• Vie. Oct 23rd, 2026

Clayface: hay monstruos que dan más miedo por dentro que por fuera

Clayface Crítica

Hace apenas unos meses hablábamos de que Supergirl, a pesar de no ser una película que catalogaríamos como un punto de inflexión en el género de los superhéroes, nos daba la sensación de que tanto DC Studios como Warner se estaban tomando las cosas con calma, con la idea de construir su universo cinematográfico a fuego lento y con unas ideas claras. Sin embargo, y asumiendo el riesgo de que estas líneas envejezcan mal en el futuro, después de ver lo conseguido por Clayface, es inevitable que nos venga a la cabeza una pregunta que tiene también una pizca de crítica: «¿Y por qué este no es el camino?».

De la mano de James Watkins (No hables con extraños, Black Mirror) y protagonizada por Tom Rhys Harries, junto a un elenco en el que destacan Naomi Ackie, Joana Ribeiro y David Dencik, nos llega el primer filme de terror de este nuevo universo y el primero también con clasificación para mayores de edad. Nuevamente, al igual que con Joker (2019), el estudio nos presenta a otro villano clásico de Batman, con la diferencia de que Clayface suele ser un enemigo secundario en las historias del Hombre Murciélago.

Sinopsis

Este relato nos presenta a Matt Hagen, un joven actor que va camino a convertirse en una de las más grandes estrellas de Hollywood. Para su desgracia, tras liarse con alguien con quien no debía, acaba cruzándose con un mafioso de mucho poder y renombre que acaba desfigurándolo hasta dejarlo prácticamente irreconocible.

Y ya saben lo que dicen: en Hollywood no eres nadie si no tienes una cara bonita, por lo que su vida se descarrila hasta el punto de quedarse sin dinero, prestigio y, sobre todo, dignidad. Esto llevará a Hagen a buscar la ayuda de la doctora Caitlyn Corr, quien le ofrece un tratamiento experimental que, como ya intuís, lo convertirá en un monstruo dispuesto a llevar el infierno allá por donde pase.

Película de Clayface

¿Quién es tu verdadero yo?

Al igual que hizo Todd Phillips con su aclamada Joker, James Watkins consigue trasladar al Clayface de los cómics a la gran pantalla de una manera excelsa. El director no solo respeta los poderes y las habilidades del personaje, sino que los aprovecha para construir un retrato psicológico y físico que evoluciona a medida que avanza la película.

A través de su transformación, Watkins explora la identidad del protagonista, su relación con su propio cuerpo, cómo se percibe a sí mismo y la manera en que sus circunstancias terminan moldeando quién es y su carácter. El resultado es un personaje complejo, cuya tragedia va más allá de convertirse en un monstruo y con el que resulta fácil identificarse y empatizar.

Eso sí, en ningún momento la cinta intenta reivindicar ni glorificar sus acciones. De hecho, deja bastante claro que fueron sus propias decisiones las que lo llevaron a convertirse en un ser irreconocible. ¿Sufrió un castigo demasiado brutal y exagerado? Quizás, pero es precisamente en este tipo de situaciones límite donde se separan los héroes de los villanos, y Hagen decidió abrazar su lado más oscuro y convertirse en esto último.

Respecto a esto, la interpretación de Tom Rhys Harries es más que estelar; consigue expresar un rango muy amplio de emociones durante todo el transcurso de la película y es capaz de entregar un papel multifacético que, irónicamente, podría ser el rol que termine consolidándolo como uno de los nombres más grandes en Hollywood.

Una oda a las películas clásicas de terror y al body horror

Aunque es bastante fiel a su contraparte de las historietas y las versiones animadas, consigue sostenerse por sí misma hasta el punto de que no necesitas saber nada sobre Clayface, DC o Batman para sumergirte en esta historia. Se trata de un filme que recupera la atmósfera y la esencia de las clásicas cintas de monstruos de los años 80 y 90.

En particular, aunque desconozco si es intencional, su estructura y los temas que aborda recuerdan a La mosca (1986), protagonizada por Jeff Goldblum, con la que comparte numerosas similitudes, en especial con respecto a la rápida y descontrolada pérdida de humanidad del protagonista junto con la eventual desaparición total de su identidad.

Por lo que es una película totalmente recomendable para ver en esta época de Halloween, seas un friki de los cómics o no.

El terror en Clayface

El largometraje también aprovecha las habilidades de Clayface para reforzar su propuesta de terror centrada en el body horror. Ver al personaje cortándose constantemente la cara, deformando su rostro hasta quedarse sin facciones e incluso cambiando de forma para parecerse a una persona completamente diferente, imitando hasta su voz, pondrá a prueba a los espectadores más sensibles.

Eso sí, da la sensación de que la película estuvo limitada en ciertos aspectos y no fue capaz de ir un poco más allá para dejar una huella más profunda en el espectador. Esto podría deberse a limitaciones presupuestarias, ya que varios reportes apuntan a que el presupuesto rondó entre los 30 y los 40 millones de dólares. No obstante, esto no es algo que la perjudique severamente.

Conclusión

Clayface demuestra que basta con un cambio de enfoque para ofrecer algo más fresco y atrevido en el, por ahora, turbulento género de los superhéroes. James Watkins construye una historia de terror que aprovecha las posibilidades del personaje para explorar la tragedia y la transformación de un hombre que, mientras pierde su rostro y su cuerpo, también acaba perdiendo su humanidad y su brújula moral.

Aunque la película podría haber ido un paso más allá en determinados aspectos para dejar una huella más profunda, su apuesta por el body horror y su capacidad para recuperar la esencia de las clásicas películas de monstruos la convierten en una propuesta que revitaliza el género y nos hace mirar con esperanza hacia el futuro de DC Studios.

Dicho esto, resulta inevitable volver a la pregunta del principio: ¿por qué no seguir este camino? Quizás DC no necesite que cada una de sus películas contribuya a construir un universo más grande, sino que se atreva a contar historias independientes, con personalidad propia y algo que decir.

Clayface, lo nuevo de DC Studios

Al fin y al cabo, Clayface demuestra que incluso uno de los villanos menos conocidos de Batman puede protagonizar una película brillante cuando el estudio se preocupa más por desarrollar su historia que por encontrar la manera de conectarla con futuros proyectos. Y quizás el futuro de DC no dependa de cuántos héroes consiga reunir, sino de cuántos de sus monstruos esté dispuesto a dejar hablar. Después de Joker y Clayface, no puedo evitar preguntarme qué villano será el próximo en tomar el relevo.

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Jesús García Val

Licenciado en Periodismo y emprendedor en el mundo de las comunicaciones, además de ser un conocedor y entendido en temas de tecnología, deportes, entretenimiento y cultura geek. En Team Up me dedico a hablar de videojuegos, siempre dispuesto a llevar mi pasión y trabajo al próximo nivel.

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