Sandra Miret revisa el imaginario con el que crecimos y cómo este ha dado forma a nuestra visión del mundo. Con un enfoque fresco y una mirada incisiva, nos invita a preguntarnos:
Villanas, madres, vírgenes o damiselas en apuros. ¿Las mujeres no podemos ser nada más? El cine y la televisión, históricamente dominados por hombres, se han basado en la mirada masculina que ha invisibilizado a las mujeres y ha impedido la diversidad. Mujeres con distintos cuerpos, racializadas, lesbianas, trans. En su lugar han quedado limitadas a arquetipos o percibidas como un accesorio en la ficción perpetuando una visión muy restrictiva e irreal de cómo somos.
¿Quiénes han contado las historias en pantalla? ¿Qué violencias hemos normalizado en el cine? ¿Cuál es la presencia e importancia de las mujeres detrás de cámaras? ¿Cómo está cambiando la ficción en la actualidad?
¿Es la pantalla nuestro reflejo, o somos nosotros reflejo de lo que vemos en ella?
¿Qué encontrarás en este libro?
Cuatro partes que analizan y desmontan la representación de las mujeres en películas y series, delante y detrás de la cámara.Un enfoque fresco, una crítica feminista sobre la importancia que tiene el modo en que nos vemos representadas y cómo influye en nuestra percepción de nosotras mismas. Un texto divulgativo, profundo y plagado de contenido sobre las películas y series más relevantes de las últimas décadas: ideal para aprender y reflexionar sobre lo que vemos en la pantalla de forma amena y sencilla
¿Qué fue primero el cine imitando a la vida o la vida imitando al cine?
Estamos ante el acertijo del huevo y la gallina pero llevado al séptimo arte. Con su libro «Damas, villanas y lolitas», su autora, Sandra Miret reflexiona en torno a la historia del cine fijando la mirada en temáticas que van desde los cuentos de hadas (y su visión distorsionada con la que crecimos) hasta otros aspectos más genéricos como los arquetipos, la violencia sexual, el amor romántico…
Lo que tenemos entre las manos es un ensayo reflexivo, necesario, crudo y veraz que provocará que el lector se cuestione o como mínimo que se haga preguntas sobre los preceptos cinematográficos con los que ha crecido y como estos han influido en su vida adulta. Los temas que aborda Sandra en este libro tendrán el mismo efecto de ruptura de cristal en muchos de vosotros. Y no es algo precisamente malo. Es simplemente una circunstancia por la que hay que pasar, como cuando te das cuenta que cierta serie protagonizada por un tal Ted Mosby es un catálogo de red flags que en su día no vimos.
Una lectura ligera y didáctica
A pesar de superar las doscientas páginas, el libro de Sandra Miret es una lectura ligera y didáctica. No sólo ofrece interesantes y profundas reflexiones sino que además relata conceptos, hechos y verdades sobre el cine que siempre estuvieron ahí y que te harán hacerte muchas preguntas.
También he de decir que la lectura de «Damas, villanas y lolitas» no tiene por qué ser precisamente lineal. Puedes mirar el índice y leer el capítulo que quieras, ir saltando de uno a otro. Convirtiéndolo así en un libro de cabecera, de mesita de noche. En esa lectura de la estantería a la que siempre puedes volver.
Una pequeña «advertencia»
Nada más empezar el libro, su autora hace una declaración que es más importante de lo que parece. Este ejemplar, en contadas ocasiones, puede resultar incómodo y amargo. Pero habla de la realidad. De una mirada sesgada, con perspectiva de género y centrada en las mujeres sin buscar demonizar nada. Así que si te vas a sentir ofendido por darte golpes con una realidad que hasta ahora viviste edulcorada y alterada, este no es tu libro.
Sobre la autora
Sandra Miret (Barcelona 1996) es analista fílmica feminista, divulgadora cultural y, por encima de todo, amante de la literatura y del séptimo arte. Licenciada en Arte Dramático y Artes Escénicas con un Máster en Género y Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona y un Máster en Edición y Gestión Editorial por la Universidad Internacional de Valencia.
A través de las redes sociales, lleva desde 2017 divulgando y analizando con una mirada crítica y cercana sobre contenidos audiovisuales, literarios y otros productos culturales, poniendo el foco en cuál es la representación de las mujeres y cuál es nuestra responsabilidad como espectadores y consumidores de cultura. Su trabajo en las redes le ha brindado la oportunidad de impartir ponencias, charlas y talleres sobre la perspectiva de género en el cine.

LA ENTREVISTA
–Team Up: Lo primero, leí el libro en una mañana, es súper ligero.
