• Dom. Abr 14th, 2024

Aunque es de noche: un proceso de convivencia

Cartel Aunque es de noche

En las afueras de Madrid, encontramos el asentamiento más grande de Europa, La Cañada Real. Allí es donde sucede el cortometraje Aunque es de noche, dirigido por Guillermo García López, conocido por su Goya al Mejor Documental con Frágil equilibrio. El cortometraje se estrenó en la Sección Oficial del Festival de Cannes, revelando una historia de amistad y resistencia.

Sinopsis

La cámara se convierte en el confidente de Toni, un chico de 13 años que afronta la partida de su mejor amigo hacia Francia. En este proceso y a través de la lente, conocemos el día a día de los habitantes La Cañada, un escenario donde coexisten más de 7.000 personas margen de la sociedad, olvidadas y sin electricidad desde 2020.

Del concepto a la creación

La realización de Aunque es de noche fue un proceso de inmersión cultural y social que comenzó Guillermo García en el 2015. El cortometraje nació de un largometraje en proceso, con un casting orgánico, puerta a puerta, y talleres de cine para los niños de La Cañada, quienes ofrecieron su perspectiva única de la infancia.

El casting se transformó en un evento social del barrio, culminando descubriendo asó a Toni (Antonio Fernandez Gabarre) y Nasser (Nasser Rokni), dos jóvenes que se convertirían en los protagonistas de este relato.

Amistad de Toni y Nasser

El proceso de Aunque es de noche

Más allá de la narrativa, Guillermo García tuvo que enfrentarse a algunos dilemas éticos iniciales para representar de manera empática y con autenticidad, la convivencia real de La Cañada. La película es un acto de reivindicación, una lucha contra la estigmatización y una búsqueda por superar los clichés que han estado hartando a los habitantes. Se enfoca en el poder transformador de las imágenes, capaces de cambiar percepciones y desafiar prejuicios.

Ficción anclada en la realidad

Aunque es de noche juega con la frontera entre la realidad y el mito, combinando leyendas urbanas con el hilo de la vida cotidiana. A pesar de su naturaleza ficticia, el guion coescrito con Inbar Horesh, bebe de la realidad misma. La coautoría fue un diálogo constante, adaptándose a las cambios y aleatoriedades que sucedían durante la producción y grabación del cortometraje.

Abuela

Una Invitación a la Reflexión

Aunque es de noche es un espejo que refleja la resistencia de una juventud que reclama su lugar y infancia. Es una realidad que necesita ser vista, no solo por su calidad cinematográfica, sino por su habilidad para reflexionar sobre la naturaleza más oscura de la sociedad que merece ser vista, sentida y discutida.

Entrevista con el director Guillermo García López

Guillermo García

¿Aunque es de noche es el primer cortometraje que has dirigido?

No, tengo otros dos hechos. Ambos están circulando en festivales. Uno es del 2022, se llama Low-Tech Reality y lo rodé en Detroit. El otro se titula Las gaviotas cortan en el cielo, que se estrenó este año en la quincena de cineastas de Cannes, junto con Aunque es de noche, que ha entrado en la sección oficial. Es la primera vez que presento dos cortos allí.

¿Dónde te has formado profesionalmente?

A nivel de estudio en la universidad pública estudié comunicación audiovisual y me especialicé en cine y dirección en el Instituto Puerta Bonita. Pero luego, yo creo que la formación es más autodidacta a lo largo del tiempo. El primer trabajo que realicé fue un largometraje documental titulado El equilibrio, y lo estrené en el 2017.

¿Qué disciplina te llama más la atención, el cortometraje o el largometraje?

Creo que las películas encuentran su propio espacio, su tiempo. No hay algo que me diga… “Quiero hacer una cosa o la otra”. Incluso hablando de documental y ficción, no tengo ninguna preferencia.
Lo que sí espero es poder seguir dirigiendo y produciendo películas de cualquier género. Porque creo que tiene más relación con el lugar en el que me encuentro y cómo quiero abordar la película que quiero hacer.

¿Tienes mucha sensibilidad con tu estado emocional para transmitirlo en el cine?

Considero que todo cineasta que decide embarcarse en un proyecto debe estar conectado con lo que decide hacer, ya que le vas a dedicar mucho tiempo de trabajo. Tiene que haber una fuerte conexión emocional, por lo menos en mi caso.
También estás abierto a una subjetividad. Habrá gente a la que le parezca mejor o peor, o más claro o menos claro lo que quieres comunicar. Es importante que, desde el punto de vista de los cineastas, intentemos ser lo más honestos posible con lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo.

