El pasado 22 de febrero, Netflix estrenó el live action de Avatar: la leyenda de Aang, esta vez en formato serie de 8 capítulos. Parece que Netflix ha preferido evitar errores ya cometidos anteriormente con esta saga de ficción creada por Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko.
Para los que somos fans de la serie de animación de Nikelodeon y de los cómics de Avatar: la leyenda de Aang, la palabra live action nos da pánico. Y es que ya salimos escaldados tras la bochornosa película Airbender, el último guerrero, de M. Night Shyamalan, y protagonizada por Noah Ringer y Dev Patel (al que pudimos ver como protagonista en Slumdog millionaire de Danny Boyle, ganadora de 8 Óscars, 4 Globos de Oro y 7 Baftas en 2008).
Es por ello que Netflix ha decidido correr un riesgo, a sabiendas del gran éxito que han tenido las series de animación de Avatar, tanto la primera con Aang como la segunda con Korra. ¿Lo habrán conseguido o será un nuevo fracaso que aumente la vergüenza de los fans? ¿Merecerá la pena?
Sinopsis de Avatar: La leyenda de Aang
Agua, tierra, aire, fuego. En un mundo dividido en cuatro naciones, existen algunas personas capaces de manejar uno de los 4 elementos. Pero cuando el Avatar, el único capaz de controlar todos los elementos, desaparece, la nación del Fuego comienza una guerra para controlar todo el territorio y hacerse dueños del mundo. Katara (Kiawentiio Tarbell) y Sokka (Ian Ousley), dos hermanos de la nación del Agua, encuentran al avatar en Aang (Gordon Cormier), un niño de 11 años, encerrado en un iceberg. Aang deberá aprender a controlar todos los elementos en poco tiempo mientras Zuko (Dallas Liu), príncipe de la nación del Fuego, no deja de perseguirlos. ¿Será capaz de enfrentarse a una nación entera y traer el equilibrio al mundo?
¿Merece la pena el live action?
Sí, y mucho. Por suerte, Netflix rompió la maldición de los live action con One Piece. Y no ha sido de otro modo con La leyenda de Aang. Los efectos especiales están cuidados con mimo, así como la caracterización de personajes, escenarios y vestuario. Netflix está poniendo empeño en tratar de ser lo más fieles posible a la animación.
Volvemos a sentir ese nosequé en el estómago al ver el control de los elementos, el talento y rápido progreso de Katara con el control del agua, las ganas de luchar de Sokka, la frustración del príncipe Zuko o el descubrimiento de un nuevo mundo por Aang. Con cada capítulo te ves más inmerso en la ficción, y cuando termina sólo quieres ver el siguiente.
La caracterización de las criaturas del Mundo de los Espíritus es increíble. No me esperaba un nivel tan alto de paralelismo con la serie de animación. Han logrado captar el ambiente tétrico del lado oscuro de las criaturas, tanto que en ocasiones llegan a ser perturbadoras. No podemos olvidar el reflejo del valor de la amistad, así como las enseñanzas filosóficas. Esta serie nos trajo un trocito de la cultura asiática y el live action no deja pasar la oportunidad de ello.
Mayor seriedad en los personajes
De algún modo se siente que para el live action han querido aumentar la seriedad de la trama. Han recortado las bromas de Sokka y le han dado un mayor protagonismo, apartándolo de ser el alivio cómico que veíamos en la serie de animación. Aquí no es un el bonachón tontorrón, es un guerrero dispuesto a luchar por la nación del Agua y a proteger a sus amigos.
Del mismo modo, las batallas son serias y vívidas, la gente sufre y muere y eso deja huella en los protagonistas. La nación del Fuego es vil y cruel, y está gobernada por Ozai (Daniel Dae Kim) con puño de hierro. Si tienen que mostrar en cámara cómo calcinan a una persona sin piedad, lo muestran. Grandes expectativas se esperan para Azula (Elizabeth Yu) como antagonista, quien ya comienza a mostrar rasgos de su personalidad maníaca.
Especial cariño sentimos por personajes como el tío Iroh (Paul Sun-Hyung Lee), Suki (Maria Zhang) o Bumi (Utkarsh Ambudkar), cuyas actuaciones no te dejarán indiferente, y seguro que tienen mucho más que ofrecer. Y no os preocupéis, el vendedor de repollos (James Sie) aparece en varios capítulos, y se lo hacen pasar tan mal como en la animación.
Kiawentiio como Katara
Las críticas que ha recibido Kiawentiio sobre su falta de carácter, en mi opinión, carecen de sentido. Sólo hay que recordar que, en la serie de animación, Katara va teniendo un cambio progresivo en su personalidad. Su confianza va creciendo a medida que tiene un mayor control de su poder, y parece ser que es lo mismo que quieren reflejar en el live action. Sólo hay que ver la confianza que ya toma cuando lucha contra el maestro Pakku en el penúltimo capítulo, o lo fuerte que ya es cuando se enfrenta a Zuko al final de la temporada.
Tiempo al tiempo, recordamos una Katara fuerte porque es la sensación que nos deja al terminar, pero esto es sólo el principio. Es una serie que se cuece a fuego lento, y debemos tener paciencia para que se forme el arco de cada personaje.
El futuro de Avatar: La leyenda de Aang
¿Habrá segunda temporada? Sí, y tercera. Netflix ha dado luz verde a comenzar la continuación, pero aún no existen fechas. La serie de animación de Aang tiene 3 temporadas, y el live action está teniendo buena acogida por los fans, así que lo más lógico es continuar. Quién sabe, quizá en un futuro podamos ver la caracterización de la avatar Korra y sus aventuras junto a Bolin, Mako y Asami.
A pesar de no saber cuándo se estrenará, sí que sabemos que el reparto actoral será el mismo. Además, a las jóvenes estrellas se les unirán nuevos personajes que ampliarán la trama (seamos sinceros, todos tenemos ganas de ver a Toph en acción). Esperamos con ansias la nueva temporada y deseamos que todo salga bien para poder tener el live action que esta historia se merece.
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