-Sandra Miret: Pues muchas gracias, para mí eso era importante. No me quería tirar tampoco mucho a lo académico, porque al final los académicos no van a leer mi libro. Quien va a leer mi libro es gente más de calle, entiéndeme. Mi madre, mi tía… También la gente que más me interesa que lea el libro. Entonces era un poco cómo encuentro una forma de comunicar que sea académica, pero a la vez no. Me viene increíble que me digas esto porque no ha salido (en el momento de hacer esta entrevista) así que no sé qué tal va a ser.
–Team Up: ¿Cuál es el origen de este libro?
-Sandra Miret: Pues el origen de lo que es el libro viene de un trabajo de final de máster que hice en 2022, que además fue también como súper rápido porque me cambiaron de tutora. O sea, no fue ni premeditado ni nada. Necesitaba trabajar un tema fácil, rápido y que supiera. Dije cine, mujeres e infancia. Y me puse a trabajar y me encantó, a mi tutora le gustó muchísimo y bueno, lo presenté, me dieron una muy buena nota y me dijeron te lo queremos publicar. Y dije no, no es publicable.
No sé, quizá ahí también entran muchísimas cosas, como el Síndrome del Impostor. Sí que es verdad que como trabajo de final de máster pues podía considerar que estaba bien, pero pensaba que le faltaba trabajo. Para mí había sido un poco hacer el trabajo, sacar notaza y lo dejé como en un cajón pero con la idea de querer darle una vuelta. Sobre todo en el TFM me centraba en cómo la ficción, sobre todo el cine, nos afecta en la infancia.
¿Y cómo te afecta…?
Cómo te va afectando lo que ves de pequeño a cuando eres mayor o cómo lo que nos enseñaban las princesas Disney se siguen repitiendo en sus remakes. Era como un poco esta mirada de qué había antes, qué hay ahora, cómo nos afectó y todo esto. Entonces lo dejé ahí, en un cajón. Como me he dedicado al feminismo desde 2017, pues es algo a lo que siempre he estado dando muchísimas vueltas.
Al ser actriz desde muy jovencita era para mí como feminismo, cine, ser actriz y estaba siempre todo mezclado. Entonces, claro, cuando me contactaron para escribir el libro pensé que el único libro que a mí me apetecía escribir era recoger el TFM y llevarlo más allá. No centrarme solo en princesas Disney y en los remakes, pero sí recoger otra vez qué vemos de pequeños, cómo nos afecta lo que vemos y por qué.
Un poco el que somos quienes somos por lo que hemos visto y qué hemos visto. También hacer una reflexión de cómo está el cine ahora.
–Team Up: Además, hay un montón de puntos que quiero resaltar. Primero hablas del cine como tu casa o como tu refugio, que eso me parece súper sanador, así que ¿cómo llegas hasta el punto de considerarlo así?
-Sandra Miret: Pues siendo hija única y estando muy sola (risas), sé que suena dramático. Me encanta estar sola y me encanta la soledad siempre que esté bien gestionada. Pero sí, el cine ha sido mi pasión. Es súper romántico y súper cursi, pero es mi hermano, mi amigo, mi todo. Al ser hija única, tener padres separados y mi madre, que trabajaba hasta muy tarde, pues yo después del cole veía pelis y series.
Podía estudiar con mi canguro y hacer los deberes, pero es que las series era el lugar donde yo me metía. Y bueno, luego hay cosas que te pasan en el cole y en la vida, pues la única forma de desconectar de esas vivencias era ponerme una peli. También el cine fue un refugio para mí porque tengo tanatofobia. Le tengo un pánico horrible a todo lo que tenga que ver con la muerte. Entonces mi lugar de confort cuando me daban ataques de pánico de pequeña eran las pelis.
–Team Up: ¿Pero qué ocurría por ejemplo cuando veías El Rey León?
-Sandra Miret: Me tranquilizaba mucho el hecho de que bueno, Mufasa muere pero sigue estando. Al final las películas me hacían ir a otro lugar, que es lo mágico del cine.
–Team Up: Hablas también mucho de arquetipos y patrones, ¿crees que es algo contra lo que se puede luchar en un futuro cercano? Que vayamos cada vez más fuera de los arquetipos y de los patrones.
-Sandra Miret: No sé si es imposible. Tampoco creo que huir de los arquetipos sea algo que tengamos que hacer. O sea, yo creo que al final es muy interesante ver de qué arquetipos venimos y creo que realmente no es algo malo. Lo interesante ahora es darle una vuelta a los arquetipos.
