El 31 de octubre llegó a la gran pantalla Anora, la nueva película de Sean Baker con la que ha conseguido la Palma de Oro en el festival de Cannes. Protagonizada por Mikey Madison y Mark Eydelshteyn, la película se adentra en el mundo de las trabajadoras del sexo para narrar un anti-cuento de hadas en el que la diferencia de las clases sociales y el sexo explícito están a la orden del día.
Sinopsis
Anora, una joven trabajadora sexual que trabaja en un club de Brooklyn como bailarina erótica, tiene la oportunidad de convertirse en una cenicienta moderna cuando aparece en su vida Iván Zajarov, el hijo de un oligarca ruso. Entre una vorágine de sexo, fiesta y desenfreno ambos deciden casarse de forma compulsiva, pero su cuento de hadas se ve truncado cuando la noticia llega a Rusia. Cuando los padres de Iván se enteran de este casamiento viajan a Nueva York con la intención de anular ese matrimonio, arruinando la historia de amor de ambos y mostrando la cruda realidad que hay detrás.
Una mezcla entre Pretty Woman y La Cenicienta con un final no tan feliz
Lo primero que pensé al inicio de la película fue en la gran similitud que tiene la trama principal con Pretty Woman, al menos en la primera parte. Chica prostituta conoce a un cliente millonario, parece que se enamoran, la colma de grandes lujos y se convierte en su príncipe azul al más puro estilo de La Cenicienta.

Pero aunque parezca una historia más en la que un héroe salvador aparece para sacar de su desgracia a la mujer desdichada y que estamos ante una comedia romántica más al uso, durante el transcurso de la película descubrimos que realmente estamos ante un drama donde los antagonistas ganan la partida.
El sexo, tercer protagonista de la película
Anora cuenta la historia de una trabajadora sexual, por lo que es imposible obviar que el sexo está presente durante gran parte de la película. Creo que algunas de estas escenas eran innecesarias y mero relleno para un filme que ya es bastante largo de por sí. A pesar de que son bastante explícitas, es cierto que no llegan a ser especialmente escandalosas, por lo que son aptas hasta para el público adulto más sensible.

No es la primera vez que Sean Baker convierte el sexo en protagonista de sus películas. El cineasta estadounidense es experto en relatar este tipo de historias y sabe cómo hacerlo. Ya lo hizo antes con Starlet, que planteaba la amistad entre una actriz porno, con Tangerine, que fue rodada con un iPhone y narraba la historia de una trabajadora sexual transgénero, con The Florida Project, donde la protagonista era una madre soltera que ejercía la prostitución para pagar el alquiler y con Red Rocket, donde contaba la dura vida de un actor porno en su peor momento.
Ni fueron felices ni comieron perdices
Tal y como he mencionado en los párrafos anteriores, Anora no es una historia de amor con final feliz, sino todo lo contrario. Llega un momento de la película en el que se rompe el ensueño y la dura realidad golpea a los protagonistas. A pesar de no tener un final feliz me gustó porque es un final realista que muestra la cara real de los personajes y hace crítica a la diferencia de clases sociales donde tener dinero significa tener el poder.

Lo que sí me hubiera gustado ver más es la relación entre Iván y su familia y algún tipo de revelación por su parte. Durante el transcurso de la película se nos da a entender que la familia Zajarov es la típica familia poderosa donde el hijo joven es la oveja descarriada que se mete siempre en líos porque quiere vivir la vida y no ser como sus padres. En la película nos enseñan pinceladas de esta relación pero no llegan a profundizarlas, lo que hace que el trasfondo de estos personajes se quede un poco cojo.
Conclusión
Anora es una película entretenida que hace crítica a la diferencia de clases sociales. Empieza siendo una comedia romántica que acaba de manera dramática pero sin dejar a un lado los puntos cómicos del principio. En cuanto a extensión me ha parecido demasiado larga para lo que cuenta, ya que dura más de dos horas y hay escenas que se podrían haber acortado o eliminado, puesto que no aportaban demasiado a la trama y la ralentizaban. Aunque no sea de las mejores películas que he visto en mi vida, algunos de los puntos cómicos me han hecho reír a carcajadas y el final me ha parecido de lo más acertado.
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