• Mié. Jul 29th, 2026

Pequeños Calvarios: cuando los dramas explotan en un tic-tac

¿Te imaginas que alguien pudiera darle cuerda a tus decisiones como si fueran un reloj para llevarte al límite? Así nace Pequeños Calvarios, la nueva película de Javier Polo que pone la vida de sus protagonistas patas arriba al ritmo de humor negro. El elenco principal de esta comedia coral surrealista está compuesto por Pablo Molinero, Andrea Duro, Rubén Bernal, Marta Belenguer, Mamen García, Arturo Valls, Enrique Arce, Vito Sanz, Berta Vázquez y Javier Coronas entre otros. Tras su preestreno en la última edición del Festival de Málaga, Pequeños Calvarios está disponible en cines desde este 24 de octubre.

Sinopsis

Carlo, un excéntrico relojero, parece tener el poder de influir en los habitantes de su ciudad, llevándolos al límite y desafiándoles a tomar el control de sus disparatados destinos. ¿Cómo reaccionará un hipocondríaco incomprendido al confrontar la noticia de su inminente muerte? ¿Podrá una chica superar la pregunta de si su relación es más una carga que una bendición? ¿Qué ocurrirá cuando una pacífica profesora de yoga se vea perturbada por la llegada de una nueva y misteriosa vecina? ¿Y si unas vacaciones soñadas se convierten en una pesadilla? ¿Estarán nuestros protagonistas preparados para superar sus pequeños calvarios?

Cinco historias diferentes con un reloj marcando el ritmo

Uno de los detalles más destacados de Pequeños Calvarios es la manera en la que está dividida. La película nos muestra una serie de cinco historias independientes unidas mediante un curioso hilo conductor, Carlo y su programa favorito de radio al que los protagonistas de las historias llaman para contar sus calvarios. Con un extraño superpoder que parece tener este peculiar relojero, cada vez que uno de los personajes llama, Carlo es capaz de manipular la vida de estos mediante las manecillas y los engranajes de los relojes que tiene que arreglar. Así pues, se nos presentan relatos tan extravagantes como los celos por un perro disecado, un hipocondriaco incomprendido, una vecina que viene a perturbar la paz y unas vacaciones arruinadas.

Pequeños Calvarios

Esta repartición ofrece al espectador ver cinco historias autoconclusivas en una misma, pero siempre unidas a la temática principal de la película, contar las miserias cotidianas y llevarlas al límite. En cuanto al orden de las historias, creo que se podrían haber distribuido de alguna manera diferente para subir el nivel de surrealismo de menos a más, ya que uno de los platos más fuertes se presenta demasiado al principio y hace que el resto pierdan ese impacto.

Un perro fantasma y un amigo incomprendido

La primera historia que se nos presenta en la película es la protagonizada por Andrea Duro, Ruben Bernal y un tercero en discordia que se convierte en el principal conflicto, un perro fantasma. Este triángulo amoroso en el que Paola se siente desplazada, me parece que es la trama más surrealista de todas las que nos presentan y a la vez la más divertida, por eso me parece que la han introducido demasiado rápido. Toda la odisea desde que se siente desplazada hasta la búsqueda del perro que ha desaparecido me ha parecido delirante pero maravillosa a la vez. Además tanto Andrea Duro como Rubén Bernal han sabido equilibrar perfectamente el drama de los personajes con la comedia de la propia situación para hacer de esta historia una de las mejores de la película.

Perro fantasma

De un perro fantasma que casi arruina una relación pasamos a un hombre hipocondríaco que acaba de ser diagnosticado con un cáncer terminal. En esta historia protagonizada por Vito Sanz, su personaje Vicent reúne a sus amigos para darles la terrible noticia, pero no reaccionan como él esperaba. Una metáfora del cuento de Pedro y el lobo con toque cómico que se convierte a mi parecer en la más dramática de todas por el tema que toca. A pesar de abordar un tema tan delicado, los actores logran una vez más mantener un equilibrio respetuoso sin sobrepasar los límites, dejando claro que el único propósito es divertir al público dentro del código de comedia negra.

Una ruidosa vecina y unas vacaciones arruinadas

La tercera historia protagonizada por Marta Belenguer nos presenta una situación que seguramente todos hemos vivido en algún momento. La paz de una mujer yogui, que le aterra perder el control y vive en una burbuja dentro de su casa, se ve perturbada por la llegada de una vecina mayor y su loro que llegan a enloquecerla. Jugando con lo que es real y con lo que parece que son sus propias paranoias, esta narrativa es sin duda de las más cercanas a lo que nos puede pasar en la vida real, lo que permite empatizar con el personaje sin descuidar el elemento estrella de la película: llevar las situaciones al extremo de manera surrealista.

Vecina loca, pequeños calvarios

De una vecina ruidosa en un edificio, pasamos a otro tipo de vecinos molestos, pero esta vez viajando en caravana a un peculiar camping donde las ruedas se convierten en las principales protagonistas. Entre idas y venidas, el misterio de las ruedas cambiantes y un complot para sacar de quicio al personaje interpretado por Enrique Arce, esta narrativa pone el broche final al pack de las cuatro historias dejando un extraño sabor de boca. En general es un relato que parte de una base muy realista que llevada al límite cumple con esa característica surrealista ya mencionada de la película, pero después de haber conocido a un perro disecado pierde impacto y quizá debería haberse presentado antes en vez de dejarla para el final.

Carlo y el trasfondo de todo

Pequeños Calvarios guarda una pequeña revelación final después de narrar sus cuatro historias principales. La película no podía terminar sin mostrar el calvario de la columna vertebral de todo esto, Carlo. Concentrado en intentar arreglar y llevar al límite la vida de los demás durante gran parte de su vida, un golpe de realidad hace que su propia vida se desmorone y se de cuenta de que la única que puede y debe arreglar es la suya propia. Acabar la película con una moraleja así creo que le da un toque interesante que invita a hacer una pequeña reflexión sobre esto y sobre el comportamiento humano ante las adversidades de la vida en general.

Una película para pasar un buen rato

Pequeños Calvarios es una película peculiar hecha para entretener y explorar los límites del ser humano cuando se enfrenta contra su peor pesadilla. Todos los actores entienden perfectamente el código de la comedia negra y lo aplican sin sobrepasar los límites de la parodia, con un equilibrio intachable entre el drama de los propios personajes y el ritmo que exige este tipo de género. Otra de las cosas que me gustaría destacar es que esta película cuenta con una estética cuidadosamente construida y llamativa que refuerza la identidad de cada personaje y de cada elemento clave. El hecho de narrar cinco relatos diferentes con un hilo conductor como el de Carlo llama la atención desde el principio y acabar con su propio relato ha sido una decisión muy inteligente.

Sobre la manera en la que está construida la película, la única pega que pondría y que ya he mencionado previamente es en el orden en el que aparecen las historias individuales. Por lo demás es una película divertida y desconcertante a la vez que incluso invita a la introspección en momentos puntuales.

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Estefania Barra

Actriz y periodista. Adicta al cine, a las series, a los libros y al café.

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