Creo que no es malo tener un Romeo y Julieta y seguir explotando la idea de Romeo y Julieta, sino quizá darle una vuelta. ¿Cómo es Julieta? ¿Por qué se mata a Julieta? Es que los arquetipos, ya te digo, no son malos. El problema para mí de los arquetipos, por ejemplo femeninos que trato en el libro, es que hemos sido reducidas a unos cuantos y la gran mayoría malos, y se repetían una y otra vez lo mismo. Si solamente tengo un par de villanas muy concretas, son dos, pero si tengo 250 pues joder, dejad de ponerme siempre así. Creo que el problema de los arquetipos es la poca cantidad y la repetición constante.
–Team Up: Yo soy fan del cine como espejo, ¿en qué medida la sociedad imita al cine o viceversa?
-Sandra Miret: Es mi gran debate de la vida (risas) como si fue antes el huevo o la gallina. No lo sé. A ver. Supongo que técnicamente sería el cine imitando la vida. Porque la vida está primero y luego se hace el cine. Pero el primer cine que se hizo era ficción. Lo primero que te diría es como fue primero la vida y luego el cine y antes de eso la ficción. Bueno, en fin, da igual. Yo creo que ambas cosas.
O sea, creo que el cine al final se crea a partir de seres humanos que tienen una vida y tienen inquietudes que lo plasman en el cine. Pero es que luego en la vida imitamos lo que se ha creado en el cine, como lo que le contaba antes a una compañera que ocurre con el amor romántico. El amor romántico es un constructo de la ficción, no del cine, sino de la ficción, que ya venimos de muchísimos siglos. Pero se ha plasmado tantísimo en el cine que al final lo que estamos haciendo es recrear lo que vemos ahí.
–Team Up: Claro, como esa frase que a mí me encanta de que yo culpabilizo mi vida amorosa a todas las películas de tiendas de vinilos, de librerías de segunda mano… Yo veo eso y pienso que eso no pasa en la vida real.
-Sandra Miret: Claro, toda mi frustración amorosa de cuando era adolescente es por culpa de todas las películas románticas que vi. Y luego también entra ahí el tema de la heteronormatividad y muchas otras cosas que hacen que te encasilles en una cosa que quizá no eres. Por eso te digo que como que imitamos, pero a la vez el cine nos imita porque yo imito. Yo imitaba la heteronorma del cine, pero esa heteronorma también parte de la realidad.
¿Pero qué realidad se está contando? El problema es que la realidad que se ha contado en el cine es muy pequeña, solamente existe en un fragmento muy chiquitito que son los hombres blancos cishetero que han querido contarlo, entonces lo de todos los que estamos alrededor no se nos ha contado. Y la realidad que hemos imitado del cine es una en la que realmente no existimos. Entonces, por ahí creo que nos hacemos mutuamente de espejo y nos hemos hecho realmente de mal espejo.
–Team Up: Y es también como una especie de cosa tuya como espectador, de que tú eres también realmente responsable de todo lo que ves y de todo lo que reivindicas, de qué tipo de cine quieres que exista.
-Sandra Miret: Sí, sí. La responsabilidad del público es fundamental y creo que es algo que da mucha pereza tener responsabilidad en las cosas. Porque además, joder, suficiente tenemos con pagar el alquiler, pagar las facturas, ve a trabajar cada día, madruga, haz la compra, paga,… Tenemos un montón de responsabilidades y lo que más apetece es llegar a casa, ponerte una serie de Netflix o de cualquier plataforma y desconectar.
Pero es que aquí también estás tomando decisiones y esto que estás haciendo también es político. Entonces, claro, dile tú a la gente que las cosas que hace para desconectar o para pasárselo bien también es político. Y eso es muy cansino, porque cada vez que le digo a mi madre que puede ver lo que quiera, obviamente, nunca le he privado a mi madre de ver nada, pero su algoritmo de repente le pone 25 películas navideñas de personas blancas heteronormativas, súper conservadoras, pues no pasa nada. Tú desconectas porque te gusta hacer tu punto de cruz y te gusta desconectar. Está todo bien. O sea, jamás le voy a decir a la gente lo que tiene que ver, pero creo que tenemos que ser conscientes de qué elegimos ver.
–Team Up: Totalmente. Sin duda. El punto que más me ha gustado porque me he sentido súper identificado es cuando hablas del cine para mujeres y el ser una fangirl también, que es una cosa que yo he pensado mucho en mí y digo joder, es que yo uso mucho el término fangirlear y tendría que tendría que haber un término para que un chico hetero no básico como yo pudiese decir: “Yo es que soy muy fan boy”. Tenía que haber un código ahí distinto. Y luego esto del cine para mujeres, tendría que haber cine directamente, no sé.