El cortometraje Aunque es de noche profundiza mucho en la infancia, pobreza, sueños y la cruda realidad. ¿Consideras que estos elementos definen la película?

Es un fragmento de vida en un lugar que, pese a tener un guion completamente de ficción, está directamente relacionado con un espacio, una comunidad muy específica y concreta, con nombres y apellidos. Es real.
Entonces la película bebe de ese universo, mucho. En ese universo hay personas como todas las demás, que sienten, ríen, lloran, padecen y disfrutan.
Eso sí, hay una diferencia, y es que en esta comunidad, en concreto en el sector 6 de La Cañada, donde sucede el cortometraje, llevan tres años sin suministro eléctrico. Y eso es algo a tener en cuenta porque está presente todo el rato.
La película escoge el punto de vista de la infancia para reflejar esta comunidad. Para ello, retratamos un momento en la vida de Toni, el protagonista, que se enfrenta a la partida de su mejor amigo, Nasser, y también a la pérdida de una forma de mirar, la de la infancia. Esa mirada es la que quiere capturar la peli.

Me comentas que la película sucede en un espacio real, pero, ¿cuál es la situación actual de La Cañada?

Yo me ciño en las reacciones del público de los distintos pases y en la comunidad de La Cañada. Lo que he escuchado es que las imágenes de la película retratan su realidad tal y como es. Y para mí es el mayor de los premios.
También se trata de gente que está muy harta de las representaciones, incluso dañinas, que se han hecho de ellos.
No solo refleja la realidad de su situación, sino que además nos hemos atrevido, no sin dudas iniciales, a mostrar ciertos mundos y ciertas partes de La Cañada que hasta los propios vecinos y vecinas prefieren obviar. Pero me ha gustado ver como en el estreno, han sentido que lo hemos hecho con mucho amor y mucha dignidad. Esto es premio doble.

¿Es el cortometraje con el que te has sentido más orgulloso de todos?

Sí. Estoy contento con lo que hemos hecho. No solo el resultado final, sino también durante el proceso, que ha sido determinante. Hubo muchas preocupaciones iniciales de conocer nuestra posición y como debemos representar esa realidad.
Pero luego, con la idea de convivir y no solo hacer una película, te dejas impregnar por el mundo y la vida tal cual es. Este es el cine que quiero hacer, un cine que se acerca a la vida.

¿Qué es lo que más destacarías del proceso de esta película?

En ese proceso hemos hecho muchísimas cosas, como talleres de cine con las niñas y niños que se filmaban y representaban su barrio desde su punto de vista.
Como que estoy preparando un largometraje allí, este cortometraje ha salido de este proyecto. Tanto en los procesos de casting que hemos hecho puerta a puerta, como el rodaje desde la perspectiva de los mismos habitantes de La Cañada. Convierten esta película en algo muy especial, y se ha convertido casi en un fenómeno social allí.
No olvidemos que el guion es de ficción, pero habla de una comunidad específica. Por lo que es coherente que sea interpretada por las personas que viven allí y esta dirección de los actores reales ha sido un proceso muy bonito. Creo que eso le da a las imágenes una unicidad que me interesa mucho como cineasta.

No obstante, la historia está co-guionizada con Inbar Horesh. ¿Cómo ha sido compartir este trabajo con ella?

Con Inbar trabajamos juntos desde hace tiempo y ha estado conmigo trabajando en La Cañada desde el inicio. Ella es cineasta y juntos hemos trabajado mucho la estructura, sobre todo, identificar los elementos clave. El trabajo también está en cómo el guión va cambiando a lo largo del proceso, porque bebe mucho de la realidad. Tenemos que estar siempre muy abiertos a las cosas que suceden en rodaje, que cambian positivamente el guion de repente. Por lo que Inbar está allí cuidando esa parte del guión.
Además, como tenemos el componente del teléfono móvil, son imágenes hechas por los propios protagonistas, y se convierte en algo más difíciles de controlar. Inbar ha estado alerta conmigo para reconducirlo y sacar lo mejor.
A mí me gusta mucho la idea de co-escribir, porque es un proceso de compartir y de diálogo que me parece especial y forma parte de mi forma de trabajar, no solo con la co-guionista, también con las distintas personas que trabajan en la peli, el equipo. Es un diálogo constante, ahí es donde se ve que el cine es un trabajo colectivo.

Hay una escena del cortometraje en torno a una historia fantástica que cuenta la abuela en un momento familiar de la vida de Toni y que luego la revive en la realidad, pero de una manera más agresiva. ¿De dónde surge esta idea?

