminos, pero llevado a la vida y la muerte con una fantasía un poco más amable. Y, de inmediato, supe que necesitaba leerlo.
Pero, sorprendentemente, es una de las novelas más retratables a la realidad que he podido leer. Porque si, tiene su fantasía y sus locuras que no pasarían en la vida real. Pero, las situaciones que viven los personajes en materia de forma de ser, enseñanzas, vivencias, son nuestra realidad diaria. Y, tal vez, por eso me ha gustado tanto.
Enseñar esa crudeza que a veces, no queremos ver. Preferimos guardarla en un cajón y fingir que las cosas malas no pasan, y, sobre todo, que no nos pasarían a nosotros nunca.
SINOPSIS
Mara ha estado rota desde que Alana, su mejor amiga y el objeto de su amor no correspondido, desapareció en circunstancias inexplicables. Meses después, cuando Alana fue declarada muerta, Mara perdió más que a una amiga; perdió su rumbo. En un intento desesperado por escapar de su dolor, decide emprender el viaje por carretera que ambas soñaron alguna vez.
En medio de una tormenta, en un cruce de caminos que debería estar vacío, Mara encuentra un bar que nunca había visto antes: CrossRoads, un lugar con un letrero de neón que parpadea como una invitación al peligro. Lo que encuentra dentro no es solo un refugio del mal tiempo, sino un milagro. Alana está allí, sirviendo copas como si nada hubiese pasado. Pero el CrossRoads no es un bar cualquiera: es un espacio donde los vivos y los muertos se cruzan, donde las despedidas son inevitables y donde las respuestas tienen un precio.
A medida que Mara intenta comprender cómo es posible que Alana esté ahí, deberá enfrentarse no solo a los secretos que guarda el CrossRoads, sino también a los suyos propios. ¿Estará lista para despedirse de Alana una última vez… o luchará por cambiar su destino, aunque el precio sea su propia alma?
«A veces, hasta La Muerte necesita una cerveza. (Atte: La Muerte).»
¿QUIÉN ES EL PROTAGONISTA?
En esta historia, os haréis una pregunta que no tiene respuesta realmente, ¿Quién es el protagonista?: ¿Mara? ¿Porque vemos de su vida?; ¿Alana? A quien ni su propia mejor amiga conocía realmente; ¿Valen? ¿Un ser eterno y cansado?; ¿El bar? ¿Con sus constantes cambios, casi de humor, que pueden llevarte a cualquier sitio inimaginable? No creo que lo descubramos nunca, en esta novela, el protagonista es la historia. Una historia de un variopinto grupo que, por cosas de la vida, han coincidido en el mismo espacio-tiempo y que están tan perdidos como cualquiera de nosotros.
Siempre me gusta darles su momento a los personajes porque, para mí, siempre son casi lo más importante de la historia. Pero, como empezar a describiros a cualquiera de ellos, son muy complejos y diferentes. Y, creo, que siempre podríamos coger alguna característica de ellos y ser nosotros mismos. Están un poco rotos y sufren, pero saben ver la esperanza y confiar en que algo mejor llegará.
UNA HISTORIA CON DIFERENTES FORMAS DE AMOR
Pensaba que tendríamos una historia de amor paranormal y muchas risas. Pero, como con cualquier cavilación alrededor de esta historia, estaba muy equivocada. CrossRoads muestra diferentes tipos de amor: romántico, fraternal, obsesivo… y, para mi desgracia, el principal que seguimos, es el de Mara y Alana. Un amor, en el cual, ambas solo se refugiaron y, convirtieron en una relación tóxica que, por desgracia, y tristemente, no las hizo bien a ninguna de las dos. Quiero también, echar la culpa a los miedos, aquellos que nos hacen cobardes y no nos permiten actuar. Creedme, en esta historia, hay bastante de esto. Quiero crearos algo de hype con estas dos personitas porque siempre gusta un buen salseo. Pero, también encontramos relaciones más sanas y bonitas, aunque, no por ello perfectas.
Caminan en silencio. Sus dedos continúan entrelazados, pero una vergüenza, un miedo, que antes no conocían se ha apoderado de sus labios y los mantiene cosidos con un hilo invisible.
No es por el miedo a preguntar. Es por el miedo a obtener respuestas.