-Sandra Miret: Tienes razón, no lo había pensado. Y además, claro, yo utilizo un montón el término. Creo que también puede ser algo chulo si conseguimos darle la vuelta y que los hombres hetero súper masculinos utilicen la palabra, sería un éxito. O sea, habríamos ganado ahí la batalla, porque sería como apropiarnos todos y todas, pero absolutamente todos y todas, no solamente las mujeres y el colectivo, de una palabra. Y que estuviera en la RAE. El ser de algo muy fan y además el término “girl”. Eso también podría traducirse a otras cosas y el lenguaje al final evoluciona. Respecto al cine para mujeres también está evolucionando bastante.
El cine que entendemos para mujeres va a seguir siendo cine para mujeres hasta que los hombres también se interesen por ese cine. Claro, es que no es culpa nuestra, es que llega un momento que a veces me he sentido muy culpable por ser también partidaria de alguna forma de apoyar inconscientemente o involuntariamente que exista ese cine de mujeres recomendando mucho, animando a hacerlo, haciendo promociones o dejando el otro cine más de lado. Y no es solo algo que tenga que ser mío, es que los hombres tienen que hablar más de esto para que deje de ser solo de mujeres. No es que yo tenga que cambiar, suficiente nosotras tenemos que cambiar cosas para encajar en el sistema masculino. Tienen que ser ellos quienes también recojan este tipo de cine y lo conviertan en universal. Suficiente lucha tenemos nosotras ya.
–Team Up: Sí, además es que es muy heavy porque al final yo puedo ver un jueves la última película de Los Vengadores, el viernes ponerme Cualquiera menos tú, que me flipa y el domingo ponerme El Apartamento. Quiero decir, está ese mundo ahí y no pasa nada, pero hay gente que piensa que si eres un tío tienes que ver pelis de coches volando o cine de acción solo.
-Sandra Miret: Total, y luego ves a tías como yo que nos gusta Fast and Furious y es como que no me encaja o te gusta por la hipersexualización. Es la idea de siempre de que los hombres vienen de Marte, las mujeres de Venus, de los dos cerebros distintos, dos gustos distintos, pero porque joder, seguimos con esta cosa de juguetes rosas, juguetes azules, coches y muñecas. Y quienes siguen dominando el mundo siguen siendo personas muy casposas, con ideales muy antiguos. Yo creo que estamos en un momento de transición hacia un lugar donde quizá ya no se va a hablar más de cine de mujeres y cine de hombres, al igual que ya no se habla tanto de muñecas, juguetes para niños, juguetes para niñas. Creo que estamos en el momento de romper con esas cosas.
–Team Up: También hablas de que hay momentos que ocurren cosas que son súper chulas, como lo que ocurre con el remake de La Sirenita, pero tampoco nos vale porque al final puede ser puro marketing.
-Sandra Miret: Yo hubiese preferido un millón de veces que Disney creara una historia nueva con una niña negra, que no el que me pilles La Sirenita, que es una princesa blanca muy querida por ser blanca, por ser de Dinamarca, con todos los personajes blancos, con su príncipe también norteño. Y que me lo cambies como algo reivindicativo, que lo entiendo, pero creo que no era ni la forma ni el momento.
Al final creo que eso creaba aún más polémica y más rechazo, que ya sé que no nos tenemos que ganar a nadie, tenemos que crear y ya está, pero creo que hay mejores formas de hacerlo. No significa que no quiera una sirenita negra ni muchísimo menos, o sea que hagan 50 si quieren. Y ahí voy a estar apoyándolo porque tiene que estar, pero creo que la lucha en cuanto a la diversidad en Disney, por ejemplo, o en productos “infantiles” no está ahí. Entonces creo que nos están intentando colar desde muchos lugares una diversidad y una inclusión que está bien, pero no es ese es el camino. Es difícil defender según qué cosas porque es como que está bien pero no nos podemos centrar. No me vale, no es suficiente y sé que la quieren colar.
–Team Up: Claro, es que además dentro de unos meses se estrena la nueva película de Blancanieves y pasa lo mismo otra vez, porque en el trailer por ejemplo pregunta la madrastra al espejo quién es la más bella de este reino. Y el espejo dice como “una que tiene una belleza interior más grande que la suya”. O sea, dices que es más fea Gal Gadot que Rachel Zegler, que ya de por sí me parece mal poner ahí a Gal Gadot de madrastra, que es guapísima.
