Después de 5 años intentando sacar adelante este proyecto, por fin pudimos conocer la historia de Claudia —Ángela Molina— y Flavio —Alfredo Castro—. Una pareja que ha decidido quitarse la vida, pues Claudia no quiere que su enfermedad termine de estropear su cuerpo y Flavio, quien no se ha separado de ella en los últimos cuarenta años de vida, sabe que no podrá continuarla sin ella.
Ambos deciden iniciar este viaje a Suiza, que con ayuda de una asociación podrán tener una muerte voluntaria asistida. Violeta —Mònica Almirall— su hija, comienza a mediar la situación de forma involuntaria, intentando mostrarles todo aquello que dejarán atrás.
Un interesante trabajo de introspección
En este nuevo largometraje, Carlos Marqués-Marcet hace en “Polvo Serán” un interesante trabajo de introspección sobre la muerte, el amor y la vida misma. Pero no de una forma convencional. Marqués-Marcet, tiene una búsqueda a través de la música, las coreografías y las interpretaciones, intentando generar sensaciones en el público.
La película aborda la muerte como tema recurrente, una preocupación universal que en algún momento de la vida nos toca a todos. En esta historia, la vemos a través de los ojos de Claudia y Flavio, lo que genera en el espectador una mezcla de incertidumbre, reflexión y, curiosamente, paz.
La narrativa mantiene la autenticidad y coherencia de sus personajes de principio a fin, permitiendo una conexión genuina con sus dilemas y emociones. Por su parte, Carlos Marqués-Marcet realiza un gran trabajo con los hijos de Claudia y Flavio, interpretados por Mònica Almirall, Patrícia Bargalló y Alván Prado. Ellos cumplen un rol fundamental en las decisiones de los protagonistas, enriqueciendo la trama y añadiendo una capa emocional que intensifica el impacto de cada elección.

Los personajes
Esta es una película que apela por sus personajes. Desde la primera secuencia, nos genera emociones encontradas y una increíble interpretación por parte de Ángela Molina, la cual se mantiene de principio a fin y nos demuestra lo increíble y comprometida que está dentro del proyecto, cantando, bailando y logrando comunicar con tan solo su mirada lo que realmente está sintiendo Claudia y el porqué de sus decisiones.
También, sin olvidar el maravilloso trabajo de Alfredo Castro, generando una inocencia y empatía cada vez que aparece en pantalla. Es maravilloso poder ver actores mayores, haciendo este tipo de historias en donde, creo yo, hay un reto mayor interpretativo, pues este viaje que generan los personajes, nos crea muchas emociones como espectador y me imagino que como actor, debe ser aún mayor.
Hablar de la muerte
Algo que me parece curioso, es que este año hemos tenido dos películas españolas hablando sobre el tema de la muerte de una forma muy específica.
Siendo “La habitación de al lado” de Almodóvar una de ellas, pero en lo personal, me gusta el riesgo que toma Carlos Marqués-Marcet en “Polvo Serán” haciéndonos partícipes de un espectáculo visual, pues el mayor atractivo dentro de este proyecto cinematográfico son los momentos oníricos musicales.
Me parece que han logrado un trabajo magnífico: Carlos Marqués-Marcet —Director—, María Arnal —Compositora—, Laia Ateca —Directora de Arte—, Pau Aulí —Diseño de vestuario— y Marcos Morau —Coreografía— Este equipo ha creado una armonía artística única que envuelve al espectador en una atmósfera minimalista cargada de emotividad, evocando constantemente la inquietud y el respeto hacia la muerte.

El trabajo de arte
Desde las voces y los tambores, que generan la sensación de “marcha fúnebre”. La dirección de arte y sus referencias visuales sobre la muerte muy presentes. El diseño de vestuario, cuidadosamente elaborado y perfectamente integrado, enriquece la estética y permite que, al unirse con las coreografías, cada elemento en pantalla genere emociones profundas y complejas en el espectador.
Yo como gran consumidor y fanático de los musicales, agradezco mucho esas decisiones creativas arriesgadas que toman al contar esta historia. Nos pone al personaje de Claudia en momentos sumamente vulnerables, con una música muy característica alrededor de la historia, que en cada momento que suena, estuve esperando ver el maravilloso deleite visual que crearon desde el primer segundo que inicia la película.
La fotografía
El trabajo de dirección de fotografía, a cargo de Gabriel Sandru, destaca de forma especial por la naturalidad con la que retrata los rostros, mostrando las arrugas e imperfecciones de los personajes, y jugando con la luz de manera especial. Esta elección visual aporta una autenticidad única y una belleza conmovedora a la narrativa. Sin embargo, el ritmo de la película tiene altibajos, tras los momentos musicales y oníricos, la energía decae, y en ocasiones le cuesta retomar el impulso.
Cómo reflexión, aunque la película explora constantemente la muerte, al final me ha dejado con una sensación de aprecio por la vida, invitándonos a disfrutarla, conocerla y agradecerla. Polvo serán, se estrena este 15 de noviembre de 2024 en cines.
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