UN MUNDO INMENSO E INMERSIVO
El mundo dentro del bar de CrossRoads no puede ser más inmenso e inmersivo, proveniente de la imaginación y de todo aquello que solo podríamos soñar, es el paso hacia aquello que nos espera mas allá. Es un mini mundo maravilloso que nos hace soñar que todo es posible. Valen nos espera con nuestra bebida predilecta y mucha paciencia. Pero el resto del camino, solo podría hacerlo aquel que se tiene que ir. Acompañado de Ethan, Jo y un trio de niñas maravillosas, conforman todo un grupo que no tienen nada que ver los unos con los otros (a primera vista) pero que han formado una pequeña familia.
– ¿Ayudar?
– A los que sufren. A los corazones rotos, como el tuyo y el mío.
Y ha acabado rompiendo el suyo en el proceso.
LIGERAMENTE DESPISTADA
Tal vez, si tuviera que ponerle un pero a esta novela es por el tipo de escritura. Es en tercera persona y, aunque ayuda muchísimo, en este caso, a comprender el computo global de todo lo que pasa en todo momento. Simplemente, a veces, despistaba de la trama, pues cambias entre escenarios y entre los distintos focos principales (en este caso, los personajes) con frecuencia y a veces, de forma abrupta. Por lo que, en ocasiones, estaba perdida si no prestaba atención al 100%. Tal vez, excesos de descripción o momentos alargándose, no ayudaban. Aunque, conociendo como comenzó todo este proyecto, entiendo que tuvo que ser difícil de enfocar.
Aun así, creo que esto se debe también a que, por lo menos yo, me he acostumbrado a leer a través de los POV de los personajes. Y, tal vez, me he desacostumbrado a leer otro tipo de narrativas. Aunque, entiendo que es la mas adecuada para esta historia dada la cantidad de frentes abiertos y personajes que tenemos que comprender. Nos permite conocerlos, pero no convertirnos en ellos. O, así lo siento yo.
Siempre va a ser así. Siempre van a hacer esto, a anhelarse la una a la otra cuando no están delante y a odiarse cuando por fin se encuentran.
UNA PERSPECTIVA ÚNICA
CrossRoads es una historia que os hará ver la fantasía y la realidad desde una perspectiva nueva y única, realmente, a mi me tuvo enganchada por esa relación tan estrecha entre lo que puede venir de nuestra imaginación y nos hace feliz, hasta la dura realidad que nos golpea en el momento menos oportuno. No os voy a mentir, es una novela dura de leer en algunos momentos, no creo que os lleguéis a imaginar cuánto.
Para finalizar mi parte, tal vez, esta haya sido la reseña donde menos información os haya dado yo porque cualquier cosa, seria spoiler. Y, sin embargo, más os pueda dar la autora. Por ello, he tenido el placer de que Elvira conteste algunas de mis preguntas, no solo para vosotros sino para mí. Porque estaba muy intrigada con todo aquello que corre por la cabeza de nuestra autora.
Y, antes de que se me olvide, no podéis leer este libro sin contar con la playlist que ha creado Elvira para la ocasión. Por mi parte, me ha recordado muchas canciones que amaba en el pasado y que debería seguir escuchando, y otras, que me ha encantado descubrir. Solo os diré que descubrir CrossRoads es más fácil a través de esta lista.
ENTREVISTA A ELVIRA GUTIÉRREZ
- CrossRoads nació de un trabajo y, del primer borrador hasta la historia actual, hay un mundo de diferencia. ¿Podrías hablarnos un poquito de esto?
CrossRoads empieza en 2022 como un high concept, una frase para vender una película, un ejercicio como otro cualquiera en un máster de guion cinematográfico. Cómo gustó bastante entre mis compañeres y profesores, me entraron las ganas de seguir desarrollándolo. En aquel momento, estaba un poco atascada con mis ideas originales, y ese apoyo fue la chispa para volver a darles una oportunidad a esas notas a pie de página que se ocurrían todas las semanas y que iba apuntando por si acaso.