-Sandra Miret: Exacto. Yo lo compro animando a full esta Blancanieves. O sea, Rachel, te amo, pero vale, ¿qué más vais a hacer? ¿Dónde están las otras protagonistas racializadas? ¿Dónde está lo demás? No me puedes meter en remakes, en volver a contarme una historia pasada a la que la gente le tiene muchísimo cariño, me lo cambias para poner diversidad, ¿Y en lo demás dónde está?
–Team Up: Un capítulo del libro que me ha encantado es cuando se habla de los papeles de actrices que ya tienen una edad. Cuando por ejemplo le dieron el Goya de Honor a Aitana Sánchez Gijón, que se habló de lo joven que era para recibirlo.
-Sandra Miret: Claro, pero esto siempre es joven a ojos de quién. Porque igual para la academia Aitana ya está para que le den el Goya de Honor, en plan ya has hecho tu carrera, eres una mujer mayor, te quedan cuatro papeles… A Bardem por ejemplo no le darían el Goya de Honor aún porque entendemos que le queda muchísima trayectoria. Y a ella, pues claro. Ojalá que sí. Yo quiero creer que sí. Pero bueno, para cómo está construido el cine y, sintiéndolo mucho, el cine español, que sigue siendo muy casposo, pues es como un bueno, gracias por tu trabajo, toma tu Goya de Honor. Que encantada que se lo hayan dado porque es una reina, pero era indudable pensar que es muy joven para recibirlo.
–Team Up: En el libro vas diciendo que estás contenta porque ves que están cambiando las cosas, pero luego haces este ejercicio de autocrítica y pensar que aún quedan cosas por hacer.
-Sandra Miret: Un montón, sí. Quedan cosas por hacer y creo que quedan cosas por hacer mejor. Creo que está muy bien donde hemos llegado porque, hostia, es todo un logro lo que hemos hecho. Y en muy poquitos años hemos dado una vuelta al cine. Con todo el tema del Me too, con todo el todo el tema de la diversidad,.. Y esto lo vemos en los Oscars de este año, que sí puede ser todo marketing y puede ser todo el mal llamado wokismo. Pero joder, tú le dices a alguien de hace 20 años que el cine estaría como está ahora y es un logro.
Creo que lo que hay que hacer ahora es decir vale, hemos llegado hasta aquí, que está muy bien. Estamos pillando terreno, pero hay que ir más allá y hay que aprender a hacerlo mejor. Creo que no nos podemos conformar ni hasta donde hemos llegado, ni la forma en la que lo hemos estado haciendo.
Pongo de ejemplo Disney y los remakes con personas racializadas. Vale, ¿qué más? ¿Qué más vamos a hacer? O sea, no me sirven ya remakes, Wish está muy bien pero dame otras cosas. Dame cosas que vayan a ser muy top. Dame una película de esas que lo vaya a petar como Inside Out. Creo que estamos en un momento que hay muchas personas que se conforman porque dicen joder, es que veo diversidad en todas partes, y lo que te queda (risas). Además creo que lo vamos a ir haciendo incluso mejor. No sé. Tengo muchas expectativas por ver qué pasa en los próximos cinco o diez años.
–Team Up: Claro, es un poco el objetivo, ¿no?
-Sandra Miret: Sí y ojalá que todo vaya mejor y no pase nada con el tema del crecimiento de la extrema derecha en toda Europa. No sé qué va a pasar. No sé, no tengo ni idea. Intento ser súper optimista con todo, pero hay cosas que huelen un poco mal con el tema de la censura, con el tema de que haya de repente otro Código Hays. Me da un poco de miedo este tipo de cositas, pero tengo fe en que en que se pueda ir haciendo las cosas mejor, sobre todo si la gente es crítica. O sea, si el público es crítico y el público entiende, que es lo que te decía al principio, que es político y la responsabilidad la tenemos nosotros.
–Team Up: Sí, además porque siempre que ocurren casos de inclusión forzada, como yo llamo, siempre hay dos tipos de público, está el hater que salta por lo que salta, pero si rascas ahí puedes encontrar gente que dice no, es que esto no puede ser así, pero con objetividad y con criterio.
-Sandra Miret: Yo tengo fe en que va a ir todo a mejor. Es que si no, para qué estoy aquí y para qué escribo el libro (risas).
–Team Up: Pues nada, un placer. Creo que hemos flipado con tu libro. Espero que la gente lo agote y saques 80 ediciones. Con una segunda parte dentro de tres años donde las cosas hayan cambiado a mejor.
-Sandra Miret: Bueno, yo con que llegue a un 0,5 de lo que has dicho, estaré súper contenta, la verdad. Muchísimas gracias. Todo un placer.
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