La luz que imaginamos cuenta la historia de tres mujeres que trabajan como enfermeras en la India. Cada una de ellas con sus propios problemas, que vamos descubriendo a medida que la película avanza. El amor, la espera y el trabajo son los temas que se cuentan a través de ellas y que van formando el hilo conductor de la película.
Una película que te hace ver la vida desde otra perspectiva. Que te hace ver que, aquello que sientes, también está ahí para otras personas. Y que ningún sentimiento es nuevo, porque la espera, la pena o el miedo siempre están ahí.
Desde Team Up Media pudimos hablar con Payal Kapadia, que ha escrito y dirigido la película «La luz que imaginamos». Nos cuenta sus inicios en el mundo del cine, cómo ve la industria actualmente y los obstáculos a los que se ha tenido que enfrentar en su trabajo, entre otras muchas cosas.
¿Cómo empezaste en el mundo del cine?
Cuando estaba estudiando teníamos un profesor de química muy cinéfilo. Todas nosotras íbamos al cine club porque era muy guay. Nos enseñó a Tarkovski, Herzog, … no entendíamos nada. Pero intentaba explicarnos antes. Hacía un pequeño análisis y eso creo que despertó en mí un interés cinéfilo.
¿Qué es lo que más disfrutas de hacer películas?
Disfruto de todo. Me encanta mi trabajo. Lo bueno es que cuando estás en la producción es totalmente diferente a cuando estás rodando. Cuando ruedas es como si estuvieras en una emoción y en la postproducción estás en pijama, con muchos cafés y diciendo “¿qué porras he hecho aquí? ¿por qué filmé esto?”. En cada etapa aprendes algo. Y me parece genial.
¿Qué películas dirías que son más importantes para ti o cuáles te han marcado?
Creo que Lazzaro feliz, de Alice Rohrwacher.
¿Cuál es tu principal inspiración a la hora de crear historias?
Creo que la vida es bastante más interesante que las películas.
¿Y cómo eliges qué películas quieres hacer?
No escoges realmente el tema. Es un instinto. Es como un “quiero hacer esto”. Intentas hacer otra cosa pero siempre vuelves a tu primer pensamiento.
Al comienzo de la película All we imagine as light se dice “la vida es así y más te vale habituarte a la inestabilidad”. Siguiendo esa línea quería preguntarte ¿a qué inestabilidades o qué obstáculos has tenido tú que hacer frente como mujer cineasta en el cine?
Creo que para mí el género no es el problema principal. Creo que el problema principal es ser cineasta independiente. Lo pasas fatal simplemente por ser independiente.
Creo que en India tener una película con tantos personajes femeninos y tan pocos masculinos digamos que es algo que no ocurre muy a menudo. No lo llamaría un reto o una dificultad, pero no se hace bastante. Es algo que me molesta mucho. Tú haces una película sobre hombres y dicen “ah bueno, está bien”. Entonces haces una película con mujeres y te dicen “no, es que es una película feminista”. No, perdóname, es mi vida. No es un manifiesto feminista. Cuando hay un montón de tíos haciendo algo no estamos hablando de si es o no un manifiesto.

¿Qué dirías que es lo que más te costó de esta película?
Había muchísimas cosas muy difíciles, muchos retos. Con la financiación, por ejemplo, tardamos muchísimo. Tuvimos que poco a poco conseguir financiación en Europa. Para mí en India la mayor dificultad es la distribución. La distribución es una pesadilla. No sabéis la suerte que tenéis de tener cines así, como Golem, Renoir, Embajadores, …
En esta película retratas muy bien la soledad gracias a uno de los personajes, que espera permanentemente a su marido que está lejos sin dejar de mantener la esperanza de que vuelva. Y creo que la escena de la protagonista abrazando la máquina de hacer arroz es muy potente. Quería preguntarte ¿cuál es la escena más importante para ti o la que más disfrutaste de la película?
Me gusta la escena donde ella limpia al hombre, al ahogado. Me ponía muy nerviosa, porque es muy diferente del resto de la película. Pero quería ver si podía llegar allí orgánicamente. Fue muy bonito para mí trabajar con todos los elementos cinematográficos. El maquillaje, la luz, la iluminación, también la puesta en escena, la interpretación, … Lo pensé muchísimo. Pero es algo que disfruté profundamente.
¿Y qué ha significado para ti hacer una película como “La luz que imaginamos”?
Creo que todo. Porque he trabajado tantos años sobre esta película… Todo. Empecé a escribir el guion hace ocho años. Lo dejé la lado, volví, … Para mí simplemente haberla hecho es como… guau.
¿Y cuál es el mayor desafío que has tenido que enfrentar en un rodaje en general?
Con cada película es un reto diferente. En mi película anterior rodamos muchas manifestaciones. Era un documental, era muy diferente. En este caso, rodar en Bombay es carísimo. Es una ciudad cara para el cine. Entonces, rodamos sin autorización, sin permiso. Escondíamos la cámara en el coche o usábamos una cámara muy muy pequeña y esperábamos que ningún policía nos viese. O sea que cada rodaje es un nuevo reto. Una película es como una persona, tienes que hacerte su amiga.
¿Y cuál es el mensaje principal, o qué te gustaría que la gente que ve tus películas y documentales se llevara?
Bueno, yo creo que todo lo que hago es acerca de la amistad, la comunidad. Cuando escogemos a nuestra familia. Entonces, puedes ir más allá de muchos prejuicios. Yo tengo una relación un poco rara con lo que es la familia. Entonces, me parece que las familias pueden ser muy problemáticas y no entenderte. Pero tus amigos son la familia que tú has escogido, a los que has seleccionado. Digamos que los amigos son amigos, entonces la sensación de identidad la puedes superar con ellos.
¿Y cómo ves actualmente la industria del cine?
En general creo que cada vez más el cine independiente tiene más dificultades a la hora de financiarse e incluso de distribuirse. Creo que cualquier país debería tener una especie de cine estatal o subsidio para la distribución, sobre todo. Si se apoya a museos y los museos son estatales, ¿por qué no apoyar también de la misma forma el cine independiente?
¿Y respecto a la representación femenina y de la mujer en la películas, cómo lo ves?
Creo que hay cada vez más. Pero creo que es más importante aún que en los festivales, dentro de ellos, hay más mujeres. Ya no solo participan, sino que deciden. Hay más mujeres y más gente de otras razas en los comités de elección, lo que permite que también entren más películas diferentes en los festivales.

¿Y respecto al futuro, qué tipo de historias te gustaría seguir contando?
Quiero hacer más películas acerca de la amistad. Y también de la vida en la ciudad. Porque creo que esta ofrece más posibilidades a las mujeres, sobre todo en mi país, donde el campo no ayuda a las mujeres realmente, mientras que una gran ciudad le permite ser mucho más libre.
Y para terminar, ¿qué consejo le darías a alguien que está empezando y quiere dirigir o escribir?
Creo que la realización es como un maratón. No te lances a la carrera, porque te va a llevar muchos años llegar al final. Los cineastas jóvenes tengo la impresión de que se aburren muy pronto. Se aburren de un proyecto y lo dejan de lado. Piensa que es un maratón: hay que tomarlo con calma y tener mucha paciencia.
¿Quieres añadir algo que consideres importante?
Incluso aunque la película esté basada en India, en Bombay, me parece un tema universal. Estoy segura que muchas mujeres jóvenes encontrarán algo en la película en lo que se verán reflejadas o con lo que sentirán empatía.
La película «La luz que imaginamos» se estrenará en España el próximo 1 de enero.
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