En ese máster, el TFM era escribir un guion para largometraje, y ya tenía una idea que desarrollar. Pero claro, entre un guion y un libro hay una diferencia brutal. Son medios distintos, y cada medio, aunque pueda o vaya a contar la misma historia, como es el caso, tiene necesidades distintas. Un guion y un libro no se escriben de la misma forma (lo que sufrí yo teniendo que reducir mis descripciones de la atmósfera del CrossRoads, por ejemplo, o de los dilemas mentales de mis personajes, que lo vivo plasmando sus neuras en palabras) ni tienen la misma extensión. En este trabajo nos teníamos que limitar a una duración muy marcada, noventa páginas para noventa minutos de película, que no es casualidad.
Luego, al desarrollar el libro, añadir tramas que hubo que recortar por falta de tiempo, más escenas y más personajes, van y salen cuatrocientas. En vez de limitarme a plasmar las acciones y las descripciones breves de cada evento he podido ahondar en el estado mental de todos los habitantes del CrossRoads, en cómo se rompen y se recomponen a cada momento, en sus relaciones y en lo que significan los unos para los otros. Creo que eso le aporta una mayor profundidad narrativa y, aunque mi lado guionista, más telegráfico, a veces se tire de los pelos cuando me enredo yo sola con una descripción que deberían ser dos líneas y acaba sobrepasando la página, mi lado escritora está satisfecho.
A mayores, está todo el proceso de pulido del propio libro. Por mi cuenta y basado en aprendizajes sucesivos, pero también a raíz del feedback recibido previo a la publicación y por parte de Miriam y Libellum a la hora de trabajar el texto juntas. Nuevas perspectivas y nuevas ideas que se han ido uniendo a mis palabras y al mundo que imaginé, y que han hecho de CrossRoads la historia que es ahora y que puedes tener en las manos en 2025.
- ¿Por qué quisiste plasmar el CrossRoads como algo mágico? Dándole ese toque esotérico y diferente.
Adoro la fantasía en todas sus formas, medios y posibilidades. He crecido con este género, desde niña, desde que mi padre decidió ponerme las primeras películas de Star Wars y mi madre introducirme en mundos maravillosos y tétricos de la mano de Pesadilla antes de Navidad. Dos de las películas de infancia de las que más recuerdos guardo y que más veces he revisitado.
Después de esas, por supuesto, vinieron muchísimas más. Tengo imágenes perdidas en la cabeza, recuerdos de películas de cuando era muy cría: El laberinto, Willow, La Princesa Prometida, La Novia Cadáver, Sleepy Hollow… Mi vida siempre ha estado estrechamente ligada al cine como espectadora y a los libros como lectora y, poco más tarde, como escritora. Soñar con hacer una película es más complejo, pero el lápiz y los folios estuvieron a mi alcance casi desde el principio.
Pero me apasionan casi todos los medios de ocio que entrañen un potencial narrativo. Y, dentro de esos medios, mis historias favoritas siempre han sido las que me llevan a un mundo fantástico. Sobre todo, si tiene esos toques inquietantes o de terror a los que no puedo dejar de darles vueltas. No es que todas mis historias traten sobre algo turbio, pero siempre hay, en mayor o menor medida, menciones a esas imágenes que surcan de vez en cuando mi cabeza. Además, creo en la fantasía como algo con dos posibles vertientes, tanto en su parte de escapismo, para alejarte de todos esos dilemas del mundo real de los que a veces necesitamos un descanso, como en su capacidad de reivindicar a través de escenarios completamente ficcionales, pero que siempre incluyen ciertas reminiscencias de la realidad. Ambas me parecen importantes y necesarias, y recurro a ambas según el día.
Con este contexto a mis espaldas, con estos intereses (porque, sin quitarle valor a la ficción más realista, lo cierto es que no me suele interesar demasiado) no podía evitar que mis ideas, mis pensamientos, mi cabeza entera, estuviera plagada de imágenes fantasiosas, imposibles y con ciertos toques de brujería algo insidiosos.
No es que quisiera plasmar CrossRoads como algo mágico, si no que nació así. Surge de una imagen real, las gasolineras y los bares que hay desperdigados por las carreteras de la A-11, pero macerada durante años en la cabeza de una soñadora que ve demasiadas películas.
Nació como un lugar que no le pertenecía por entero a este mundo, envuelto en una bruma que tiene algo de irrealidad, que puede que te lo cruces cuando estás de viaje, pero si miras por el retrovisor, es posible que no siga ahí, y creas que lo has imaginado o que te estás saltando por mucho el límite de velocidad. Nace como un sueño, como un espacio un tanto difuso, rodeado de niebla y de constelaciones imposibles, como el destello de un neón en mitad de la lluvia. Son cientos de imágenes distintas de cientos de viajes que se van hilando y fusionando, con el resultado que al final se plasma en la página.
