Casi una década después de uno de los episodios más trágicos de nuestra historia reciente, el 4 de septiembre llegará a los cines CRONOS, un thriller dramático dirigido por Fernando González Molina (Trilogía del Baztán; Palmeras en la nieve) y escrito por Alberto Marini (El Desconocido; La Unidad).
La película cuenta con un reparto coral liderado por Enric Auquer, Mónica López y Diana Gómez. Completan el elenco Pablo Derqui, Xavi Sáez, Joan Pedrola, Mima Riera, David Vert, José Pérez Ocaña e Israel Elejalde, entre otros.
SINOPSIS
Barcelona, 17 de agosto de 2017. En una calurosa tarde de verano, con las calles llenas de gente, un atentado lo cambia todo para siempre. Mientras el caos se apodera de la ciudad, se activa el dispositivo Cronos: un operativo policial con el objetivo de capturar a los responsables del ataque, no solo por lo que han hecho sino por lo que aún pueden hacer. Durante los días que siguen, las fuerzas de seguridad lideran una operación contrarreloj mientras la población responde unida con tres palabras: No tinc por (No tengo miedo).
Cronos se rodó durante 8 semanas en diferentes localizaciones reales de Catalunya tras más de dos años de un arduo trabajo de investigación llevada a cabo por los prestigiosos periodistas de investigación, Nacho Carretero y Arturo Lezcano.

ANATOMÍA DEL INSTANTE
Las películas con tintes biográficos o que están basadas en hechos reales siempre comparten una dificultad; la manera en la que se cuentan los hechos. Y en el caso de CRONOS opino sinceramente que han acertado de pleno en cuanto a la identidad narrativa se refiere. La película se siente como un thriller impactante, dinámico y rompedor. Como si los acontecimientos relatados fueran sólo ficción. Por desgracia no es así y aquí es donde entra el otro componente de la película: la sensibilidad. Las horas que acontecieron este acto terrorista fueron muy complicadas socialmente hablando y CRONOS refleja con absoluta fidelidad el horror, el terror, los nervios, la agresividad que impregnaron la ciudad condal.
Tenemos tres protagonistas claros que cuentan la misma historia desde tres prismas muy diferentes. Primero Enric Auquer, que intentará por todas la vías resolver lo que ha ocurrido, priorizando (aunque le cueste la vida) el cerebro por encima del corazón. Después tenemos a Diana Gómez que es la voz de los hechos, debe comunicar todo lo sucedido, es la prueba viviente de que hasta en las peores situaciones muchas veces los grandes líderes se preocupan por demostrar quien tiene la jurisdicción más grande. Y por último Mónica López, que salva su propia ciudad mientras vive su propia lucha interna. Tres perfiles muy distintos que buscan lo mismo: la verdad.
LA EMOCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS DE CÁMARA
Fernando González Molina afronta una manera de dirigir muy visceral. El color, que le da una frialdad y oscuridad a las secuencias dignas de una producción americana de mayor coste, que no nivel. Cómo está rodada, es una auténtica salvajada, el uso de la cámara en mano y los zooms. Y cómo está montada, dando espacio y protagonismo a los momentos frenéticos repletos de tensión y a otros instantes más taimados que debe tener todo buen thriller. Destaca un estilo de montaje más sucio, que es precisamente lo que transmite la película, que es muy sucia, que está rodada de forma muy callejera, y no intenta ser preciosista, al contrario. Es muy cruda. Con cortes duros, evidentes., tembleque, a favor de la cinta. Cuanto más movimiento mejor.
LO QUE DE VERDAD IMPORTA
Hay una palabra que creo que puede definir la sensación que debe sentir el espectador cuando se enfrente a esta película; incómoda. Porque CRONOS es una película incómoda que ataca directamente a la memoria y a los prejuicios del que la ve. Al final los hechos son los hechos y no se pueden cambiar. Por eso me quedo con los últimos instantes de la cinta, cuando todo se ha resuelto y hay que regresar a la vida. Es en ese momento cuando nuestros protagonistas, los personajes que conforman esta historia deciden que hacer con los prejuicios que les ha generado todo esto. ¿Debemos juzgar a todas la personas de la misma manera por lo que han hecho unas pocas? Eso es lo que de verdad importa. La parte emocional de CRONOS.

«Cronos»: rodar el horror, contar la memoria
Hay algo profundamente doloroso en CRONOS, y no es únicamente lo que cuenta, sino la forma en la que consigue hacernos recordar algo que quizá preferiríamos olvidar. Durante buena parte de la película sentimos que corremos junto a sus personajes, que compartimos sus nervios, su rabia, su desconcierto. La cámara tiembla porque la ciudad tiembla. Los cortes duelen porque aquellos días dolieron. Y el thriller funciona precisamente porque debajo de cada persecución, de cada decisión y de cada minuto que corre contra el reloj, sabemos que no estamos ante una ficción cualquiera. Estamos mirando de frente a uno de esos momentos en los que una sociedad descubre, de golpe, que todo puede cambiar en cuestión de segundos. CRONOS convierte ese miedo en cine, pero nunca se olvida de que detrás de cada cifra, cada operativo y cada titular hubo personas.
Y entonces llega el silencio. Cuando todo parece haber terminado, cuando el peligro ya no ocupa las calles y toca regresar a casa, la película lanza la pregunta que realmente importa. Porque sobrevivir al horror no significa salir indemne de él. El miedo permanece. La rabia permanece. Y también permanecen los prejuicios que construimos para intentar comprender algo que, en realidad, nunca debería haber sucedido. CRONOS no pretende decirnos qué debemos pensar; nos obliga a preguntarnos qué hacemos con aquello que hemos pensado después de vivirlo. Porque quizá el verdadero triunfo no sea atrapar al culpable, ni cerrar una investigación, ni conseguir que el reloj deje de correr. Quizá sea algo mucho más difícil: que después de conocer lo peor del ser humano, no permitamos que ese horror nos convierta en algo peor.
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