Recuerdo pasar tardes muy, muy entretenidas, conviviendo con las familias de allí, donde contaban cuentos y leyendas. Además, ese momento forma parte también de mi historia familiar, de mis abuelos. Ese rato que pasaba escuchando esas historias, me recordaba cuando era pequeño, y lo disfrutaba muchísimo. De esas tardes, he utilizado algunos de los cuentos para crear el que sale en el cortometraje y que cuenta la abuela de Toni.
Me parecía bonito esta idea de registrar un material que se transmite de manera oral y que me parece muy valioso. Pero sobre todo me interesa porque estamos hablando de algo que atraviesa la película, que es esta idea de un futuro incierto.

¿Un futuro incierto?

Allí, nadie sabe cuándo va a ser realojado, no saben ni siquiera en qué proceso político se encuentran, nadie les informa. Y la leyenda trata del futuro, que ya de por sí es bastante interesante, porque normalmente suelen hablar sobre el pasado. Y si se habla del futuro, es el de una visión muy tecnológica. En cambio, la idea aquí es el de un futuro muy sencillo, pero donde hay comida, hay ríos de café, ríos de leche. Sin embargo, ellos lo viven como si se tratara de una maravilla.
Me gustaba la idea de que Toni pudiera poner en imágenes ese cuento que se transmite de una manera oral, haciendo uso de los filtros de colores de su móvil para ello. Esto también permitía que los protagonistas tuvieran estos juegos y también darles el teléfono móvil y, por tanto, darles la cámara.

¿Cuál es la imagen que has querido reflejar, dándoles el móvil a los protagonistas?

Todo parte de una imagen, que es la imagen de un niño que reclama su infancia cuando esta se escapa volando en la noche. Es ahí el momento en el que él golpea la puerta con ganas de acceder a otro mundo del cual él tiene referencias por parte de la abuela.
Es ese mundo que han descrito ellos. Cuando se enfrenta a la pérdida de su amigo que es con quien hacía las imágenes de un espacio que les pertenece a ellos dos. Su propio mundo.

¿Cómo se queda el personaje con esta situación en la que deja de ser un niño?

Es una infancia que se está rompiendo y eso no se puede obviar. Luego está el tema de los re-alojos y el caos que supone para las familias, ya que son engañadas. Además, hay mucha gente que de repente desaparece. Por lo tanto, Toni tiene esta necesidad de mantenerse en contacto con su amigo.

Con la convivencia y experiencias que recogiste en el rodaje, ¿qué aprendizaje has obtenido?

Aprendes bastante de cómo hacer este tipo de proyectos, también a poner en cuestión cuál es tu posición en todo esto como cineasta, como persona. Luego es superenriquecedor lo que te aporta la gente que conoces en general. Y yo aquí he conocido personas con las que mantengo una relación de amistad. Hay algo que siempre me conmueve, la luz y vitalidad que tiene la gente capaz, en circunstancias complejas, de levantarse y seguir luchando y ya no de una forma épica y revolucionaria, sino en el propio día a día, la cotidianidad. Yo aprendo bastante de personas así. También, al pasar mucho tiempo con Toni y Nasser he vuelto a revivir mis días de adolescente y me he divertido mucho produciendo la película con ellos.

Antes has comentado que este cortometraje surgió de un proyecto mayor, de un largometraje que estás rodando en el mismo lugar. ¿Cómo será la continuidad con estas personas ahora?

Ahora vamos a ver un proceso de casting y el trabajo sigue porque esto no es una cosa puntual. El cortometraje forma parte de una relación que yo he establecido con una comunidad a través del cine. Hay mucho trabajo de documentación en el proceso, mientras que estaba escribiendo el guión del largometraje. Es un trabajo continúo.
La intención es que este cortometraje se vea en todos los contextos posibles, incluyendo también los contextos donde se toman las decisiones que determina las condiciones de vida de la gente allí. De nuevo no olvidemos que en el sector 6, donde hay tres mil personas, de las cuales la mitad son niños y niñas, llevan tres años sin electricidad. Y esta situación no puede seguir sucediendo. Soy consciente que una película no puede cambiar las cosas. Al final, este es el trabajo más duro de todos, aprender a comunicar y que llegue el mensaje donde debe y pueda llegar.

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Maria Francesc

Estudiante de periodismo de último curso, entusiasta, curiosa y motivada. Redactora y corresponsal de Team Up! Media, escribiendo críticas y artículos de ocio y cultura desde Barcelona. Me interesa el periodismo cultural y la locución en radio.

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