Y luego está el hecho de que, si lo piensas, es casi una historia de zombies (okno) pero con brujería. A mí me pide magia.
- ¿Qué tal ha sido la experiencia de publicar tu novela? No solo por la editorial tan maravillosa que has conseguido *guiño guiño* sino por las puertas que te ha abierto. Vi que tanto tu como Maixa fuisteis al Celsius y creo que tuvo que ser una experiencia increíble.
Publicar con Libellum ha sido fantástico. Miriam trata a todas sus autoras y a todas sus novelas con un cariño increíble. Después de muchas frustraciones, choques contra paredes, correos jamás respondidos y un par de ofertas un tanto fraudulentas por ahí perdidas (amigas que leáis esta entrevista, revisad muy bien los contratos siempre), Libellum llegó el verano pasado a mí como una especie de soplo de aire fresco. La metáfora manida del rayo de esperanza, pero es que es verdad. Estaba muy desanimada cuando le mandé la primera propuesta editorial a Libellum, creí que no iba a funcionar y me estaba preparando ya para guardar la historia en un cajón, dedicarme a otros proyectos y, si acaso, probar suerte en un tiempo, en convocatorias de fantaterror quizá, y de pronto llegó la sorpresa: una editora que decidió creer en mí.
Trabajar con ella, con Miriam, ha sido una de las cosas más sencillas y agradables que he hecho jamás. Todos los pasos hasta la publicación, incluso los de reescritura, los que incluían pegarme cabezazos contra mis propias palabras, han sido más satisfactorios de la mano de Libellum. Desde el principio, trató CrossRoads con muchísimo respeto y muchísimo cariño, y su feedback fue en todo momento increíblemente valioso y lleno de tacto. Me sugería mejoras y rutas alternativas, y nunca desestimaba mis ideas ni mis dudas, aunque hubiera que darles otra vuelta más, siempre con muchísima empatía. Juntas, nos pusimos a trabajar en CrossRoads para que brillara. El grueso de la historia se mantuvo, pero estuvimos largos meses mano a mano, con unos resultados que considero maravillosos.
A mayores, Miriam ha sido un apoyo incondicional en todas las etapas de la publicación, a nivel de movimiento en redes, cuando he estado de los nervios antes de alguna presentación y, como bien resaltas, en búsqueda de eventos. Yo no me imaginaba (vamos, es que ni se me pasaba por la cabeza) que con un libro publicado pudiera estar firmando en la Feria del Libro de Madrid o en el Celsius, pero sucedió, todavía lo estoy procesando un poco, y son experiencias que atesoraré para siempre. Y que estoy deseando repetir, por cierto 😉
- Sé que tu personaje favorito es Valen, personalmente, creo que el mío también. Pero, ¿Cuál dirías que se asemeja a ti? Y, ¿Cuál te costó más escribir?
Creo que todos mis personajes tienen un poquito de mí. Curiosamente, Valen puede que sea el que menos, aunque compartiríamos bastantes faldas y parte del armario, no me cabe la menor duda. Ethan tiene mi cinismo y mi escepticismo y Jo mis ganas de sembrar el caos, aunque creo que yo las gestiono mejor. Me limito a darles salida a través de las historias (el noventa por ciento de mis personajes no están de acuerdo con estas declaraciones).
Sin embargo, si tuviera que escoger, Mara y Alana son las más similares a mí. Y, al mismo tiempo (y junto a Valen, pero por motivos distintos) fueron también las más complicadas. Sí, soy consciente de que son las protagonistas. Nadie dijo que escribirlas fuera fácil.
Mara tiene mi incertidumbre y, en muchos casos, mi rabia. No digo que esté enfadada todo el rato, no es el caso, pero creo que todos llevamos cierta indignación dentro, por unos motivos o por otros. Mara se mueve demasiado por ese motor, porque le da miedo enfrentarse a la tristeza que hay detrás de esa ira y está bastante perdida. La sensación de “no sé qué hacer con mi vida” que se te queda cuando sales de la carrera, esa. Mara la representa. Sigo conviviendo con esa misma incertidumbre a día de hoy, pero creo que darle una vuelta para plasmarla en estas páginas ha sido liberador. Nunca te deshaces de ella del todo, es uno de los grandes problemas de nuestra generación, pero te ayuda a convivir con ese picorcillo al fondo de la cabeza, la constante pregunta de “¿y ahora qué?”. Mara es esa pregunta hecha carne.
