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Que se mueran los gamers: una nada sutil crítica social a la industria de los videojuegos

Que se mueran los gamers

A pesar de que la industria de los videojuegos viene registrando año a año cifras millonarias y rompiendo récords de ingresos, lo cierto es que, si le preguntas a desarrolladores y gente que trabaja en el sector, te dirán que la situación ahora mismo es muy precaria: miles de despidos registrados durante los últimos tres años, cierres de estudios y la sensación de que las compañías abusan de su posición dominante para perjudicar a sus consumidores.

Ante este panorama, que parece tan desolador para la comunidad gamer, Adrián Suárez nos presenta su primera novela: Que se mueran los gamers. Un relato de un futuro no tan lejano en el que los videojuegos son creados casi en su totalidad por inteligencias artificiales y en el que los jóvenes y desarrolladores tienen que enfrentarse a unas condiciones laborales pésimas, mientras la creatividad parece haber muerto en favor de los algoritmos, el engagement y los márgenes de beneficio.

¿Para qué sirven los videojuegos?

Esa es la pregunta con la que abre el libro y cuya respuesta intentaremos encontrar a lo largo de toda la obra. Nuestro protagonista es Guille, un joven programador que tiene la ilusión de entrar en la industria de los videojuegos y convertirse en un desarrollador que esté a la altura de nombres como Hideo Kojima, Yoko Taro o Toby Fox.

Para lograr este sueño, decide rechazar un empleo estable en una gran empresa para hacer unas prácticas mal pagadas en Moon Studios, un estudio que está a semanas de lanzar su próximo videojuego al mercado y que todavía está lejos de tenerlo listo para su salida.

Así pues, Guille experimentará de primera mano lo que es trabajar en una empresa que está al borde de la quiebra y que necesita que su juego sea un éxito para seguir existiendo. Por lo que el estrés, las horas extra y la desorganización serán el pan de cada día.

¿Obras culturales, mero producto o pérdida de tiempo?

Durante el transcurso de la novela, Guille conocerá a distintas personas que cuentan con diferentes puntos de vista acerca de los videojuegos. Está Virginia, una desarrolladora independiente que, al igual que él, los considera un medio con el que explorar temas profundos y que, gracias a su factor interactivo, permite encontrar formas únicas de contar algo.

Pero también hay gente como Marc y Cris. El primero es el productor de Moon Studios y la segunda, una desarrolladora con varios años a sus espaldas. Ambos consideran los juegos como productos diseñados tan solo para entretener y ganar dinero, por lo que, para ellos, lo importante son las métricas y las ventas.

Por otro lado, está la familia de Guille, a la que le importan poco o nada los videojuegos y que considera que Guille cometió un grave error al querer tomar ese camino. La más relevante es Catalina, su hermana mayor, quien, a pesar de todo, se preocupa por él y ambos se apoyan mutuamente en sus problemas.

La novela se encarga de presentar todos estos puntos de vista y consigue reivindicar a los videojuegos como obras que ofrecen un gran valor a la sociedad, desmintiendo ciertas ideas erróneas sobre ellos. Aunque, y este es uno de los puntos fuertes del libro, no idealiza esta profesión y ofrece una mirada objetiva acerca de los vicios y problemas que acarrea trabajar en una empresa de videojuegos.

Una escritura ágil con un ritmo entretenido

Quizás esté de más decirlo viendo el historial de libros del autor, pero, nuevamente, el libro ofrece una prosa que hace que la lectura sea muy agradable. Cuando empiezas a leer, cuesta mucho dejar de hacerlo porque Adrián Suárez consigue que su escritura no se sienta pesada en ningún momento, a pesar de que, en este caso, se toma la molestia de presentar y explicar términos que son muy comunes en la industria del videojuego, pero probablemente desconocidos para el público general, como blueprints o la frase «el juego ya se hizo gold».

También hay múltiples referencias tanto a videojuegos reconocidos como Metal Gear, Kingdom Hearts o Pokémon, como a joyas de culto como What Remains of Edith Finch, por lo que incluso puedes tomártelo como una lista de recomendaciones de Suárez. Una pequeña crítica que podemos hacer es que, en ciertos momentos, hace varias autorreferencias a sus libros o proyectos previos, lo cual puede resultar excesivo para quienes ya siguen su trayectoria. Por lo demás, el apartado literario es prácticamente impecable.

Paginas de que se mueran los gamers

Un mensaje duro de digerir, pero honesto y maduro

Lo que más hay que reconocerle a Que se mueran los gamers es que nos deja una lección que, si bien puede resultar cruel y hasta genere rabia en algunos lectores, lo cierto es que los que quieran vivir de hacer videojuegos van a vivir una experiencia llena de retos y sacrificios que pueden devenir en un fracaso.

Más que ser una forma de ganarse la vida, podría describirse a esta disciplina como una constante prueba de saber sufrir y sobrellevar los obstaculos que se atraviesan a la hora de desarrollar y publicar un videojuego, sin nunca dudar de la posibilidad de que el resultado final no sean los esperados.

El libro no te engaña ni te intenta vender un final al estilo de un cuento de Disney, es una advertencia del pronto futuro que acecha a la industria viendo cómo están yendo las cosas. A pesar de todo, Que se mueran los gamers no nos dice que dejemos de soñar, sino que nos prepara, de la misma manera que un padre aconseja a su hijo, para un camino díficil y que siempre busquemos la forma de darle una vuelta a la situación si las cosas no salen como queremos.

Porque, en algún momento, tendremos que cambiar de camino, empezar de nuevo o aceptar que aquello que buscábamos estaba en otra parte. Eso no significa que sea el final, sino que la partida todavía no ha terminado. Depende de ti si quieres hacer continue o restart.

En definitiva, una lectura obligatoria para todos los que aspiran a entrar algún día en el caótico, volátil, pero apasionante mundo del desarrollo y diseño de videojuegos. El libro ya se encuentra disponible desde el pasado 9 de septiembre, a un precio de 17,95 euros en Amazon y otras plataformas.

Recomendaciones:

Si quieres conocer más sobre Adrián Suárez o descubrir otras obras literarias relacionadas con el mundo de los videojuegos, desde Team Up! Media te ofrecemos las siguientes recomendaciones:

– De Adrián Suárez, puedes revisar nuestras reseñas de su libros Los Secretos de Shadow Moses: Más Allá de Metal Gear y Los Secretos del Reino de las Sombras: Más allá de Elden Ring

– Si quieres algo más ligero, también puedes echarle un ojo a La fakin guía para el fakin insti, de Karin Herrero

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Jesús García Val

Licenciado en Periodismo y emprendedor en el mundo de las comunicaciones, además de ser un conocedor y entendido en temas de tecnología, deportes, entretenimiento y cultura geek. En Team Up me dedico a hablar de videojuegos, siempre dispuesto a llevar mi pasión y trabajo al próximo nivel.

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