Alana, por otro lado, es casi una representación de las expectativas. Sobre todo de las que te impones a ti misma al respecto de cómo deberían salir las cosas, de cómo debería ir tu vida. El camino estricto que te marcas, la idea falsa del éxito contra lo que luego sucede realmente cuando creces. Es esa frustración de ver que lo que se te prometió a nivel sociocultural (estudia una carrera, consigue un buen trabajo, etcétera) luego no siempre se cumple, y te tienes que enfrentar a vidas y opciones alternativas para las que no estabas preparada, porque ni te las habías planteado. Claro que su caso es, si me apuras, un poquitín drástico de más. Pero en todas las exageraciones hay una parte de verdad.
Ambas se complementan. Son, de alguna manera, causa y consecuencia.
Y ya en términos de dificultad, y como he dicho alguna vez, está Valen. Lo adoro con toda mi alma, pero cada vez que me tenía que enfrentar a escribirlo acababa en un debate mental entre preguntarle “¿tú qué problema tienes?” y darle una sacudida o un abrazo. Pobrecito mío, necesita terapia. Mucha.
- Creo que la enseñanza final, está muy clara desde el principio. Pues vamos ahondando en muchos momentos descorazonadores. Pero, ¿Qué te ha enseñado a ti toda esta aventura?
Paciencia, sobre todo me ha enseñado que necesito trabajar la paciencia. Que escribir y, sobre todo, publicar, es un camino largo lleno de pasos a transitar. Imposibles de pasar a través de atajos (no muy fiables), y que no se puede hacer a la carrera. Unos días se lleva mejor y otros peor (con todo ese bombardeo de información y noticias constantes de Bookstagram a una a veces le entra el FOMO) pero poco a poco voy aprendiendo.
CrossRoads es una ficción. Es una novela de fantasía de la que cada uno puede sacar la lectura que considere conveniente, que le transmita o que le llegue. Pero, a mayores, para mí ha sido un viaje. En algunos casos, como al escribir, de catarsis y de disfrute (porque pocas cosas me gustan más que hacer sufrir a mis personajes favoritos… lo siento, Valen) y en otros de frustración y de tirarme de los pelos. O de nervios, ansias y euforia.
En cada tramo del camino me he encontrado con una emoción nueva, intensa, a veces desconocida y otras veces solo más potente que en otros ámbitos de mi vida. Podría decir que esta aventura me ha enseñado a lidiar con todas ellas, a conocerme un poquito mejor y a encontrar mi propio ritmo de trabajo, a reconciliarme con la idea de la espera y a aceptar la incertidumbre como un punto más del camino, y sería absolutamente verdad.
- Si pudieras regalarnos un capítulo extra, ¿Quién lo escribiría? Y, ¿Qué nos contaría? Siento que Jo tendría mucho que decir o, tal vez, las gemelas.
Cuidado, que te escribo un fanfic a raíz de esta pregunta. O una novelette.
Menos Mara, que siento que ya ha dicho todo lo que tenía que decir, por algo es la protagonista, creo que todos los personajes podrían darle una pincelada más, contarte algo nuevo. Podría escribirte una pequeña historia sobre el futuro de Alana, sobre sus primeros pasos a la derecha de Valen como futura “heredera” del CrossRoads. Me gustaría explorarla desde una perspectiva de mayor madurez, de entendimiento y de perdón. Podría hablarte del pasado de Valen, de cómo tomó, después de eones vagando por este mundo, la decisión de abrir el bar, o de Ethan, de sus primeros años en el CrossRoads, reconciliándose con la idea de la Muerte, con el estado de su hija y enamorándose poco a poco de esa criatura incomprensible que es Valen.
Jo te escribiría una guía de viajes. Podrías recorrer el mundo de sus manos, mientras hace algunos trabajitos (¿exorcismos?, ¿encantamientos?, ¿maldiciones y males de ojo?, eso ya depende de lo que le pidan) por aquí y por allá, unida casi inequívocamente al CrossRoads y a Valen, casi como una cosa del Destino. Recorrería millones de lugares, algunos que ni siquiera existen, y siempre acabaría volviendo a ese sitio que no se atreve a llamar hogar, casa, cargada de malas (o buenas) ideas.
Y de las gemelas… de las gemelas también podría hablarte de su futuro. Del momento en el que deciden cruzar las puertas del CrossRoads pero no como un tránsito al Más Allá si no, ya jóvenes adultas, dispuestas a independizarse y a descubrir lo que el mundo de los vivos guarda para ellas. Sería otro tipo de cuento, de despedidas también, de independencia e individualidad en dos criaturas que parecen iguales, de desencuentros y de saludos, y también podría escribir miles de palabras al respecto.
- ¿Qué estás haciendo actualmente? ¿Algún dato que puedas darnos de tu próxima historia?
Ahora mismo tengo varios proyectos en marcha, cada uno en un estado distinto. Tengo una novela a la que le estoy buscando casita, comedia romántica en este caso (porque a veces a una le da la neura de la romcom). Y, estoy terminando de corregir y pulir una novelette de terror/horror, a punto de pasar al segundo borrador. Espero tenerla lista para dentro de un mes o así. Lo de quedarme en un solo género como que no es lo mío.
Con estos dos proyectos, hablo de nuevo de paciencia. No sé si verán la luz, espero que sí, pero no tengo ninguna fecha concreta ni nada confirmado. Ojalá las tuviera, pero creo que he hecho las paces con que lo de publicar es un proceso largo y complejo. De todas formas, a la que sepa algo, estaré chillando por Instagram.
A mayores, estoy empezando a trabajar en un nuevo proyecto (técnicamente, en dos, pero uno de momento está en esa fase de darle vueltas a la idea en la cabeza, el otro ya ha entrado en lo que yo cariñosamente llamo preproducción) que me ilusiona muchísimo. De momento no puedo decir mucho (más que nada porque no tengo ni la escaleta, estoy en ello) pero te puedo dar unas pistas del concepto: retelling, diosas, sáficas. Y mucho girlboss.
- Lectura actual y recomendación de aquel libro que si o si, tenemos que leer, también nos valen videojuegos
Aunque casi siempre me dedico a leer ficción, ahora justo me pillas con un ensayo de cine: Damas, villanas y lolitas, de Sandra Miret. Es un ensayo ligero que analiza desde una óptica feminista los arquetipos de los referentes cinematográficos femeninos con los que crecimos la generación de los noventa/dos mil, y, de momento, me está gustando bastante. A las que os interese el cine, os recomiendo echarle un ojo.
En cuanto a libros que recomiendo sí o sí, voy a darte dos (o tres). Porque entiendo que puede que no todo el mundo sea una fanática loca del terror como yo. Para las que sí, Mariana Enríquez, cualquiera de sus libros, pero yo sigo obsesionada y pensando en Nuestra Parte de Noche, que probablemente me relea pronto. Para las que no, además de que no puedo dejar de recomendar todos los libros de Libellum (si son increíbles, ¿yo que quieres que le haga?) me quedaría o con la saga de Las Raíces del Caos de Samantha Shannon (El Priorato del Naranjo, para ubicarnos) o con el último libro de Casey McQuiston: Menú para dos. Aviso a navegantes, os va a dar hambre. Y ganas de recorrer Europa en autobús.
Y como me has dado carta blanca para videojuegos, amigas, si os apetece jugar, quién soy yo para no recomendaros dos títulos increíbles (e increíblemente famosos, pero es que no los supero) de los últimos años: Baldur’s Gate III, ese maravilloso simulador de citas inspirado en Dragones y Mazmorras (digo esto en tono de broma) si os apetece reíros y, si queréis llorar, la joya de este año que es Clair-Obscur: Expedition 33.
A mayores, para las que no sean muy jugadoras pero tengan curiosidad por los videojuegos, no puedo dejar de hablar de todos los títulos de Deconstructeam, un pequeño estudio valenciano que hace novelas visuales cortitas. Si me pongo a buscar referentes audiovisuales para CrossRoads, su juego The Red Strings Club es uno de ellos. Y también recomiendo In Stars and Time, otro juego indie, este, propiedad de insertdisc5, una desarrolladora francesa.
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